MONICIONES LITÚRGICAS
MES DE ABRIL AÑO 2026
Orientador: Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
1 de abril 2026
La traición es el fruto
de la pobreza de espíritu, del afán por el lucro y el poder.El Papa Benedicto XVI no pide que seamos honestos con Dios y con todas las personas: Judas era un zelote, y quería un Mesías triunfante, que guiase una revuelta contra los romanos. Jesús había decepcionado las expectativas. El problema es que Judas no se fue, y su fallo más grave fue la mentira, que es la marca del diablo. Por eso Jesús dijo a los Doce: "Uno de ustedes es un diablo". (Homilía, 26 de agosto, 2012).
COMENTARIO DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas: El resultado de la traición no puede ser otro que la misma muerte. Judas el traidor llegó a la conclusión de que: he pecado entregando a la muerte a un inocente. El juicio de Jesús provoca dos reacciones: la del convertido Pedro y la del suicidado Judas; los dos discípulos fueron los más sinceros en sus reacciones. Quien traiciona quebranta la lealtad, la confianza y los pactos sagrados. Es un acto de infidelidad contra Dios y el prójimo. Participemos con gozo y Esperanza en nuestra celebración Eucarística.
PRIMERA LECTURA Isaías 50, 4-9ª y Salmo 69
El Cántico del Siervo nos propone pensar en el valor del sufrimiento, cómo enfrentar el sufrimiento, el sentido que guarda el sufrimiento. Ante el momento del sufrimiento hay que permanecer fiel al Señor, seguir su mandato, confiar en su fortaleza.
“El Señor me ha abierto el oído y no me he rebelado”. Según el Salmo 69 David clama al Señor sabiduría para derrotar el sufrimiento, soportar los adversarios. El punto es perseverar en la Fe. Escuchemos con atención el mensaje del profeta y dispongámonos para participar en el Salmo.
Evangelio: Mateo 26, 14-25.
Es preocupante el comportamiento de algunas personas. “Judas es descubierto en su propósito. Pero lejos de arrepentirse y cambiar a tiempo sigue con sus malos pensamientos. Todo podía haber quedado en la tentación, en un mal paso… pero la tentación sigue… y crece… y engendra traición.” Nos colocamos en pie para escuchar el Santo Evangelio.
ORACIÓN COMÚN DE LOS FIELES
“El Señor Jesús instituyó el sacramento de su entrega a nosotros, cuando uno de sus discípulos se preparaba para traicionarlo. Reconociendo el amor del Padre manifestado en la entrega de Cristo en la pasión y en la eucaristía, dirijamos a él nuestra oración. Oremos diciendo: QUE SIEMPRE SEAMOS FIELES A TI SEÑOR
“Padre Celestial, queremos encomendarte este día que está a punto de empezar. Permítenos pasar este día como Tú voluntad. Por favor ayúdanos a no enojarnos por nuestras dificultades, sino a verlas con fe y confiar en Tu ayuda para superarlas. Por favor protégenos de todo mal, alabaremos siempre tu bondad, Amén.”
MEDITAMOS EN
EL MIÉRCOLES SANTO 1 DE ABRIL 2026
JUEVES SANTO
2 de abril 2026
Amor, servicio y caridad
En una vida cristiana
COMENTARIO DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas. El momento central histórico en Israel es celebrar la fiesta de la Pascua. Dicha fiesta estaba reglamentada por la ley Mosaica. Dicha ceremonia expresa una Acción de gracias y un motivo de Esperanza para la comunidad israelita. El Cordero va a tener un motivo central en dicha celebración. Jesucristo celebra su propia pascua, invita a sus discípulos y Él mismo es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Su enseñanza es: Amor, servicio y caridad para todos los que celebren ese mismo Banquete. “Cada vez que lo hagan, háganlo en memoria mía” Nos disponemos cantando para comenzar nuestra celebración de la Cena del Señor.
PRIMERA LECTURA Éxodo 12, 1-8. 11-14
Dios le indicó perfectamente a la comunidad israelita cómo debía celebrar la fiesta de la Pascua. El pueblo está muy agradecido con Dios por haber obtenido la liberación de la esclavitud de los egipcios. Dijo Dios: “la sangre será la señal sobre las casas donde estén, cuando yo vea la sangre pasaré de largo y no existirá plaga exterminadora” Escuchemos con mucha atención la siguiente lectura.
La Eucaristía representa para nosotros los católicos la nueva Pascua Cristiana. Esos fueron los deseos del Maestro de Nazareth. Será alimento, será bebida y será bendición. Jesucristo es el Salvador. Como dice el apóstol: Cada vez que comamos de ese pan y bebamos de esa Cáliz anunciaremos la muerte del Señor hasta que vuelva. Escuchemos en silencio la proclamación de la epístola.
Desde el sacramento de la Eucaristía, nuestro Dios y Salvador nos enseña cómo debe ser la vida de todos aquellos que coman su cuerpo y beban su sangre. Debe reinar el amor, el servicio, la caridad, la humildad. Dice el Maestro: “Lo mismo que yo he hecho con ustedes, háganlo con los demás”. Nos colocamos en pie cantando para escuchar el Santo Evangelio.
ORACIÓN COMÚN DE LOS FIELES
Jesús se sienta a la mesa con sus Apóstoles a celebrar la última cena con ellos y les encargó que la celebrasen en el futuro en memoria suya. Esta celebración abre el Triduo Pascual, ésta nos prepara para la celebración por excelencia de los cristianos. Oremos diciendo:
ESCUCHA NUESTRA ORACIÓN POR AMOR A TU PUEBLO.
R/ Escucha nuestra oración por amor a tu pueblo
R/ Escucha nuestra oración por amor a tu pueblo
R/ Escucha nuestra oración por amor a tu pueblo
R/ Escucha nuestra oración por amor a tu pueblo
“Gracias, Señor, por las bendiciones que has derramado en nuestra vida. Nos has dado más de lo que jamás podríamos haber imaginado. Nos has rodeado de personas que siempre nos cuidan. Nos has dado familia y amigos que nos bendicen cada día con palabras y acciones amables. Nos animan de manera que mantienen nuestra mirada fija en ti y elevan nuestro espíritu.
También, gracias, Señor, por mantenernos a salvo. Nos proteges de las cosas que parecen atormentar a los demás. Nos ayudas a tomar mejores decisiones y nos das consejeros para ayudarnos con las decisiones difíciles de la vida.”
MEDITAMOS EN
EL JUEVES SANTO 2 DE ABRIL 2026
Amor,
sacerdocio, caridad, humildad, distinguen la
última cena del Salvador del Mundo.
El Papa Francisco indica que la lógica del amor culmina en la cruz de
Cristo: “Jesús quiere que en cada corazón triunfe el amor de Dios sobre el
odio y el rencor. La lógica del amor, que culmina en la Cruz de Cristo, es
el distintivo del cristiano, y nos induce a ir al encuentro con corazón de
hermanos”. De qué modo se puede superar ese instinto humano y “la ley mundana
de la venganza”. “La respuesta nos la da Jesús en la misma página evangélica:
‘Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso’. (cfr. Ángelus, 24 de
febrero, 2019).
EL DOLOR SE TRANSFORMA
EN ESPERANZA
VIERNES SANTO 3 de abril 2026
Celebración de la Pasión del Señor.
Liturgia de la Palabra. Adoración de la Santa Cruz y Sagrada Comunión
Según nuestra
Iglesia Católica: El Viernes Santo nació para conmemorar el día de la muerte de
Jesús (el 14 del mes de Nisán, un Viernes). Antiguamente era un día de luto en
el que se participaba mediante el ayuno, que luego se extendió a todos los
viernes del año.
Cuando
contemplamos a Cristo crucificado, descubrimos la extraordinaria riqueza que
emana del madero de la cruz, con un solo objetivo, el bien de cada uno de nosotros. La Cruz se
convierte en el signo del perdón, la salvación, la humildad, la conversión, la
identidad con la Palabra de Jesús de Nazareth.
MONICIONES A
LA PALABRA
PRIMERA LECTURA (Isaías 52, 13-53,12)
El Cuarto Cántico del Siervo de Yahvé anunciado por el profeta Isaías encarna todo el sufrimiento humano, que tiene su punto cumbre en la victoria. Dice el profeta: El justo, mi siervo, justificará a muchos y cargará con sus culpas. En silencio escuchemos la proclamación de la Lectura.
SEGUNDA
LECTURA (Hebreos 4, 14-16; 5,7-9)
Contamos con Jesucristo el sumo sacerdote, el Hijo se Dios que se compadece de nuestras debilidades y nos da fortaleza para seguirlo en el camino. Solo nos pide que nos acerquemos a Él. Escuchemos con mucha atención la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA Juan 18, 1-19,42
Cuando contemplamos a Cristo crucificado, descubrimos la extraordinaria riqueza que emana del madero de la cruz, con un solo objetivo, el bien de cada uno de nosotros. Allí pende, su sacerdocio, su realización, su visión profética, su sacrificio redentor, su martirio, el hombre que sufre, el Dios que salva, el hombre que se hace solidario. En pie y muy atentos vamos a escuchar la Pasión del Señor.
ORACIÓN UNIVERSAL DE LOS FIELES EN EL VIERNES SANTO
Por la santa
Iglesia
Oremos, hermanos, por la Iglesia santa de Dios, para que el Señor le dé la paz, la mantenga en la unidad, la proteja en toda la tierra, y a todos nos conceda una vida confiada y serena, para gloria de Dios, Padre todopoderoso.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo manifiestas tu gloria a todas las naciones,
vela solícito por la obra de tu amor, para que la Iglesia, extendida por todo el mundo,
persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
R. Amén.
II. Por el
Papa
Oremos también por nuestro santo padre el Papa N., para que Dios, que lo llamó al orden episcopal, lo asista y proteja para bien de la Iglesia, como guía del pueblo santo de Dios.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, cuya sabiduría gobierna todas las cosas, atiende bondadoso nuestras súplicas y protege al Papa, para que el pueblo cristiano, gobernado por ti bajo el cayado del Sumo Pontífice, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
II. Por todos
los ministros y por los fieles
Oremos también por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros, diáconos, y por todos los miembros del pueblo santo de Dios.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu santifica y gobierna todo el cuerpo de la Iglesia, escucha las súplicas que te dirigimos por todos sus ministros, para que, con la ayuda de tu gracia, cada uno te sirva fielmente en la vocación a que le has llamado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
IV. Por los
catecúmenos.
Oremos también
por los (nuestros) catecúmenos, para que Dios nuestro Señor los ilumine
interiormente, les abra con amor las puertas de la Iglesia, y así encuentren en
el bautismo el perdón de sus pecados y la incorporación plena a Cristo, nuestro
Señor.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso
y eterno, que heces fecunda a tu Iglesia dándole constantemente nuevos hijos,
acrecienta la fe y la sabiduría de los (nuestros) catecúmenos, para que al renacer
en la fuente bautismal, sean contados entre los hijos de adopción. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
V. Por la
unidad de los cristianos.
Oremos también por todos los hermanos nuestros que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor asista y congregue en una sola Iglesia a los que viven de acuerdo con la verdad que han conocido.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que vas reuniendo a tus hijos dispersos y velas por la unidad ya lograda, mira con amor a toda la grey que sigue a Cristo, para que la integridad de la fe y el vínculo de la caridad congregue en una sola Iglesia a los que consagró un solo bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
VI. Por los
judíos.
Oremos también por el pueblo judío, el primero a quien Dios habló desde antiguo por
los profetas, para que el Señor acreciente en ellos el amor de su nombre y la fidelidad a
la alianza que selló con sus padres.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abraham y a su descendencia, escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia, para que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en plenitud la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
VII. Por los
que no creen en Cristo.
Oremos también por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, puedan encuentren también ellos el camino de la salvación.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo que, viviendo con sinceridad ante ti, lleguen al conocimiento pleno de la verdad, y a nosotros concédenos también que, progresando en la caridad fraterna y en el deseo de conocerte más, seamos ante el mundo testigos más convincentes de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
VIII. Por los
que no creen en Dios.
Oremos también por los que no admiten a Dios, para que por la rectitud y sinceridad de su vida alcancen el premio de llegar a él.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para que te busquen y cuando te encuentren, descansen en ti, concédeles que, en medio de sus dificultades, los signos de tu amor y el testimonio de los creyentes les lleven al gozo de reconocerte como Dios y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
IX. Por los
gobernantes.
Oremos también por los gobernantes de todas las naciones, para que Dios nuestro Señor, según sus designios, les guíe en sus pensamientos y decisiones hacia la paz y libertad de todos los hombres.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que tienes en tus manos el destino de todos los hombres y los derechos de todos los pueblos, asiste a los que gobiernan, para que, por tu gracia, se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo y la libertad religiosa de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
X. Por los que
se encuentran en alguna tribulación.
Oremos, hermanos,
a Dios Padre todopoderoso, por todos los que en el mundo sufren las
consecuencias del pecado, para que cure a los enfermos, dé alimento a los que padecen
hambre, libere a de la injusticia a los perseguidos, redima a los encarcelados,
conceda volver a casa a los emigrantes y desterrados, proteja a los que viajan
y dé la salvación a los moribundos.
Oración en
silencio. Prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los que lloran y fuerza de los que sufren, lleguen hasta ti las súplicas de quienes te invocan en la tribulación, para que sientan en sus adversidades la ayuda de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén
EL DOLOR SE TRANSFORMA
EN ESPERANZA
VIERNES SANTO 3 de abril 2026
Celebración de la Pasión del Señor.
Liturgia de la Palabra. Adoración de la Santa Cruz y Sagrada Comunión
PRIMERA LECTURA (Isaías 52, 13-53,12)
El Cuarto Cántico del Siervo de Yahvé anunciado por el profeta Isaías encarna todo el sufrimiento humano, que tiene su punto cumbre en la victoria. Dice el profeta: El justo, mi siervo, justificará a muchos y cargará con sus culpas. En silencio escuchemos la proclamación de la Lectura.
Contamos con Jesucristo el sumo sacerdote, el Hijo se Dios que se compadece de nuestras debilidades y nos da fortaleza para seguirlo en el camino. Solo nos pide que nos acerquemos a Él. Escuchemos con mucha atención la siguiente lectura.
Cuando contemplamos a Cristo crucificado, descubrimos la extraordinaria riqueza que emana del madero de la cruz, con un solo objetivo, el bien de cada uno de nosotros. Allí pende, su sacerdocio, su realización, su visión profética, su sacrificio redentor, su martirio, el hombre que sufre, el Dios que salva, el hombre que se hace solidario. En pie y muy atentos vamos a escuchar la Pasión del Señor.
ORACIÓN UNIVERSAL DE LOS FIELES EN EL VIERNES SANTO
Oremos, hermanos, por la Iglesia santa de Dios, para que el Señor le dé la paz, la mantenga en la unidad, la proteja en toda la tierra, y a todos nos conceda una vida confiada y serena, para gloria de Dios, Padre todopoderoso.
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo manifiestas tu gloria a todas las naciones,
vela solícito por la obra de tu amor, para que la Iglesia, extendida por todo el mundo,
persevere con fe inquebrantable en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
R. Amén.
Oremos también por nuestro santo padre el Papa N., para que Dios, que lo llamó al orden episcopal, lo asista y proteja para bien de la Iglesia, como guía del pueblo santo de Dios.
Dios todopoderoso y eterno, cuya sabiduría gobierna todas las cosas, atiende bondadoso nuestras súplicas y protege al Papa, para que el pueblo cristiano, gobernado por ti bajo el cayado del Sumo Pontífice, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oremos también por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros, diáconos, y por todos los miembros del pueblo santo de Dios.
Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu santifica y gobierna todo el cuerpo de la Iglesia, escucha las súplicas que te dirigimos por todos sus ministros, para que, con la ayuda de tu gracia, cada uno te sirva fielmente en la vocación a que le has llamado. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Oremos también por todos los hermanos nuestros que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor asista y congregue en una sola Iglesia a los que viven de acuerdo con la verdad que han conocido.
Dios todopoderoso y eterno, que vas reuniendo a tus hijos dispersos y velas por la unidad ya lograda, mira con amor a toda la grey que sigue a Cristo, para que la integridad de la fe y el vínculo de la caridad congregue en una sola Iglesia a los que consagró un solo bautismo. Por Jesucristo, nuestro Señor. R. Amén.
Oremos también por el pueblo judío, el primero a quien Dios habló desde antiguo por
los profetas, para que el Señor acreciente en ellos el amor de su nombre y la fidelidad a
la alianza que selló con sus padres.
Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abraham y a su descendencia, escucha con piedad las súplicas de tu Iglesia, para que el pueblo de la primera alianza llegue a conseguir en plenitud la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Oremos también por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, puedan encuentren también ellos el camino de la salvación.
Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo que, viviendo con sinceridad ante ti, lleguen al conocimiento pleno de la verdad, y a nosotros concédenos también que, progresando en la caridad fraterna y en el deseo de conocerte más, seamos ante el mundo testigos más convincentes de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Oremos también por los que no admiten a Dios, para que por la rectitud y sinceridad de su vida alcancen el premio de llegar a él.
Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para que te busquen y cuando te encuentren, descansen en ti, concédeles que, en medio de sus dificultades, los signos de tu amor y el testimonio de los creyentes les lleven al gozo de reconocerte como Dios y Padre de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Oremos también por los gobernantes de todas las naciones, para que Dios nuestro Señor, según sus designios, les guíe en sus pensamientos y decisiones hacia la paz y libertad de todos los hombres.
Dios todopoderoso y eterno, que tienes en tus manos el destino de todos los hombres y los derechos de todos los pueblos, asiste a los que gobiernan, para que, por tu gracia, se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo y la libertad religiosa de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los que lloran y fuerza de los que sufren, lleguen hasta ti las súplicas de quienes te invocan en la tribulación, para que sientan en sus adversidades la ayuda de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén
MEDITAMOS EN
EL VIERNES SANTO 3 DE ABRIL 2026
San Juan Pablo
II enseñaba que el dolor y el sufrimiento guardan en sí un valor salvífico. El
hombre se convierte de modo particular en camino de la Iglesia,
cuando en su vida entra el sufrimiento.
Esto sucede, en diversos momentos de la vida; se realiza de maneras diferentes;
asume dimensiones diversas; sin embargo, de una forma o de otra, el sufrimiento
parece ser, y lo es, casi inseparable de la existencia terrena del hombre. La Iglesia, que nace del misterio de la
redención en la cruz de Cristo, está obligada a buscar el encuentro con el
hombre, de modo particular en el camino de su sufrimiento
CELEBRACIÓN DE LA VIGILIA PASCUAL
Sábado 4 de abril 2026. A las 10 pm
Los católicos
sabemos que la Vigilia Pascual es el momento más importante en la Semana Mayor,
allí conmemoramos la resurrección del Señor.
El Papa Francisco enseñó: “La Vigilia pascual nos recuerda que la luz de la Resurrección ilumina el camino paso a paso, irrumpe en las tinieblas de la historia sin estrépito, resplandece en nuestro corazón de manera discreta. Y a esta luz corresponde una fe humilde, desprovista de todo triunfalismo. La Pascua del Señor no es un evento espectacular.
San Agustín de Hipona decía: «La
resurrección de nuestro Señor Jesucristo es nueva vida para los que creen en
Jesús. Y éste es el misterio de su pasión y resurrección, que ustedes deben
conocer bien y vivirlo» (Sermón 231, 2). Reproducir la Pascua en nuestra vida y
convertirnos en mensajeros de esperanza. (Cfr. Homilía, 19 de abril, 2025).
Primera Parte:
Lucernario y Pregón Pascual
Segunda Parte:
Liturgia de la Palabra (Pascua Histórica)
Génesis 1, 1-22. Génesis 22, 1-18. Éxodo 14, 15-15,1. Isaías 54, 5-14. Isaías 55, 1-11. Baruc 3, 9-15. 32. Ezequiel 36, 16-17ª. 18-28. Romanos 6, 3-11. Mateo 28, 1-10.
Tercera Parte:
Liturgia Bautismal
Cuarta Parte: Liturgia de la Eucaristía
MONICIONES A
LA PALABRA
LITURGIA DE LA PALABRA
Nos preparamos para recorrer históricamente nuestra Pascua. Escucharemos 7 lecturas de la Antigua Alianza, una epístola y el Santo Evangelio.
Las lecturas que vamos a escuchar se ubican en el libro de la creación, el libro del Éxodo, la profecía de Isaías, la profecía de Baruc y la profecía de Ezequiel.
Bajo el espíritu de los escritores bíblicos podemos recorrer con el entusiasmo de la fe la obra de la creación, que es a su vez, la historia de la salvación. Desde la misma creación se puede contemplar la grandeza de Dios, la perfección del Señor, el amor de Dios, la misericordia de Dios. El relato bíblico, denominado: el sacrificio de Isaac. Nos permite entrar a discernir el valor de la vida, el don de la existencia como una gracia infinita del creador. Dios no quiere sacrificios, Dios no quiere demostraciones.
CELEBRACIÓN DE LA VIGILIA PASCUAL
Sábado 4 de abril 2026. A las 10 pm
El Papa Francisco enseñó: “La Vigilia pascual nos recuerda que la luz de la Resurrección ilumina el camino paso a paso, irrumpe en las tinieblas de la historia sin estrépito, resplandece en nuestro corazón de manera discreta. Y a esta luz corresponde una fe humilde, desprovista de todo triunfalismo. La Pascua del Señor no es un evento espectacular.
Génesis 1, 1-22. Génesis 22, 1-18. Éxodo 14, 15-15,1. Isaías 54, 5-14. Isaías 55, 1-11. Baruc 3, 9-15. 32. Ezequiel 36, 16-17ª. 18-28. Romanos 6, 3-11. Mateo 28, 1-10.
Cuarta Parte: Liturgia de la Eucaristía
LITURGIA DE LA PALABRA
Nos preparamos para recorrer históricamente nuestra Pascua. Escucharemos 7 lecturas de la Antigua Alianza, una epístola y el Santo Evangelio.
Las lecturas que vamos a escuchar se ubican en el libro de la creación, el libro del Éxodo, la profecía de Isaías, la profecía de Baruc y la profecía de Ezequiel.
Bajo el espíritu de los escritores bíblicos podemos recorrer con el entusiasmo de la fe la obra de la creación, que es a su vez, la historia de la salvación. Desde la misma creación se puede contemplar la grandeza de Dios, la perfección del Señor, el amor de Dios, la misericordia de Dios. El relato bíblico, denominado: el sacrificio de Isaac. Nos permite entrar a discernir el valor de la vida, el don de la existencia como una gracia infinita del creador. Dios no quiere sacrificios, Dios no quiere demostraciones.
San Pablo nos recuerda que Cristo resucitado ya no muere más, la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Jesucristo nos regala el mandato de su resurrección: “No tengan miedo, vayan y anuncien a mis hermanos y díganles que vayan a Galilea, allí me verán”. Dispongámonos espiritualmente para escuchar las siguientes lectura en comunión con el salmo responsorial.
ORACIÓN COMÚN DE LOS FIELES
En esta noche santa concentremos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, dándole gracias a Dios por todos los dones y beneficios que Él nos regala, habiendo superado la tentación, el pecado, la muerte y regalarnos una vida según su resurrección.
Oremos diciendo: ALABADO SEAS POR SIEMPRE SEÑOR
“Amado Jesús resucitado regálanos un corazón que se alegre con los que gozan, que comparto el dolor con los que sufren. Un corazón que sepa compartir con los demás. Un corazón libre para liberar. Un corazón con una profunda experiencia espiritual para hacerle tanto bien a los demás. Por Jesucristo Nuestro Señor”.
MEDITAMOS EN
EL SÁBADO SANTO 4 DE ABRIL 2026
DOMINGO DE PASCUA EN LA
RESURRECCIÓN DEL SEÑOR
5 DE ABRIL 2026
NOS PREPARAMOS PARA LA LITURGIA DE LA PALABRA
MONICIÓN INICIAL
Hermanos y
Hermanas. Bienvenidos a nuestra celebración del gran día desde que iniciamos
preparándonos con una santa cuaresma viviendo el llamado a convertirnos y
encontrar a Dios en nuestras vidas. En este día de la resurrección del Hijo de
Dios, nos embarga el gozo, la esperanza, la alegría, la felicidad de lo que
creemos y esperamos de nuestra vida cristiana: “Cristo murió por nuestros
pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de
acuerdo con la Escritura”. La muerte y
la Resurrección de Jesús son justo el corazón de nuestra esperanza. Sin esta fe
en la muerte y en la Resurrección de Jesús nuestra esperanza ya no será ni
siquiera esperanza. Participemos cantando para iniciar nuestra celebración
Eucarística.
MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA Hechos 10, 34ª. 37-43
Vamos a escuchar un compendio maravilloso de la predicación de san Pedro presentando a su Maestro: Jesucristo quien fue crucificado en Jerusalén es ahora el Señor resucitado. Jesucristo es el Señor de vivos y muertos, es el rostro del amor de Dios. Escuchemos con mucha atención la siguiente lectura.
Aprendemos una excelente lección para nuestra vida cristiana: Busquemos siempre las cosas de arriba donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. En silencio escuchemos la segunda lectura.
La resurrección abre las puertas de la evangelización para la humanidad. La resurrección como misterio pertenece al orden de la fe; es también un acontecimiento histórico, las pruebas reposan en el sepulcro vacío (cfr. Juan 20,2). En pie nos disponemos para escuchar el Santo Evangelio.
ORACIÓN COMÚN DE LOS FIELES
Cristo necesariamente debía resucitar entre los muertos. Es la noticia esperanzadora y renovadora de nuestra fe al cumplirse la celebración del misterio de la Pasión, muerte y resurrección del Señor. Oremos en acción de gracias a Dios por tantas bondades que Él tiene para con cada uno de nosotros.
Digamos: TU QUE ERES LA VIDA Y LA RESURRECCIÓN, ESCÚCHANOS
“Recrea nuestro corazón, Jesús Resucitado:
danos un corazón que salte de alegría, que sepa compartir,
que no acumule, sino que se llene de personas.
Jesús Resucitado, danos un corazón que goce con quienes gozan,
que sufra con quienes sufren, que sea libre para liberar,
que su absoluto sea Dios, Padre-Madre, inmensidad de misericordia y ternura,
y que considere relativo todo lo demás. Amén” (Fuente: Cáritas de Valencia)
EL ESPÍRITU SANTO
NOS INDICA LA MISIÓN
Evangelio domingo 12 de abril 2026
El Maestro nos concede todos los poderes necesarios para que podamos cumplir con la misión. El Espíritu de Dios tendrá la última palabra en lo que debemos hacer, pensar y definir en la vida pastoral de nuestra Iglesia. “No seas incrédulo sino creyente” Pensemos hoy en Dios que es rico en misericordia. Por el gran amor con que nos amó, y estando nosotros muertos por nuestros delitos, nos dio vida por Cristo. (Efesios 2, 4) Nos disponemos cantando para iniciar nuestra Eucaristía dominical.
PRIMERA LECTURA Hechos 2, 42-47
El primer ejemplo y modelo para vivir nuestra Fe para cumplir con los nobles y grandes sentimientos de Dios los encontramos en la primera comunidad cristiana. “Vivían unidos, tenían todo en común y practicaban la caridad”. Escuchemos atentamente la siguiente palabra.
Pensemos en lo que debe significar Cristo resucitado para todos aquellos vivimos según la Esperanza en Dios. El apóstol decía: Por el poder de Dios estamos custodiados mediante la Fe hasta alcanzar la salvación. Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
No podemos caer en la tentación primera de Tomás de anteponer el poder y la Gracia de Dios a la soberbia humana. La incredulidad no es base para ningún apostolado ni para ninguna misión. Jesús siempre estará con nosotros para decirnos: Ve adelante, yo estoy contigo. Nos colocamos en pie y cantando esperamos la proclamación del Evangelio.
ORACIÓN COMÚN DE LOS FIELES
Vivir en comunión con los demás, asistir con Fe y devoción a la fracción del Pan y no fallar en el campo de la oración. Son los compromisos que nos acompañan a todos los que formamos parte de la obra de la Evangelización. Oremos diciendo: QUE TU SANTA PALABRA NOS CONDUZCA SIEMPRE SEÑOR.
“Jesús Resucitado, danos un corazón que viva en actitud de discernimiento,
que tenga una profunda experiencia de Dios, que sea experto en humanidad, que haga una opción por los últimos, que anuncie con la forma de vivir y obrar, la Alegría del Evangelio.
(Fuente: Cáritas de Valencia)
CRITERIOS FUNDAMENTALES
PARA CUMPLIR LA MISIÓN
Evangelio domingo 19 de abril 2026
PRIMERA LECTURA Hechos 2, 14. 22-33
Todos los bautizados nos convertimos en discípulos misioneros del resucitado. El apóstol columna de nuestra Iglesia decía: “A Jesús lo resucitó Dios y de esto nosotros somos testigos” (Hechos 2, 32). Escuchemos con Fe la siguiente lectura.
Cristo Jesús con su muerte y resurrección ha logrado la salvación, la paz y la liberación del mundo. El apóstol Pedro nos recuerda que fuimos rescatados con la Sangre preciosa de Cristo. Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
Ante el impacto de la muerte del Maestro de Nazareth los discípulos se llenaron temor, perdieron las esperanzas, no sabían qué camino seguir, la nostalgia y la tristeza invadió hasta su propia Fe. La solución es un verdadero encuentro con el resucitado. En pie cantemos para escuchar el Santo Evangelio.
ORACIÓN COMÚN DE LOS FIELES
Un buen encuentro con Dios a través de su santa Palabra, su santa Eucaristía, en consonancia con la oración nos permite vivir nuestra Fe en consonancia con Jesús resucitado. Oremos diciendo: DADNOS SABIDURÍA PARA COMUNICAR TU MENSAJE DE SALVACIÓN
Jesús Resucitado, danos un corazón que sepa leer la vida como historia de Salvación,
que anhele ardientemente el encuentro contigo.
Que te busque en todo,
que te encuentre y te contemple en las luces y en las sombras. Jesús Resucitado, danos un corazón que hable lenguaje de ternura, que mire al interior de las personas, que no se deje arrastrar por las apariencias, y los prejuicios, que escuche de corazón a las personas, y sea acogedor con ellas. (Fuente: Cáritas de Valencia)
¿QUIÉN ES EL BUEN PASTOR?
La imagen bondadosa de Dios
Evangelio domingo 26 de abril 2026
PRIMERA LECTURA Hechos 2, 14ª 36-41
El apóstol Pedro nos recuerda que Dios ha constituido Señor y Cristo a Jesús. Algunos no lo aceptaron y lo crucificaron. Nuestra mejor respuesta para seguirlo a Él es nuestra conversión persona. Escuchemos con atención la siguiente lectura.
Conocemos y nos identificamos con Cristo Jesús a través del sufrimiento. El mismo Hijo de Dios ganó la salvación del mundo con el sufrimiento convertido en gloria y esperanza. Él es el supremo pastor a quien debemos seguir. Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
El buen pastor escucha al rebaño, conduce al rebaño, cura al rebaño. Y la grey sabe valorar sus pastores, el rebaño confía en el buen Pastor, confía en Jesús. En pie nos disponemos para escuchar el santo Evangelio.
ORACIÓN COMÚN DE LOS FIELES
Aprovechemos este día tan especial en nuestra Iglesia Católica. Rendimos homenaje, damos gracias a Dios, valoramos mucho el trabajo, la dedicación y el sacrificio de nuestro pastores. Dios siga bendiciendo al santo Padre, el Papa, nuestros cardenales, nuestros obispos, nuestros sacerdotes. Oremos diciendo: REGÁLANOS SIEMPRE SEÑOR, BUENOS PASTORES
SALMO 23
El Señor es mi Pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tu vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida. Amén















