MISERICORDIA Y NO INTRANSIGENCIA HUMANA Evangelio sábado 5 de septiembre 2026
LA MISERICORDIA SE IMPONE ANTE LA LEY HUMANA
Dios no se cansa de amar y perdonar.
Evangelio sábado 5 de septiembre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Un sábado, Jesús
atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban y comían espigas
desgranándolas con las manos. Algunos de los fariseos dijeron: ¿Por qué hacen
lo que no es lícito en sábado?Y Jesús les
respondió: ¿Ni siquiera han leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y
los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de
la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio
a los que le acompañaban? Y les dijo: El
Hijo del hombre es señor del sábado.” Lucas 6, 1-5
Las necesidades prioritarias de
un ser humano están contempladas en la Palabra de Dios. El Maestro de
Nazareth nos enseña que el amor, la misericordia y la justicia con los demás
están por encima de cualquier normatividad humana. Es muy importante que exista
un día para descansar, para meditar la Palabra, para estar en familia. El
problema es cuando la ley de ese día se convierte en una falta gravísima e
inamovible.
La complicación aparece cuando las personas son
inflexibles ante el dolor humano, el hambre, la necesidad personal. La norma decía: “Acuérdate del día
sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todas tus
tareas; pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios” (Éxodo
20, 8-11).
Dios a través del profeta Oseas
le enseñó a la humanidad la norma que debería regir las leyes y los
comportamientos de todos aquellos que creen en Él. Decía el profeta:
“Volvamos al Señor. Él nos sanará. Él vendará nuestras heridas. Misericordia
quiero y no sacrificios. Conocimiento de Dios más que holocaustos” (Oseas 6,
1-6).
El apóstol san Pablo nos recuerda
que para vivir correctamente nuestra Fe es importante que no caigamos en el
exceso. “No vayamos más allá de lo que está escrito”. Que nadie tome
partido en favor de uno contra otro. (1 Corintios 4, 6).
Pablo y Timoteo hacen énfasis en
la importancia de no descuidar el amor, la caridad y la justicia ante la
intransigencia de la ley. “En mi oración pido que el amor de ustedes crezca
cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, a fin de que puedan
discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en
el Día de Cristo. llenos del fruto de justicia que proviene de Jesucristo, para
la gloria y alabanza de Dios”. (Filipenses 1, 9-11).
El Papa Francisco advierte que
una persona no debe apegarse a la ley porque se vuelve egoísta, soberbia, vive
de las apariencias. La religión no es el arte de mostrarse ante los demás.
Jesucristo nos lleva del amor a la plenitud de la ley. (cfr. Homilía, 31 de
octubre, 2014).
ORACIÓN PARA
PEDIR UN CORAZÓN MISERICORDIOSO
Ayúdame Señor, a
que mis ojos sean misericordiosos para que yo jamás sospeche o juzgue según las
apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a
ayudarle.
Ayúdame Señor, a
que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de
mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame Señor, a
que mi lengua sea misericordiosa para que jamás critique a mi prójimo sino que
tenga una palabra de consuelo y de perdón para todos.
Ayúdame Señor, a
que mis manos sean misericordiosas y
llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargar
sobre mí las tareas más difíciles y penosas.
Ayúdame Señor, a
que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi
prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. Mi reposo verdadero está en
el servicio a mi prójimo”. (Fuente: Catholic.net).
SI DESEAS
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https://youtu.be/sLzq6ZopnCs 