MES DE MAYO
AÑO 2026
Orientador:
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
TRES VERDADES Y UNA SOLA PERSONA
DOMINGO
3 DE MAYO 2026
"El esfuerzo por anunciar a Jesucristo, ‘el camino, la verdad y la
vida’ constituye la tarea principal de la Iglesia".
(San Agustín de
Hipona)
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas. Buen día y
bienvenidos a nuestra Eucaristía dominical. La Palabra de Dios para hoy nos
propone pensar: ¿Quién es Jesucristo para cada uno de nosotros? Desde nuestra
Fe entendemos que contamos con tres fundamentos sabios que dan seguridad a
nuestro ser en este mundo. Las tres
verdades pertenecen a una misma persona. Las tres verdades las ofrece la misma
persona. Jesucristo es la persona. Él mismo se presenta como el camino seguro
para llegar a la casa del Padre. Obedecer la ley de Dios. Él es la verdad. Es
la buena noticia que nos salva. (Efesios 1, 13). Él es la vida. Jesús es
criterio de discernimiento y fuente de vida eterna. (Juan 3, 16) En pie, iniciamos
cantando en nuestra celebración.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Hechos 6, 1-7 y Salmo 33
Dios se preocupa
mucho por la vida de cada uno de nosotros. Él mismo nos enseñó que Él es la
vida. Él mismo organizó una Iglesia para que viviera como comunidad de vida y
amor. Los apóstoles iluminados por Dios decidieron cómo servir bien a los demás
desde el anuncio de la Palabra y el servicio de la caridad. Nacieron los
diáconos como modelo de la caridad con los demás. Escuchemos con atención.
SEGUNDA
LECTURA
1
Pedro 2, 4-9
Todos los
bautizados estamos llamados a cumplir una buena misión en nombre de Jesús de
Nazareth. La base, el fundamento y la piedra angular es Jesucristo. San Pedro
nos recuerda que: somos linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo
adquirido en propiedad, para que pregonemos las maravillas de Dios. Escuchemos
en silencio la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio:
Juan 14, 1-12
Quien le
encuentra sentido a su vida en Cristo, sigue su ejemplo, anuncia su Palabra,
vive según las reglas de su Reino. Quien encuentra a Jesús como su vida no
tiene como modelo este mundo. Jesucristo da solución a nuestras vidas, Él
ofrece vida y eternidad. En pie cantando, escuchamos el santo Evangelio.
Démosle gracias a
Dios nuestro Padre por permitirnos saber y creer que su Hijo es el camino que
nos lleva al Padre, es la máxima fuente de la verdad y es la seguridad de
nuestras vidas. Oremos diciendo.
DADNOS, LA GRACIA
SEÑOR DE SEGUIR EL CAMINO QUE NOS REGALAS PARA NUESTRA VIDA.
1. Por la Iglesia, y por todas las comunidades
cristianas; para que alcancen la madurez en la fe y en la vida. oremos.
2. Por el Papa León
XIV para que el Espíritu Santo lo asista con su fuerza y con su gracia y pueda
conducir la barca de Pedro por senderos seguros, en los caminos que Dios mismo
ha ofrecido. oremos.
3. Por todos los
que desempeñan en la Iglesia el ministerio pastoral de la palabra y de la
acción caritativa; para que el Espíritu de Dios los llene de sabiduría, y
puedan llegar a la vida de muchas personas. oremos.
4. Por los que
buscan a Dios en el fondo de su corazón; para que descubran en Cristo; camino,
verdad y vida, la imagen viva del Padre, oremos.
5. Por los
enfermos, los sin techo, los emigrantes, los que sufren, para que encuentren en
el Señor resucitado su fortaleza, y la solución a sus vidas. oremos.
6. Por cada uno
de nosotros, los aquí reunidos; para que encontremos en Cristo el camino, que
conduce al Padre y seamos piedras vivas para construir la comunidad, oremos.
ORACIÓN A
JESUCRISTO CAMINO VERDAD Y VIDA
"Señor
Jesús, tú que eres el camino, la verdad y la vida.
Te necesitamos,
oh, único y auténtico maestro, para conocer nuestro ser y nuestro destino.
Acompáñame,
Jesús, nunca me sueltes, pongo mis proyectos de vida a tus pies.
Ayúdame a seguir
caminando, ayúdame a nunca darme por vencido.
Señor, Jesús, tú
eres nuestro camino. Que no busquemos otra verdad, ni sigamos otra vida que la
tuya. Acompáñame en mi caminar diario, y haz que al final del camino, pueda
encontrarte a ti, amado y esperado.
Fuente: Padre san
Pío de Pietrelcina.
SON LOS MANDATOS DE DIOS
Dios propone el amor
en comunión con la obediencia Domingo
10 de mayo 2026
“La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que
él se entrega”.
(Benedicto XVI).
Hechos 8, 5-8.
14-17. Salmo 66. I Pedro 3, 15-18. Juan 14, 15-21
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas. El amor aparece
como la cláusula principal en los mandatos de Dios al pueblo de Israel. El más
importante de los mandamientos. El mandato es: “Amarás al Señor tu Dios, con
todo tu corazón, con toda tu alma, y con todas tus fuerzas”. (Deuteronomio 6,
4-5). Para poder cumplir con ese mandato divino es obligatorio ser obedientes a
lo que diga el Padre celestial: “El que tiene mis mandamientos y los guarda ese
es el que me ama”. (Juan 14, 21). El mismo Jesucristo es modelo de obediencia:
“Él obedeció en todo a su Padre Celestial” (Filipenses 2, 8). Nos colocamos en
pie para iniciar nuestra Eucaristía dominical.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Hechos 8, 5-8.14-17 Salmo 66
El Espíritu Santo
provoca cambios sustanciales y maravillosos en todos aquellos que lo van
recibiendo. El apóstol Felipe cumple muy bien su misión, fue muy obediente a lo
que su Maestro pidió. Pedro y Juan imponen las manos y muchos reciben el
Espíritu de Dios. Escuchemos con atención la siguiente lectura.
SEGUNDA
LECTURA
1
Pedro 3, 15-18
San Pedro nos
enseña cómo debemos glorificar a Cristo. Con mansedumbre, respeto y una
conciencia limpia. Ese testimonio nos librará de todos aquellos que nos
persigan. Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio:
Juan 14, 15-21
Cuántas cosas
podemos hacer por amor a Dios y con la ayuda del Espíritu Santo. El gran
secreto es cumplir el mandamiento supremo con el alma, con el corazón, con la
mente y con todas nuestras fuerzas. En pie vamos a cantar para escuchar el
santo Evangelio.
Lo mejor es de lo
que tú estás convencido que debes hacer por amor a Dios. La misericordia es el criterio para saber
quiénes son verdaderos hijos de Dios. Aquellos que sean obedientes a su
voluntad.
Oremos diciendo:
ILUMÍNANOS SEÑOR CON LA GRACIA DE TU ESPÍRITU.
1. Para que el
Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad, promueva en la Iglesia y en nuestra
parroquias, comunidades deseosas de profundizar en la fe, roguemos al Señor.
2. En algunos
lugares los cristianos sufren persecución y difamación, para que el Espíritu
Santo, el defensor, los fortalezca en la prueba, cuando tengan que dar razón de
su esperanza, roguemos al Señor.
3. Para que el
Espíritu Santo, el Espíritu de la unidad, promueva en el mundo el sentido de la
solidaridad, roguemos al Señor.
4. Para que el
Espíritu Santo, que recibimos en la confirmación, permanezca con nosotros y nos
haga profetas de Cristo con la palabra y el testimonio de vida, roguemos al
Señor.
5. Para que
surjan entre nosotros y en todo el mundo las vocaciones al sacerdocio
ministerial y a la vida religiosa, roguemos al Señor.
ORACIÓN AL
ESPÍRITU SANTO
Recibid ¡Espíritu
Santo!, la consagración de todo nuestro ser, te la pedimos en este día para que
te dignes ser en adelante, en cada uno de los instantes de nuestra vida, en
cada una de nuestras acciones, nuestro director, nuestra luz, nuestro guía, nuestra
fuerza, y todo el amor de nuestro corazón.
Nos abandonamos a
tu divina gracias y queremos ser siempre dóciles a tus inspiraciones. Dígnate
formarnos con María según el modelo de tu amado Jesús. Gloria al Padre creador,
Gloria el Hijo redentor, Gloria al Espíritu santificador. Amén. Fuente: Corazones.
Org.
ES QUE VIVAMOS SEGÚN SU AMOR
jueves
14 de mayo 2026
Fiesta
de san Matías apóstol
“Debemos combatir nuestra carne, no valorarla, y no concederle nada que
pueda halagarla, sino aumentarla” (Clemente de Alejandría)
Hechos 1,
15-17. 20-26 Salmo 113. Juan 15, 9-17
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas Dios quiere que
permanezcamos en su amor. Es el consejo sabio para poder cumplir muy bien con
la misión que Él mismo desea. Un ejemplo apostólico de alguien que logró
permanecer en la misión es san Matías apóstol. Siguió a Jesucristo desde el
bautismo de Juan hasta el día en que Cristo ascendió. Fue uno de los 72
discípulos. San Pedro tomó la decisión de elegir el nuevo apóstol que ocupara
el lugar de Judas el traidor. Se distinguió por la insistencia y perseverancia
como predicaba la Palabra de Dios. Nos colocamos en pie para iniciar nuestra
celebración Eucarística.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Hechos 1, 15-17. 20-26 Salmo 113
La oración ha
sido el medio efectivo para tomar decisiones, para entrar en comunión con Dios,
para decidir según la voluntad de Dios, para recibir la sabiduría de Dios y
poder cumplir con los deseos de Dios. Los apóstoles oraron y Dios le indicó que
debían elegir a Matías como el nuevo apóstol. En silencio escuchemos la
siguiente lectura.
SEGUNDA
LECTURA Evangelio
Juan
15, 9-17
Separados de
Jesús, de su Palabra de la asistencia no lograremos cumplir con lo que Él nos
encomiende. “Jesús es la verdadera Vid y su Padre es el Viñador. No
lograremos dar fruto si no permanecemos en Él” (Juan 15, 1-4). En pie nos
preparamos cantando para escuchar el santo Evangelio.
“Pidamos al
Señor, que escuche, por intercesión del apóstol san Matías, las oraciones que
queremos presentarle por todos los hombres del mundo entero.
Oramos diciendo:
REGÁLANOS APÓSTOLES SEGÚN TU ESPÍRITU
1. Por la
Iglesia, edificada sobre el fundamento de los apóstoles; para que sea en cada
uno de sus miembros signo de unidad, de reconciliación, de paz y de comunión.
Roguemos al Señor.
2. Por las
vocaciones sacerdotales; para que la intercesión de san Matías vigorice la
esperanza de las nuevas generaciones, y avive e sus corazones el deseo de
seguir a Cristo con la entrega total de su vida. Roguemos al Señor.
3. Por los que
ejercen autoridad en el mundo; para que trabajen por la paz, la justicia, y
todos los hombres puedan sentirse miembros de una misma familia. Roguemos al
Señor.
4. Por los que
son esclavos del vicio y del pecado, por los que a causa del sufrimiento viven
desesperados, por los que son víctimas del odio y la violencia; para que en
Jesús encuentren un nuevo sentido para vivir. Roguemos al Señor.
5. Por todos los
que nos llamamos discípulos de Cristo; para que animados por su Espíritu
proclamemos en que Jesucristo es nuestro Dios y Señor. Roguemos al Señor
ORACIÓN DE UN
APÓSTOL
"Señor, que nos
has dado la gracia de pertenecer a tu Iglesia y de participar en ella de tu
misión de salvar a los hombres, ayúdanos a conocerte mejor, a seguirte más de
cerca a darte a conocer a todos los hombres.
Inspíranos valor
y entusiasmo, para hacernos amigos de todos aquellos con quienes nos
encontremos y podamos acercarlos a Ti. Nunca permitas que te ofendamos en
palabras o acciones. Mantennos siempre cerca de ti y haz que seamos vigorosos
miembros de tu Iglesia. Fortalece y acrecienta tu vida en nosotros, para que
cuanto hagamos sea hecho contigo y para ti. Amén". Fuente: Catholic. Net.
Domingo
17 de mayo 2026
“La Ascensión del Señor
significa que Cristo no se ha alejado de nosotros, sino que ahora, gracias a su
estar con el Padre, está cerca de cada uno de nosotros”. (Benedicto XVI)
Hechos 1, 1-11
Salmo 47. Efesios 1, 17-23. Mateo 28, 16-20.
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas nuestro
Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que la Ascensión de Jesucristo
marca la entrada definitiva de la humanidad de Jesús en el dominio celeste de
Dios de donde ha de volver. Los apóstoles después de la Ascensión predicaron lo
que su Maestro había dicho y obrado. Cumplieron el mandato de su Maestro: “Me
ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos a
todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado” Nos colocamos en
pie, cantando iniciamos nuestra Eucaristía dominical.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Hechos 1, 1-11 Salmo 47
El misterio de la
Ascensión nos permite pensar en la glorificación de Jesús de Nazareth que
regresa donde su Padre celestial como el Señor del cielo y de la tierra, el
Señor de vivos y de muertos. Verdaderamente Él es el Señor así lo afirma san
Lucas en las actas de los apóstoles: “Cristo después de su pasión se manifestó
vivo a sus apóstoles, también se reveló durante cuarenta días” Hechos 1, 1-3).
En silencio escuchemos la siguiente lectura.
SEGUNDA
LECTURA
Efesios
1, 17-23
Dios pensó muy
bien la misión que debía cumplir su Hijo, por eso lo ubicó sobre todo
principado, potestad, virtud y dominación, todo lo sometió bajo sus pies.
Escuchemos con atención la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA Evangelio
Mateo
28, 16-20
El Maestro
concede a sus apóstoles después de su Ascensión el poder de continuar su obra y
su misión siempre asistidos por Él. La Ascensión del Maestro es un programa de
vida para un mundo mejor. El salvador del mundo regresa a su Padre celestial y
la humanidad continúa su obra. Nos colocamos en pie para escuchar el santo
Evangelio.
El Maestro
Ascendió y nos dejó la tarea de anunciar su santa Palabra. Debemos ser
proclamadores de la Palabra sin gloriarnos. (1 Corintios 9, 16) Pidamos a Jesús
resucitado que nos conceda la gracia de ser buenos misioneros en su Iglesia.
Oramos diciendo:
QUE TU SANTA PALABRA, NOS ENSEÑE UN MUNDO MEJOR.
1. Asiste con tu
santo Espíritu a la Iglesia, a la que encomendaste la misión de proseguir el
anuncio del Evangelio, hasta que vuelvas, roguemos al Señor.
2. Inspira a los
que gobiernan las naciones sentimientos de paz y de justicia, tú que estás por
encima de todo principado, potestad y dominación, roguemos al Señor.
3. Consuela a los
que sufren en este valle de dolor, para que se sientan confortados con la
eficacia de tu fuerza poderosa, roguemos al Señor.
4. Ilumina los
ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que
nos llamas, y la riqueza de gloria que nos das en herencia, roguemos al Señor.
5. Asiste a
nuestros obispos, sacerdotes, religiosas, religiosas, misioneros para que sigan
cumpliendo la misión en tu nombre y mu fieles a tu palabra, roguemos al Señor.
ORACIÓN Y
SÚLICA ANTE EL SEÑOR EN SU ASCENSIÓN
Señor Jesús,
cuando subiste al cielo, los ángeles les decían a los Once: «¡No se queden aquí
mirando hacia el cielo!»"
Pero quince días
antes, cerca de la tumba ¿estos mismos ángeles no habían dicho a las mujeres “¡No
miréis hacia abajo! No está aquí. Ha resucitado"?
¿Serían los
ángeles tan caprichosos para cambiar de opinión tan rápidamente? ¿Qué debemos hacer,
Señor Jesús: mirar hacia abajo, hacia la tierra, o hacia arriba, hacia el
cielo?
Tú, a todos nos
dices:
"Yo estoy en el cielo, miren, pues, a lo
alto, hacia mí y recen. Pero también
estoy en la tierra, estoy en todos los pobres, los pequeños, los enfermos y los
pecadores. Les queda todavía mucho que hacer allí por ellos y por mí. Señor
Jesús, haz que miremos hacia el cielo sin olvidar la tierra y viceversa. Porque
todo lo que en la tierra hacemos por los tuyos, por Ti lo hacemos”.
Fuente: Cardenal
Godfried Danneels.
“El Espíritu Santo les enseñará todo
y les recordará lo que les he
dicho”
(Juan 14, 26).
Domingo
24 de mayo 2026
Hechos 2,
1-11. Salmo 104. I Corintios 12, 3b-7. 12-13. Juan 20, 19-23
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas con la fiesta de
Pentecostés los católicos damos gracias a Dios por ese regalo maravilloso que
él mismo había prometido y que llega a cumplirse como la presencia del Espíritu
Santo en todos aquellos que van a cumplir la misión en nombre del Salvador del
mundo. El apóstol san Pablo nos
recomienda que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo así no caeremos en las
obras de la carne: envidias, rivalidades, violencia, discordia. (Gálatas 5,
16-21) El Espíritu Santo permite que seamos mensajeros del amor, la bondad y la
misericordia de Dios. En pie nos ubicamos cantando para iniciar nuestra
eucaristía dominical.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Hechos 2, 1-11 Salmo 104
La presencia del
Espíritu Santo abre propiamente la misión universal en nuestra Iglesia
Católica. San Lucas en las actas de los apóstoles nos recuerda el impacto que
produjo el Espíritu Santo: Quedaron todos llenos del Espíritu Santo y
comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les hacía expresarse.
(Hechos 2, 4). Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
SEGUNDA
LECTURA
1
Corintios 12, 3b-7. 12-13
San Pablo nos
propone que pensemos como creyentes si nuestras actitudes en ciertos momentos
son del Espíritu o no lo son. Cuando una persona es del Espíritu de Dios tiene
dos posibilidades: No se entiende si niega alguna verdad. Nunca podrá decir
Jesús es Señor sino es por el Espíritu. Quien se deja guiar por el Espíritu de
Dios siempre busca vivir en la unidad. En silencio escuchemos la lectura.
TERCERA
LECTURA Evangelio
Juan
20, 19-23
El Espíritu Santo
nos regala el poder, los dones, la sabiduría, las gracias necesarias para
cumplir con nuestra misión. Todo lo que hacemos y decimos es gracias al
Espíritu de Dios. Existe diversidad de dones, de ministerios, de acciones, pero
Dios es el mismo que actúa en todos. En pie nos ubicamos para escuchar
atentamente el santo Evangelio.
Si el Espíritu
nos da vida andemos guiados por el Espíritu de Dios. No permitamos que las
obras contrarias al Espíritu nos destruyan el verdadero camino que nos propuso
Dios. Al contrario no olvidemos” Lo que es del Espíritu, es espíritu”
Oramos
diciendo: GUÍANOS SIEMPRE SEÑOR CON TU
SANTO ESPÍRITU
1. Por la Iglesia, extendida por todo el
universo, para que, impulsada por el Espíritu Santo, permanezca atenta a lo que
sucede en el mundo, haga suyos los sufrimientos, alegrías y esperanzas de los
hombres de nuestro tiempo, intuya los signos caritativos que debe realizar y
así pueda iluminarlo todo con el Evangelio. Roguemos al Señor.
2. Por todos los pueblos y razas en la
diversidad de culturas y civilizaciones, para que el Espíritu Santo abra los
corazones de todos al Evangelio, proclamado en sus propias lenguas, y los guíe
hasta la verdad plena. Roguemos al Señor.
3. Por nuestro mundo sujeto a cambios profundos
y rápidos, para que el Espíritu Santo, que abarca la historia humana, promueva
la esperanza de un futuro mejor y vislumbremos el gran día de Jesucristo.
Roguemos al Señor.
4. Por todos los laicos comprometidos, para
que, renovados por el Espíritu Santo, sepan llevar el mensaje de Jesús a la
vida de cada día. Roguemos al Señor.
5. Por nosotros, aquí reunidos, para que,
iluminados y fortalecidos por el Espíritu Santo, demos testimonio de nuestra
fe. Roguemos al Señor.
ORACIÓN AL
ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo,
Tercera Persona de la Santísima Trinidad, Espíritu de Verdad, amor y santidad,
que procedes del Padre y del Hijo y en todo son iguales, te adoro y te amo con
todo mi corazón.
Enséñame,
Espíritu Divino, a conocer y buscar mi último fin; dame Santo temor de Dios,
verdadera contrición y paciencia. No me dejes caer en pecado. Aumenta mi fe,
esperanza y caridad y has florecer en mi alma las virtudes propias de mi estado
de vida.
Hazme fiel
discípulo de Jesús y obediente hijo de la Iglesia.
Dame gracia
eficaz con que pueda cumplir los Mandamientos y recibir dignamente los
Sacramentos. Llévame a perfección en el estado de vida al cual me has llamado y
después de una muerte dichosa concédeme la vida eterna. Te lo pido por Cristo
nuestro Señor. Amén.
El sacerdote es "instrumento inmediato y diario de esa gracia
salvadora que Cristo nos ha ganado”.
jueves
28 de mayo 2026
Fiesta de Jesucristo sumo y eterno sacerdote
Génesis 22,
9-18. Salmo 39. Mateo 26, 36-42
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas Jesucristo Sumo
y eterno sacerdote consagrado por su Padre celestial, se hizo hombre como
nosotros, se entregó por la salvación de la humanidad, es el modelo perfecto de
sacerdote. Cada vez que celebramos la Eucaristía es Cristo quien celebra. Damos
gracias a Dios por nuestros sacerdotes y oramos por ellos como lo sugería Santa
Teresa del niño Jesús diciendo: “Protege a todos tus sacerdotes en el refugio
de tu Sagrado Corazón.
Guarda sin mancha
sus manos consagradas, que a diario tocan tu Sagrado Cuerpo, y conserva puros
sus labios teñidos con tu Preciosa Sangre” nos colocamos en pie para iniciar
nuestra Eucaristía.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Génesis 22, 9-18 Salmo 39
Jesucristo fue
siempre obediente a Dios hasta el último momento. Se distinguió por hacer la
voluntad de su Padre celestial. Abraham como padre de nuestra Fe se destacó por
ser obediente a todo lo que le pedía Dios. Es tan clara la obediencia en
Abraham que cumplió el mandato divino de y se fue a ofrecerlo en holocausto.
Abraham fue probado ante Dios. En Abraham la fe fue contado por justicia diría
el apóstol. (cfr. Romanos 4, 9). Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
SEGUNDA
LECTURA
Evangelio
Mateo 26, 36-42
La vida de
Jesucristo en toda su plenitud es un excelente ejemplo de Aquel que hizo la
voluntad de Dios. Él es el sumo y eterno sacerdote que fue obediente mediante
la sangre de la Cruz, devuelve toda la creación redimida. En pie nos ubicamos
para escuchar el santo Evangelio.
Por medio de
Jesucristo nuestro sumo y eterno mediador entre Dios y los hombres, elevemos
nuestras oraciones al Padre celestial para pedirle que nos regale la gracia de
hacer su voluntad.
Oramos diciendo:
AQUÍ ESTAMOS SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD.
1.- Por la
Iglesia, para que, con el impulso del Espíritu Santo, siga llevando la Buena
Nueva de salvación a todos los rincones de la tierra. Roguemos al Señor.
2.- Por el Papa
León XIV, los obispos y todos los sacerdotes, para que, a ejemplo de
Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, entreguen su vida por las ovejas. Roguemos
al Señor.
3.- Por todos los
bautizados, para que, con nuestro testimonio de vida acerquemos la salvación de
Jesucristo a todas las personas. Roguemos al Señor.
4.- Por todos
aquellos que sufren por diferentes causas, para que unan su cruz a la de
Jesucristo y crean en el valor redentor del sufrimiento. Roguemos al Señor.
5.- Por todos
nosotros, que participamos de esta celebración, para que, dóciles a la acción
del Espíritu Santo, vivamos con pasión y alegría nuestro sacerdocio común y
oremos también todos los días por los sacerdotes. Roguemos al Señor.
ORACIÓN A
JESUCRISTO SUMO Y ETERNO SACERDOTE
“Señor,
Jesucristo, nuestro magnífico y supremo Sacerdote.
Por tu Muerte y
Resurrección te hemos reconocido
como el Cordero
sacrificial, mediador entre el Padre y nosotros mismos.
Nos llamas a
participar en tu Muerte y Resurrección
te hemos
reconocido como el Cordero sacrificial,
mediador entre el
Padre y nosotros mismos.
Nos llamas a
participar en tu Muerte y Resurrección
por los
sacramentos del Bautismo y Confirmación,
para unirnos en
el ofrecimiento del sacrificio de Ti mismo
por la
participación de tu Sacerdocio en la Eucaristía.
Así pertenecemos
a tu Reino en la tierra, haciéndonos tu pueblo santo.
Señor Jesucristo,
nuestro Sumo Sacerdote,
concédenos tu
Espíritu de Amor y Vida que nos una a ti,
Sacerdote y
Víctima, para que el plan de salvación
para todos los
pueblos se establezca dentro de nosotros.
Señor,
Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote,
concédenos tu
Espíritu de Sabiduría y unión,
que a todos nos
unifique en tu Cuerpo Místico,
la Iglesia, para
ser tus testigos en el mundo. Amén”.
Misterio central de nuestra fe.
domingo
31 de mayo 2026
Solemnidad
Santísima Trinidad
Éxodo 34,
4b-6. 8-9. Salmo Daniel 3. II
Corintios 13, 11-13.
Juan 3, 16-18.
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas Al terminar la
celebración del misterio pascual, nuestra Iglesia Católica nos enseña que: El
misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida
cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es la fuente de todos los otros
misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental
y esencial en la "jerarquía de las verdades de fe". Gracias al misterio de la Trinidad aprendemos
el valor de la unidad y la complementariedad. El Padre encomienda la misión al
Hijo, el mismo Hijo continúa dicha misión siendo obediente a su Padre y el Hijo
confía la misión al Espíritu. Dice a sus apóstoles: “El Espíritu Santo les dirá
todo” Nos ubicamos en pie cantando para iniciar nuestra Eucaristía
dominical.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Éxodo 34, 4b-6. 8-9 Salmo Daniel 5.
Dios permite que
avance la historia. Siempre ha existido un intermediario. Dios permite que
Moisés sea ese personaje que libera al pueblo hebreo de la esclavitud de los
egipcios, lo conduce a la tierra prometida, le enseña la ley del Padre Dios.
Moisés se distingue como intermediario, dialoga con Dios, intercede por su
pueblo que es de dura cerviz para que Dios tenga compasión y misericordia.
Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
SEGUNDA
LECTURA II Corintos 13, 11-13
San Pablo nos
enseña cómo vivir de acuerdo al misterio de la Santísima Trinidad. Vivimos
según la gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu.
Escuchemos atentamente la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA Juan 3, 16-18
Dios nos enseña
el modelo perfecto de la vida. Él envió su Hijo para salvar al mundo y el que
crea en Él lo logrará, tendrá la vida eterna. En pie vamos cantando para
escuchar el santo Evangelio.
“El envío de la
persona del Espíritu tras la glorificación de Jesús. Revela en plenitud el
misterio de la Santa Trinidad”. Oremos a Dios que nos conceda la Gracia de
vivir en unidad con los demás según el modelo del Padre, del Hijo y del
Espíritu.
Oramos diciendo:
1. Por la santa
Iglesia: para que testimonie ante el mundo su realidad de pueblos de Dios,
convocado por el amor del Padre, por medio de Cristo, en la comunión del
Espíritu Santo. Oremos.
2. Por todos los
pueblos de la tierra: para que, iluminados por la sabiduría del Espíritu,
reconozcan en Jesucristo al enviado del Padre y se reúnan en la única Iglesia.
Oremos.
3. Por todos los que están en el sufrimiento o
en la prueba: para que experimenten el amor del Padre y la presencia
consoladora del Espíritu de Cristo. Oremos.
4. Por los
hombres preocupados y afligidos por la violencia y la guerra: para que, a
través de la acción del Espíritu, se sientan hijos del único Padre y hermanos
en Cristo, que por su sangre hizo paz entre el cielo y la tierra. Oremos.
5. Por nosotros,
reunidos en esta asamblea. Para que la gracia del bautismo, que nos ha sido
dado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, crezca y
fructifique con una adhesión cada vez más convencida y activa. Oremos.
ORACIÓN A LA
SANTÍSIMA TRINIDAD
¡Oh, Dios mío,
trinidad adorable, ayúdame a olvidarme por entero para establecerme en ti!
¡Oh, mi Cristo
amado, crucificado por amor! Siento mi impotencia y te pido que me revistas de
ti mismo, que identifiques mi alma con todos los movimientos de tu alma; que me
sustituyas, para que mi vida no sea más que una irradiación de tu propia vida.
Ven a mí como adorador, como reparador y como salvador...
¡Oh fuego
consumidor, Espíritu de amor! Ven a mí, para que se haga en mi alma una como
encarnación del Verbo; que yo sea para él una humanidad sobreañadida en la que
él renueve todo su misterio.
Y tú, ¡oh,
Padre!, inclínate sobre tu criatura; no veas en ella más que a tu amado en el
que has puesto todas tus complacencias.
¡Oh mis tres, mi
todo, mi dicha, soledad infinita, inmensidad en que me pierdo! Me entrego a ti;
sepultaos en mi para que yo me sepulte en ti, en espera de ir a contemplar en
vuestra luz el abismo de vuestras grandezas. Fuente: (Beata Isabel de la
trinidad).














