MES DE JUNIO AÑO 2026
Orientador: Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
Nuestra Iglesia
Católica consagra el mes de junio al Sagrado Corazón de Jesús.
JESUCRISTO ESTÁ PRESENTE REAL
Y SUBSTANCIALMENTE EN LA EUCARISTÍA
DOMINGO
7 DE JUNIO 2026
"En el sacramento de la Eucaristía, el Señor está siempre en camino”
(Benedicto XVI).
Deuteronomio
8, 2-3. 14b-16ª Salmo 147. I Corintios 10, 16-17.
Juan 6, 51-58
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y Hermanas. La misma
Eucaristía nos manifiesta el ser del Hijo de Dios. Su Palabra, su amor, su
caridad, su misericordia, su humildad, su sentido común, su promesa de
salvación. Así lo experimentamos y lo seguimos reconociendo, adorando en su
cuerpo y en su Sangre. La Eucaristía es el sacramento de la caridad. La Iglesia
vive de la Eucaristía, la misma Eucaristía le da su razón de ser: somos
Eucaristía, milagro de la gente que ama, milagro de la gente que perdona,
milagro de la gente que cambia. En pie nos ubicamos para iniciar nuestra
celebración dominical.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16ª
Dios siempre se
ha preocupado por su misma obra de la creación. La ha cuidado, la ha defendido,
le ha mostrado caminos de liberación. Moisés les recuerda que Dios los sacó de
la esclavitud de los egipcios, Dios los alimentó con el maná. Hoy en día Dios nos
sigue alimentando con su cuerpo y con su sangre.
SEGUNDA
LECTURA
I
Corintios 10, 16-17
San Pablo apóstol
nos recuerda la unidad existente entre el cuerpo y la Sangre del Señor. La
mayor recomendación del Salvador del mundo es: “Sean uno como el Padre y yo
somos uno” La unidad permite la perfección. Escuchemos en silencio la siguiente
lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio:
Juan 6, 51-58
“Para celebrar y
vivir la Eucaristía, también nosotros estamos llamados a vivir en el amor. No
puedes partir el Pan del domingo si tu corazón está cerrado a los hermanos. No
puedes comer de este Pan si no compartes los sufrimientos del que está pasando
necesidad.” En pie vamos a cantar para escuchar el santo Evangelio.
Damos gracias a
Dios por ese maravilloso y salvífico regalo de dejarnos su cuerpo como
verdadera comida, su sangre como verdadera bebida. Sabemos querido Dios que
quien come ese pan y bebe el vino dignamente tendrá la vida eterna. Nos unimos
a esta sabia intención diciendo:
GRACIAS SEÑOR PORQUE ERES NUESTRO
ETERNO ALIMENTO
1. Te pedimos,
Dios de amor, por la Iglesia santa, congregada en este día en torno a la mesa
del Sacrificio y del banquete del amor, para que alimentada con estos santos
misterios sea signo de amor y de unidad en medio del mundo. Oremos/
2. Te pedimos,
Dios de amor, por el Papa León XIV, por nuestro Obispo, por nuestros
Sacerdotes, para que el sacramento de la fe que presiden sea para su pueblo
banquete de vida que convoca, santifica y transforma la Iglesia. Oremos/
3. Te pedimos,
Dios de amor, por los que gobiernan las naciones y por los que trabajan por la
unidad y la reconciliación, para que animados por el tu Hijo el Señor, presente
en la Eucaristía, sean capaces de convocar a todos a la paz verdadera, a la
concordia y a la reconciliación. Oremos/
4. Por quienes,
con dedicado amor llevan la Divina Eucaristía a los enfermos, para que
encuentren el Señor que, en sus manos se hace consuelo y fortaleza, les
comunique la santidad que se contienen en el Sacramento del amor. Oremos/
5. Te pedimos,
Dios de amor, por los que sufren, los enfermos, los pobres, los que padecen las
consecuencias de la guerra, el odio y la envida, para que la Eucaristía sea
para todos consuelo y fortaleza, Roguemos al Señor. Oremos.
ORACIÓN EUCARÍSTICA
"Jesús
Eucaristía, plenitud del amor que sostiene a cuantos lo han dejado todo por
seguirte y anunciarte. Jesús Eucaristía, a quien pedimos nos envíes pastores
que apacienten el pueblo que te celebra como pastor y guía. Jesús Eucaristía,
Pan de vida de los que han sido redimidos en la gracia del Bautismo Jesús
Eucaristía, Alimento de los reconciliados. Jesús Eucaristía, fortaleza de los
que han vencido al pecado. Jesús Eucaristía, Viático de los enfermos Ungidos
con el aceite del consuelo y la esperanza. Jesús Eucaristía, en cuya presencia
nacen y se alimentan las nuevas familias bendecidas con la gracia del
Matrimonio Sacramental”.
VIERNES
12 DE JUNIO 2026
Solemnidad
del Sagrado Corazón de Jesús.
Jornada
oración por la santificación de los sacerdotes.
"Lograremos tener los mismos sentimientos del corazón de Cristo si con
nuestra dedicación y perseverancia damos frutos de las gracias que nos ha dado
el Espíritu Santo”
Deuteronomio 7,
6-11. Salmo 103. I Juan 4, 7-16. Mateo
11, 25-30.
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y
Hermanas. Buen día para todos. Seguimos los sentimientos del Corazón de Jesús. La
imagen del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra
fe: todo lo que Dios nos ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto,
le debemos amar. Jesús tiene un Corazón que ama sin medida. El punto de una
religión no es la cantidad de compromisos, no es la imposibilidad del tiempo,
no es agotar el tiempo y descuidar otras actividades sino cumplirle a Dios en
lo esencial. “Quiero misericordia y no sacrificios” (Mateo 9, 13). Quiero una
religión con un gran corazón. Nos colocamos en pie para iniciar nuestra
celebración Eucarística.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Deuteronomio 7, 6-11
Israel es el
pueblo elegido de Dios, cada uno de sus integrantes es importante para Dios. El
mismo creador realiza un pacto con su pueblo y sus habitantes responden con su
manera de ser de vivir a los dones que han recibido de Dios. “Es un pueblo
consagrado por Dios. Él los eligió para que fueran su pueblo y su propiedad
exclusiva entre todos los pueblos de la tierra.” Escuchemos en silencio la
siguiente lectura.
LITURGIA
DE LA PALABRA
SEGUNDA
LECTURA 1 Juan 4, 7-16
El salmo número
103 del profeta David nos permite saber que Dios tiene un corazón compasivo y
misericordioso, lento a la ira y rico en misericordia. El apóstol Juan nos
enseña el ser y el actuar de Dios. Dios es amor, el amor procede de Dios, y
todo el que ama ha nacido de Dios, y conoce a Dios. La razón de ser de nuestra
vida cristiana debe ser el amor. Escuchemos la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio:
Mateo 11, 25-30
Debemos vivir
nuestra Fe de acuerdo al corazón de Dios. El ideal sería que podamos vivir
nuestra Fe de acuerdo a los grandes y nobles sentimiento del Corazón del
Maestro de Nazareth. “Vengan a mí todos los fatigados y agobiados, y yo los
aliviaré”. (Mateo 11, 28). Nos colocamos en pie para escuchar el Santo
evangelio.
El corazón hace
posible cualquier vínculo auténtico, porque una relación que no se construya
con el corazón es incapaz de superar la fragmentación del individualismo.
Oremos al Sagrado Corazón de Jesús para que nos conceda el don de amar en lugar
de hacer mal a los demás. Decimos: EL
CORAZÓN ES EL LUGAR DE LA SINCERDIAD.
1. Por la
Iglesia, para que tenga la misma grandeza del corazón de Cristo y abra siempre
sus puertas a todos los hombres y mujeres que necesitan una palabra de
esperanza. Oremos/
2. Por todos sobre quienes recae la
responsabilidad de hacer un mundo más justo. Que, en aras de su propia
humanidad, sean capaces de superar las estructuras y pongan como centro de sus
intereses la dignidad de la persona. Oremos/
3. Que nuestro
corazón sea, como el de Jesús, un corazón paciente, capaz de transformar el
mundo desde la no violencia y la ternura.
4. Que nuestro
corazón sea, como el de Jesús, un corazón misericordioso y no caiga en la
insensibilidad y la indiferencia ante el sufrimiento de la gente.
5. Que nuestro
corazón sea, como el de Jesús, un corazón soñador, que supere todo
individualismo teniendo como horizonte de su vida la lucha por el Reino de Dios
en nuestra sociedad.
ORACIÓN AL
SAGRADO CORAZÓN
“¡Oh Corazón
amantísimo de Jesús!, coronado por la Santa Cruz, árbol frondoso que se nutre
con tu Sangre Preciosísima!; en unión de todos los Santos y almas fervorosas
que en todos los tiempos y lugares te han amado, te adoramos, te amamos con
todo nuestro corazón; y para darte una prueba más patente de nuestro afecto,
renovamos y te ofrecemos las promesas que hicimos en el santo Bautismo, preferimos
tu gracia y tu amor a todas las riquezas de la tierra. Dadnos, en cambio,
Señor, los verdaderos tesoros y riquezas celestiales, que son las virtudes de
tu divino Corazón que, como flores olorosas brotan al pie de tu Cruz, rociadas
y regadas con tu preciosa Sangre. Amén.” (cfr. Vatican News)
La compasión y la ternura
identifican a un buen servidor de Dios
DOMINGO
14 DE JUNIO 2026
Éxodo 19,
2-6ª. Salmo 100. Romanos 5, 6-11. Mateo 9, 36 – 10,8
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y
Hermanas. Aprendemos a vivir nuestra Fe
y a expresar la vida cristiana desde los sentimientos más altos del corazón: La
compasión, la ternura, la preocupación, la bondad, la misericordia, el pensar
más en el dolor y la soledad de los demás. El Hijo de Dios nos recuerda que
existen cantidad de ovejas que andan como si no tuvieran pastor. El rostro, el
corazón y los sentimientos de Dios siempre han sido la bondad, la misericordia.
Un Dios lento a la ira y rico en piedad. Dios necesita hombres y mujeres que
practiquen muy bien la bondad y la misericordia. En pie nos disponemos para
participar en nuestra celebración Eucarística.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Éxodo 19, 2-6a
Dios realiza un
pacto con su pueblo. La Alianza consiste en que cada persona guarde su puesto
delante de Dios. Moisés transmite el mensaje en nombre del creador. Escuchar y
obedecer es básico para cumplir la misión que Dios desea. “Serán para mí un
reino de sacerdotes y una nación santa” Escuchemos en silencio la siguiente
lectura.
LITURGIA
DE LA PALABRA
SEGUNDA
LECTURA Romanos 5, 6-11
El apóstol san
Pablo nos propone que vivamos nuestra Fe según la virtud de la gratitud. Es muy
cierto el aforismo sabio: “La gratitud es la virtud de aquel que ama, es la
esencia de un alma noble” Dios siempre ha demostrado su amor hacia nosotros.
“Siendo todavía pecadores Cristo murió por nosotros” Escuchemos con mucha
atención la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio
Mateo 9, 36 – 10, 8
Dios espera que
cada uno de nosotros seamos excelentes misioneros en la bondad. El Papa Magno
en nuestra Iglesia decía: Alguien con virtudes llenas de amor y benevolencia,
conserva el rostro de Cristo, apasionado por Dios, con un concepto altruista,
un testigo de la Esperanza. En pie nos disponemos para escuchar el santo
Evangelio.
Elevemos nuestras
súplicas al Salvador del mundo cuya bondad no tiene límites y cuya misericordia
es inagotable. Nos unimos a las intenciones diciendo:
POR TU GRAN
MISERICORDIA ESCÚCHANOS SEÑOR.
1. Por la
Iglesia: Para que sea en el mundo un reflejo claro de la bondad de Dios,
ofreciendo siempre perdón, consuelo y acogida a todos sus hijos, especialmente
a los más alejados. Roguemos al Señor.
2. Por los
gobernantes: Para que el Espíritu Santo mueva sus corazones hacia la compasión
y la justicia, trabajando por la paz y el bienestar de los más desfavorecidos
con un espíritu de bondad. Roguemos al Señor.
3. Por los que
sufren: Por los enfermos, los solos, los abandonados y los que atraviesan
tiempos de angustia, para que sientan la presencia sanadora de la misericordia
de Dios y encuentren consuelo en la bondad de quienes les rodean. Roguemos al
Señor.
4. Por nuestra
comunidad: Para que, renovados por el amor de Dios, seamos capaces de perdonar
y amar a nuestros hermanos con la misma ternura y misericordia con la que somos
amados por el Padre. Roguemos al Señor.
5. Por los
pecadores: Para que experimenten la alegría de la conversión y reconozcan que
la misericordia de Dios es más grande que cualquier debilidad humana. Roguemos
al Señor.
ORACIÓN ANTE
LA BONDAD Y LA MISERICORDIA
“Oh, Jesús
extendido sobre la cruz, concédenos la gracia de cumplir fielmente con la
santísima voluntad de tu Padre en todas las cosas, siempre y en todo lugar. Y
cuando esta voluntad nos parezca pesada y difícil de cumplir, es entonces que
te rogamos, Jesús, que de tus heridas fluyan sobre nuestra fortaleza y que nuestros
labios repitan constantemente: hágase tu voluntad, Señor.
Oh, Salvador del
mundo, Amante de la salvación humana que entre terribles tormentos y dolor, te
olvidaste de ti mismo para pensar únicamente en la salvación de las almas.
Compasivo, bondadoso y caritativo Jesús, concédenos la gracia de olvidarnos de nosotros
mismos para que podamos vivir totalmente por las almas, ayudándote en la obra
de salvación. Amén.”
Quien se mantenga fiel
hasta el final, lo logrará.
DOMINGO
21 DE JUNIO 2026
Jeremías 20,
10-13. Salmo 69.
Romanos 5, 12-15.
Mateo 10,
26-33
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
No tener miedo es
el consejo sabio del Maestro de Nazareth para todos aquellos que deseen ser sus
discípulos misioneros. La persecución, la envidia, el odio, la difamación, la
hipocresía han existido en contra de aquellos que desean sembrar la verdad y
proclamar la justicia de Dios. Jesucristo se anticipa a todo ese acontecimiento
y da las instrucciones pertinentes para no caer en la trampa del mal y mucho
más sentir miedo o temor y no cumplir con la misión. La regla es dejarse guiar
más por el Espíritu de Dios y menos por nuestra habilidad personal. “No tengan
miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma”. En pie nos
ubicamos para iniciar nuestra celebración Eucarística.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Jeremías 20, 10-13
En un primer
momento un profeta puede sentir miedo, temor, ante la multitud de personas que
no están de acuerdo con lo que anuncia. Si el pueblo elegido hace lo contrario
al amor de Dios obligatoriamente un profeta debe denunciar la desobediencia y
la impertinencia de una comunidad. La solución es confiar más en poder de Dios.
“El Señor está conmigo como bravo guerrero, por eso, los que me persiguen
caerán impotentes”. Escuchemos con mucha atención la siguiente lectura.
LITURGIA
DE LA PALABRA
SEGUNDA
LECTURA Romanos 5, 12-15
El pecado tiene
sus efectos para la vida de cada una de las personas de una comunidad. Lo
original del pecado es la desobediencia a la ley o los mandatos de Dios. Por la
Gracia del Hijo de Dios llegó la salvación al mundo. Bien decía el salmista: el
Señor escucha a los necesitados,
no desdeña a sus
cautivos. En silencio escuchemos la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio
Mateo 10, 26-33
Buena advertencia
del Maestro de Nazareth: Estén muy atentos a quienes pueden perder alma y
cuerpo en el infierno. La virtud de la prudencia es la que nos permitirá la
sabiduría necesaria para enfrentar todos los enemigos del bien, de la verdad,
del Evangelio. Nos colocamos en pie y nos disponemos para escuchar el Santo
Evangelio.
Nuestro Maestro
de Nazareth nos recomienda: “Los envío como a ovejas en medio de lobos: sean
entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.” Elevemos nuestras
súplicas a Dios nuestro Padre para que nos conceda la gracia de la prudencia y
poder cumplir con nuestra misión. Oremos diciendo.
PONEMOS TODA
NUESTRA
CONFIANZA EN TI SEÑOR
1. Por los
cristianos que tienen miedo de dar testimonio de su fe en sus ambientes,
roguemos al Señor...
2. Por los que cometen
toda clase de violencias contra los que no piensan como ellos, roguemos al
Señor.
3. Por los que
sufren por cualquier causa, víctimas del odio, de la incomprensión, roguemos al
Señor.
4. Por los
presbíteros de nuestra comunidad, para que el Señor obre en ellos y sean
ejemplo para nosotros en el fortalecimiento de la familia y en el amor de
Cristo, roguemos al Señor.
5. Por nuestros
jóvenes, para que reconozcan en nosotros las personas que están siempre prestas
ayudarlos a salir hacia delante. Roguemos al Señor.
ORACIÓN CONTRA
EL MIEDO Y LA ANGUSTIA
«Señor, sé luz en
mi mente, paz en mi corazón, sabiduría en mis decisiones, amor en mis
relaciones. Te necesitamos, solo Tú eres capaz de calmar nuestras penas. Solo
en ti tenemos depositada nuestra esperanza, solo en ti podremos encontrar un
lugar donde protegernos y así no darle lugar al miedo y a las distintas formas
del mal»
«Toca nuestro
corazón, sánalo, libéralo del miedo y de las situaciones adversas que lo hacen
poner inquieto. Eres nuestra fortaleza y estamos seguro de que tu amor y tu
misericordia no se apartan de nuestro espíritu» (Fuente: Diario el tiempo,
Col).
El mejor precursor de Jesucristo
MIÉRCOLES
24 DE JUNIO 2026
Solemnidad:
Natividad de san Juan Bautista
Isaías 49, 1-6.
Salmo 139.
Hechos 13, 22-26
Lucas 1,
57-66. 80
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y
Hermanas. Bienvenidos a nuestra Eucaristía. El nacimiento de Juan el Bautista
nos pone a pensar en varias posibilidades. La primera es que debemos creer más
en la voluntad de Dios y menos en nuestras propias reflexiones humanas. La
segunda posibilidad es María Santísima que acompaña dos grandes noticias en el
ambiente de la Salvación: La llegada del Hijo de Dios y el nacimiento del mejor
precursor de Jesucristo. La tercera posibilidad es que tenemos un modelo
excelente de la humildad. El Bautista se dedica a preparar el camino para su
Señor. Renuncia al protagonismo y se preocupa porque se preparen para la
llegada del Salvador. Anuncia la verdad, practica la justicia y lo hace con
mucha sencilles y ejemplo. Nos colocamos en pie para iniciar nuestra
celebración Eucarística.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Isaías 49, 1-6
El libro de la
consolación de Israel nos propone reflexionar en el segundo poema del Siervo de
Yahveh. Dios elige la figura del Siervo para establecer la justicia en su
pueblo, dicho Siervo es paciente, manso y sufriente. Su misión es: restaurar
las tribus de Jacob y hacer volver a los supervivientes de Israel, es luz para
las naciones. Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
LITURGIA
DE LA PALABRA
SEGUNDA
LECTURA Hechos 13, 22-26
El apóstol san
Pablo en una breve y sabia síntesis de la historia de la salvación nos recuerda
las buenas intenciones de Dios en enviar a un Salvador y un excelente precursor
de ese Salvador quien lo presenta desde la humildad y la grandeza de su
corazón. “No soy digno de desatar el calzado de sus pies. Escuchemos muy
atentos la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio
Lucas 1, 57-66. 80
El nombre de
“Juan” define un momento trascendental en la historia de la salvación. Es el
nombre para quien va a ser el precursor de Jesús de Nazareth y quien lo cumple
fielmente. “Dios demuestra su favor por la humanidad. Dios es misericordioso,
Dios es clemente. Juan cumple con todos los requisitos. Nos colocamos en pie
para escuchar atentamente el santo Evangelio.
Oremos a Cristo,
el Señor, que envió a Juan a preparar sus caminos delante de él, y digámosle:
PERMÍTENOS,
SEÑOR QUE
TE ANUNCIEMOS CON HUMILDAD Y SENCILLEZ DE CORAZÓN
1. Tú que hiciste
saltar de gozo a Juan cuando estaba en el vientre de su madre, haz que siempre
nos alegremos de que hayas venido al mundo. Oremos.
2. Tú que nos
mostraste el camino de la conversión por la palabra y por el ejemplo del Bautista,
ilumina nuestros corazones, para que se conviertan a las enseñanzas de tu
reino. Oremos.
3. Tú que quieres
mostrarte a los hombres por la predicación de los hombres, envía a todo el
mundo profetas que anuncien tu Evangelio. Oremos.
4. Tú que
quisiste ser bautizado por Juan en el Jordán para llevar a término toda
justicia, haz que trabajemos por la justicia de tu reino. Oremos.
5. Acuérdate,
Señor, de los que han salido ya de este mundo y colócalos en el reino de la luz
y de la paz. Oremos.
ORACIÓN A SAN
JUAN BAUTISTA
“Bendito San Juan
Bautista, que fuiste elegido para anunciar a los hombres la venida del reino de
Cristo, guía nuestros pasos por las sendas de la justicia y la paz, y
alcánzanos del Señor su misericordia y perdón.
Gloriosísimo
San Juan Bautista, precursor de mi Señor Jesucristo, lucero hermoso del mejor
sol, trompeta del Cielo, voz del verbo eterno, consígueme del Señor su
benevolencia y bendición.
Tú
que eres el mayor de los santos y alférez del Rey de la Gloria, que eres más
hijo de la gracia que de la naturaleza, y por todas las razones príncipe
poderosísimo en el Cielo, consíguenos del Señor su clemencia y protección”. (Fuente:
Aciprensa.)
ABRE CAMINOS PARA LA MISIÓN
Quien anda ligero de equipaje tiene mucho
para ofrecerle a Dios
DOMINGO
28 DE JUNIO 2026
II Reyes 4,
8-11. 14-16ª Salmo 89 Romanos 6, 3-4. 8-11
Mateo 10,
37-42
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y
Hermanas bienvenidos a nuestra Eucaristía dominical. Jesucristo nos pide una
total disponibilidad nuestra para poder cumplir con sus grandes deseos y
sentimientos para con la humanidad. El desprendimiento es una virtud
indispensable para convertirse en un buen misionero del Maestro. Quien toma en
serio el desprendimiento tiene todo el espacio para servir a los demás. Será
una persona caritativa, disponible, paciente, siempre atenta a cumplir con todo
lo que le encomienden. La Cruz es un excelente estandarte para poder entender
el desprendimiento como requisito para la misión. Nos colocamos en pie para dar
inicio con mucha Fe y alegría a nuestra celebración.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA II Reyes 4, 8-11. 14-16ª
La caridad, la
bondad y la misericordia permiten que una persona brille en su Fe. En la
historia de Israel una mujer Sunamita se distingue por ser hospitalaria, pensar
en los demás, por reconocer la imagen de Dios en la otra persona. El profeta
Eliseo le anuncia que por su gran generosidad Dios le va a conceder un hijo a
pesar de su esterilidad. Escuchemos con atención la siguiente lectura.
LITURGIA
DE LA PALABRA
SEGUNDA
LECTURA Romanos 6, 3-4. 8-11
En nuestra
Iglesia Católica los sacramentos “están ordenados a la santificación de las
personas y a la edificación del cuerpo de Cristo, a dar culto a Dios”. San
Pablo nos recuerda la importancia de recibir el Bautismo, de vivir según las
gracias que concede el Bautismo. Morimos al pecado para vivir en la libertad de
los hijos de Dios. Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio
Mateo 10, 37-42
Jesucristo espera
lo mejor de todos aquellos que se comprometen a seguirlo, a anunciarlo y a dar
testimonio de Él. El desprendimiento es una buena virtud para ser ese mensajero
ideal. Lo contrario al desprendimiento son los apegos extremos a los asuntos de
este mundo. Nos colocamos en pie, vamos cantando y escuchamos el Santo
Evangelio.
Seguir al Maestro
de Nazareth tiene sus exigencias. El Salvador del mundo desea personas muy
llenas de Dios y muy disponibles para cumplir con la misión que él encomienda.
Oremos diciendo:
PERMÍTENOS SEÑOR SEGUIRTE SIN CONDICIONES.
1. Para que, como
discípulos del Maestro, nunca dejemos de proclamar con valentía y fidelidad el
mensaje de salvación, convirtiéndonos en reflejo de su amor y misericordia en
el mundo, roguemos al Señor.
2. Para que los que
hemos sido bautizados, renovados por la Eucaristía, fortalezcamos nuestra unión
con Dios y superemos la tentación de la comodidad, buscando siempre los bienes
del Reino, roguemos al Señor.
3. Para que, a
ejemplo del Buen Pastor, sepamos amar, perdonar y servir a nuestros hermanos
con un corazón manso y humilde, siendo verdaderos educadores de la fe en
nuestro entorno, roguemos al Señor.
4. Para que,
escuchando la voz de Jesús de Nazareth, nos entusiasmemos en su seguimiento y
encontremos sentido a nuestra misión, luz y esperanza para nuestras vidas,
roguemos al Señor.
5. Por cada uno
de los que participamos de esta celebración eucarística para que el señor toque
nuestro corazón y nos permita hacerlo parte de nuestra vida. Roguemos al Señor.
ORACIÓN DEL
DESPRENDIMIENTO PARA SEGUIR AL SEÑOR
"Señor
Jesús, tú que viviste con sencillez y libertad de corazón, enséñanos el
verdadero valor de las cosas. Ayúdanos a no aferrarnos a los bienes terrenales,
ni a poner nuestra seguridad en las riquezas de este mundo.
Libéranos de la
avaricia, del egoísmo y de la ansiedad, para que nuestro corazón no sea esclavo
de lo material. Dadnos la gracia de la generosidad, para compartir con alegría
lo que nos das, sabiendo que todo es tuyo y nosotros solo somos administradores.
Permítenos, Señor, llevar en nuestro corazón la sabia frase: “Somos siervos,
hemos hecho lo que debíamos hacer”. (Fuente: Catholic Tv).
Quien nace para ser discípulo Dios le indica el camino
LUNES
29 DE JUNIO 2026
Solemnidad
de los santos Pedro y Pablo apóstoles
Hechos 12,
1-11. Salmo. 34 II
Timoteo 4, 6-8. 17-18.
Mateo 16,
13-19
MONICIONES
A NUESTRA CEREMONIA
COMENTARIO
DE ENTRADA
Hermanos y
Hermanas buen día para todos y bienvenidos a nuestra Eucaristía. Dios nos
propone pensar en dos excelentes columnas de nuestra Iglesia Católica. Pedro y
Pablo son dos personajes que están en los sentimientos de Dios, en los ojos de
Dios, en el corazón de Dios. Ambos nos dejan grandes enseñanzas. Ambos
asumieron un proceso de conversión. Ambos cumplieron su propia misión. Ambos
apóstoles en su espacio y ambos patronos de la ciudad de Roma. Pedro es el
apóstol bienaventurado expresado por el mismo Maestro cuando le dice que lo que
él ha dicho no se lo ha revelado la carne sino el mismo Dios. (Mateo 16, 17).
San Pablo es el apóstol de los gentiles. (Hechos 22, 21). Predicó el Evangelio
con el alma. En pie nos disponemos cantando para dar comienzo a nuestra
Eucaristía.
LITURGIA
DE LA PALABRA
PRIMERA
LECTURA Hechos 12, 1-11
Ante la
persecución del Rey Agripa contra la comunidad cristiana. San Pedro nos regala
una buena lección. Cuando una persona confía plenamente en Dios, cumple su
misión en nombre de su Señor, Dios siempre está pendiente de protegerlo ante
las acechanzas del enemigo. Decía el apóstol: Ahora comprendo realmente que el
Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de las manos de Herodes y de toda la
expectación del pueblo judío. Escuchemos con atención la siguiente lectura.
LITURGIA
DE LA PALABRA
SEGUNDA
LECTURA II Timoteo 4, 6-8. 17-18
El apóstol san
Pablo da testimonio de su experiencia de Fe, de su apostolado, de su entrega y
dedicación a la misión que Dios le encomendó. Llega a la conclusión que ha
combatido el buen combate de la Fe, ha conservado la Fe y Dios lo ha librado
siempre del mal. Escuchemos en silencio la siguiente lectura.
TERCERA
LECTURA
Evangelio
Mateo 16, 13-19
Para los
católicos es una verdad de fe que Cristo constituyó al apóstol San Pedro como
primero entre los apóstoles y como cabeza visible de toda la Iglesia,
confiriéndole inmediata y personalmente el primado de jurisdicción. San Pablo
afirmaba: el que constituyó a Pedro Apóstol de los judíos, me hizo también a mí
Apóstol de los paganos. (Gálatas 2, 8) En pie nos disponemos para escuchar el
Santo Evangelio.
Damos gracias a
Dios por habernos regalado dos grandes columnas, dos grandes misioneros, dos
excelentes comunicadores de su Palabra. Ellos son Pedro y Pablo. Elevemos
nuestra oración pidiendo al Maestro que nos regale la Gracia de ser buenos
discípulos misioneros en su Iglesia.
Respondemos: QUE
SEAMOS BUENOS DISCÍPULOS TUYOS, SEÑOR.
1. Por nuestra
Iglesia Católica Para que, edificada sobre la roca de Pedro, siga siendo luz de
Cristo en el mundo y se mantenga firme en la fe y la unidad, roguemos al Señor.
2. Por nuestro
Papa León XIV sucesor de san Pedro, Para que sea fortalecido en su ministerio
de unidad y amor, y todos los creyentes nos unamos en la verdad del Evangelio,
roguemos al Señor.
3. Por la
perseverancia en la misión. Para que, a ejemplo de San Pablo, incansable
predicador, la Iglesia anuncie con valentía a Cristo a todos los pueblos,
especialmente en los lugares de conflicto, roguemos al Señor.
4. Por nuestros
gobernantes: Para que, superando divisiones, trabajen por la paz, la justicia y
la defensa de la dignidad humana, roguemos al Señor.
5. Por nuestra
comunidad parroquial: Para que conservemos la fe que nos enseñaron los santos
apóstoles y sepamos transmitirla a las nuevas generaciones con fidelidad,
roguemos al Señor.
ORACIÓN DE
BENDICIÓN APÓSTOLES PEDRO Y PABLO
Dios todo
poderoso y eterno que estableciste tu Iglesia sobre el fundamento de los
apóstoles nos bendiga por la intercesión de los gloriosos Pedro y Pablo.
Dios todo
poderoso que quisiste instruir a tu Iglesia con la doctrina y ejemplo de los
apóstoles nos ayude a ser ante el mundo testigos de la verdad.
Dios todo
poderoso y eterno que por intercesión de Pedro y Pablo nos permita alcanzar la
vida eterna.
Para que mediante
las intercesiones de Pedro y Pablo, sus méritos gloriosos, podamos vencer las
tentaciones del mundo, nos hagamos dignos de presentarnos ante el supremo y
eterno pastor de almas Jesucristo, que con el Padre y el Espíritu Santo vive y
reina por los siglos de los siglos, para gozarle y amarle eternamente. Amén”.














