3 de mayo de 2026

EL PADRE Y EL HIJO GUARDAN UNA IDENTIDAD Evangelio lunes 4 de mayo 2026


EL PADRE Y EL HIJO GUARDAN UNA PROFUNDA IDENTIDAD
“Todo lo que el Hijo realiza es gracias al Padre”.
Evangelio lunes 4 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Dijo Jesús a Tomás: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto. Le dice Felipe: Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Le dice Jesús: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vos otros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre.
 
¿Cómo dices tú: Muéstranos al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.” °°° Juan 14, 6-14
 
            El poder, la sabiduría, las obras y el ser del Hijo demuestran su origen y procedencia. Jesús es el Hijo del Padre celestial. Existe una relación directa entre el Padre y el Hijo. El mismo Hijo reconoce que todo lo que Él realiza es gracias al Padre y aún más todo el que crea en Él hará también sus obras.
 
            El Papa Benedicto XVI enseñó que la experiencia del apóstol Felipe con su Maestro nos invita a conocer a Jesús de cerca. Conocemos a Dios a través de su Hijo, tenemos una experiencia de Dios gracias a su Hijo. El mismo Hijo nos induce a entrar en la vida del Padre celestial. “Jesús escogió a los Doce con la finalidad principal de que "estuvieran con él" (Marcos 3, 14), es decir, de que compartieran su vida y aprendieran directamente de él no sólo el estilo de su comportamiento, sino sobre todo quién era él realmente, pues sólo así, participando en su vida, podían conocerlo y luego anunciarlo.
 
            El apóstol san Pablo afirma que lo importante no es sólo ni sobre todo escuchar sus enseñanzas, sus palabras, sino conocerlo a él personalmente, es decir, su humanidad y divinidad, su misterio, su belleza. Él no es sólo un Maestro, sino un Amigo; más aún, un Hermano. ¿Cómo podríamos conocerlo a fondo si permanecemos alejados de él? (cfr. Efesios 4, 20). (Benedicto XVI, Audiencia, 6 de septiembre, 2016).
 
            El que crea en mí hará las obras que yo hago. Así lo afirma el Maestro y así se cumple en la obra misionera que el mismo Jesús dejó instaurada. Dice el apóstol: ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo?  Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta. (Santiago 2, 14-17).
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https://youtu.be/iP270Or4iGU