1 de febrero de 2026

LA OBEDIENCIA NOS PERMITE ENCONTRAR A DIOS Evangelio lunes 2 de febrero 2026


LA OBEDIENCIA NOS PERMITE SEGUIR EL CAMINO DE DIOS
“La obediencia es el camino rápido para llegar al cielo”.
Evangelio lunes 2 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor. Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Este hombre, justo y temeroso de Dios, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él.
 
Había recibido la revelación del Espíritu Santo de que no moriría antes de ver al Cristo del Señor. Así, vino al Templo movido por el Espíritu. Y al entrar los padres con el niño Jesús, para cumplir lo que prescribía la Ley sobre él, lo tomó en sus brazos y bendijo a Dios diciendo: —Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, según tu palabra”. °°° Lucas 2, 22-40
 
            Ser obedientes ante la ley de Dios y ante su Santa Palabra tiene su razón y su sentido. La Santísima Virgen María y san José son modelos eficientes de aquella persona que logra comprender la obediencia como un mandato divino, un bien natural, la fuente de la paz y la unidad entre hombres y mujeres.
 
   La obediencia es un mandato divino, es una gracia divina, es la manera como cada ser humano creyente acoge la voluntad de Dios y le encuentra solución a las dificultades en su propia vida. La obediencia va en comunión con la fe y con la humildad. No existe la posibilidad de que una persona le encuentre sentido a la obediencia si no tiene fe y si no tiene la capacidad de aceptar sus propias limitaciones. Jesucristo enseña dónde está el éxito de una misión cuando se hace la voluntad de Dios. Se le obedece a Dios. Dice el Maestro: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra” (Juan 4, 34).
 
            El apóstol san Pablo corrobora la importancia que tiene la obediencia proponiendo a Jesucristo como Aquel que se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y una muerte de Cruz” (Filipenses 2, 8). María y José son respetuosos de la ley de Moisés, cumpliendo con la purificación después del parto y la presentación del primogénito. (cfr. Levítico 12, 1-8).
 
            El Papa Francisco nos propone pensar en san José como: con un corazón de padre. El padre amado. El padre de la ternura. El padre en la obediencia. El padre en la acogida, el padre en la valentía. El padre trabajador. En cada circunstancia de su vida, José supo pronunciar su “Fiat”, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní. José, en su papel de cabeza de familia, enseñó a Jesús a ser sumiso a sus padres, según el mandamiento de Dios (cfr. Éxodo 20, 12). (cfr. Carta Apostólica, Patris Corde, numerales 1-3).
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https://youtu.be/fv2Qd2EmAvk