LA OBEDIENCIA NOS PERMITE SEGUIR EL CAMINO DE DIOS
“La obediencia es el camino rápido para llegar al cielo”.
Evangelio lunes 2 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor. Había por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Este hombre, justo y temeroso de Dios, esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo estaba en él.
La obediencia es un mandato
divino, es una gracia divina, es la manera como cada ser humano creyente
acoge la voluntad de Dios y le encuentra solución a las dificultades en su
propia vida. La obediencia va en comunión con la fe y con la humildad. No
existe la posibilidad de que una persona le encuentre sentido a la obediencia
si no tiene fe y si no tiene la capacidad de aceptar sus propias limitaciones.
Jesucristo enseña dónde está el éxito de una misión cuando se hace la voluntad
de Dios. Se le obedece a Dios. Dice el Maestro: “Mi alimento es hacer la
voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra” (Juan 4, 34).
El apóstol san Pablo corrobora la importancia que tiene la obediencia proponiendo a Jesucristo como Aquel que se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y una muerte de Cruz” (Filipenses 2, 8). María y José son respetuosos de la ley de Moisés, cumpliendo con la purificación después del parto y la presentación del primogénito. (cfr. Levítico 12, 1-8).
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