15 al 23 de mayo Año 2026
“Desde el comienzo y hasta de la consumación de los tiempos, cuando Dios
envía a su Hijo, envía siempre a su Espíritu: la misión de ambos es conjunta e
inseparable”
Jesucristo
presenta al Espíritu Santo:
Jesús,
hablando del Espíritu Santo, dice a los Apóstoles: «Ustedes le conocen, porque
mora con ustedes y entre ustedes está» (Juan 14, 17). «Él les enseñará todo y les
recordará todo lo que yo les he dicho» (Juan 14, 26); «Dará testimonio de mí»
(Juan 15, 26);
«Los guiará
a la verdad completa», «Les anunciará lo que ha de venir» (Juan 16, 13); Él
«dará gloria» a Cristo (Juan 16, 14), y «convencerá al mundo en lo referente al
pecado» (Juan 16, 8).
Orientador: Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis
de Ibagué.
¿EN
QUÉ CONSISTE LA SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS?
Es una de las más importantes en el calendario
de la Iglesia Católica y contiene una rica profundidad de significado. De esta
forma lo resumió el santo Padre Benedicto XVI un 27 de mayo del 2012:
“Esta solemnidad nos hace recordar y revivir
la efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y los demás discípulos,
reunidos en oración con la Virgen María en el Cenáculo (cfr. Hechos 2, 1-11).
Jesús, después de resucitar y subir al cielo, envía a la Iglesia su Espíritu
para que cada cristiano pueda participar en su misma vida divina y se convierta
en su testigo en el mundo.” Traducido por y adaptado por Diego López Marina.
Publicado originalmente en National Catholic Register. Fuente: Aciprensa.
Pentecostés se convierte en una fiesta de las
más importantes para el cristianismo (Hechos 20 16; 1 Corintios 16,8). El segundo
domingo más importante del año litúrgico después de la pascua, en donde los
cristianos tenemos la ocasión de vivir intensamente la relación existente entre
la Resurrección de Jesús, su Ascensión y la venida del Espíritu Santo.
EL
APÓSTOL DE LOS GENTILES NOS ENSEÑA:
El
apóstol san Pablo enseña que el Espíritu distribuye sus dones a cada uno en
particular según su voluntad. (cfr. 1 Corintios 12, 11). El apóstol
recuerda que los dones que regala el Espíritu Santo deben ser para el servicio a las demás personas. (cfr. 1 Corintios
14, 26). ¿Cuáles son los dones?
Sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad, temor de Dios.
(cfr. 1 Corintios 12, 8-11). ¿Cuáles son
los frutos del Espíritu? Amor,
alegría, paz, generosidad, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, continencia.
(Gálatas 5, 22-25) Si vivimos por el Espíritu, dejémonos guiar por el Espíritu.
Viernes 15 de mayo 2026
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que
con la luz del Espíritu Santo
iluminas los corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo
Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo
celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe ¡oh,
Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en este
día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi
vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza, y
todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA
PARA ESTE PRIMER DÍA
¿Quién es
el Espíritu Santo?
Ø
nos recuerda todo y nos lo enseña todo.
Ø
El Espíritu Santo anuncia el que ha de venir,
que es Jesucristo.
Ø
El Espíritu Santo nos fortalece en los momentos
de debilidad.
Ø
El nombre propio del Espíritu Santo en su
primera acepción significa soplo, aire, viento. Jesús utiliza precisamente la
imagen sensible del viento para sugerir a Nicodemo la novedad transcendente del
que es personalmente el Soplo de Dios, el Espíritu divino (Juan 3, 5-8)
LA PALABRA DE DIOS EN ESTE PRIMER DÍA
La alegría siempre acompaña el
anuncio del Evangelio. “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida
entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son
liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con
Jesucristo siempre nace y renace la alegría. La alegría se renueva y se
comunica. (Papa Francisco).
UN POCO DE SILENCIO Y MEDITAMOS.
El santo
Evangelio nos recuerda: “En
verdad, en verdad os digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará.
Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo”. (Juan 16, 20-23). La
alegría hace parte de la misión evangelizadora.
El Hijo de Dios
le promete a todos sus seguidores que por más que exista el odio, la envidia,
la persecución, la maledicencia contra la obra salvadora, nadie podrá ni
terminar con la obra ni con la alegría de todos aquellos que anuncian el
mensaje de salvación.
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria
AL ESPÍRITU
SANTO
Sábado 16 de mayo 2026
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en ellos
la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los
corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu,
disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe
¡oh, Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en
este día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de
mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza,
y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh, Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA
PARA ESTE SEGUNDO DÍA
¿Qué
apelativos conocemos sobre el Espíritu Santo?
El apóstol
san Pablo nos enseña: el Espíritu de la promesa (Gálatas 3, 14), el Espíritu de
adopción (Romanos 8, 15; Gálatas 4, 6), el Espíritu de Cristo (Romanos 8, 11),
el Espíritu del Señor (2 Corintios 3, 17), el Espíritu de Dios (Romanos 8,
9.14; 15, 19;) y en San Pedro, el Espíritu de gloria (1 Pedro 4, 14).
LA PALABRA DE DIOS EN ESTE SEGUNDO
DÍA
Una
persona de Fe y guiada por el Espíritu de la Fe es capaz de muchas cosas en su
vida.
Lo primero que
debemos pedirle a Dios es el don de la Fe. Una Fe cultivada y ordenada produce
muchos milagros, abre el entendimiento, fortalece el corazón, nos prepara muy
bien para el combate evangelizador. Pedirle a Dios que nos aumente la Fe.
UN POCO DE SILENCIO Y MEDITEMOS.
El santo
Evangelio nos indica:
“Jesucristo dijo a sus
discípulos: En verdad, en verdad les digo: lo que pidan al Padre se lo dará en
mi nombre. Hasta ahora nada le han pedido en mi nombre. Pidan y recibirán, para
que su gozo sea colmado” (Juan 16, 23b-38)
Todo lo que
necesitemos para madurar en nuestra Fe, para mejorar nuestra obra evangelizadora, para
vivir mejor nuestro cristianismo, debemos pedirlo a Dios Padre para que nos lo
conceda en nombre de su Hijo Jesucristo. El punto es que seamos personas de
Fe que le creamos a Dios y confiemos totalmente en todo lo que él no
indique a seguir.
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria
Domingo 17 de mayo 2026
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en ellos
la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los
corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu,
disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe
¡oh, Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en
este día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de
mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza,
y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh, Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA
EN ESTE TERCER DÍA
¿POR QUÉ EL
AGUA Y LA UNCIÓN SON IMPORTANTES EN EL ESPÍRITU SANTO?
El simbolismo del agua es significativo de la
acción del Espíritu Santo en el Bautismo, ya que, después de la invocación del
Espíritu Santo, ésta se convierte en el signo sacramental eficaz del nuevo
nacimiento: del mismo modo que la gestación de nuestro primer nacimiento se
hace en el agua, así el agua bautismal significa realmente que nuestro
nacimiento a la vida divina se nos da en el Espíritu Santo. (cf. Juan 19,34). (Numeral
649)
La unción con el óleo es también
significativa del Espíritu Santo, hasta el punto de que se ha convertido en
sinónimo suyo (cfr. 1 Juan 2, 20. 27; 2 Corintios 1, 21). En la iniciación
cristiana es el signo sacramental de la Confirmación, llamada justamente en las
Iglesias de Oriente "Crismación". Pero para captar toda la fuerza que
tiene, es necesario volver a la Unción primera realizada por el Espíritu Santo:
la de Jesús. Cristo, significa "Ungido" del Espíritu de Dios.
LA PALABRA DE DIOS EN ESTE TERCER DÍA
La
Ascensión propone una misión universal. “Los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había
indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó
a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan y hagan discípulos
a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo”. Mateo 28, 16-20
UN POCO DE SILENCIO. MEDITEMOS
La Ascensión
propone una misión universal: El Maestro de Nazareth propuso los criterios para
poder cumplir con la misión que Él desea. Los verbos y las actividades van
perfectamente concatenadas para no lastimar la misión, no confundir lo que se
debe hacer en la misión, no convertir la misión en otra tarea que no es
misión. “Así lo ha mandado el Señor: Te
he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los
confines de la tierra” (Hechos 13, 47).
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en ellos
la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los
corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu,
disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe
¡oh, Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en
este día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de
mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza,
y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh, Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA
EN ESTE CUARTO DÍA
EL
FUEGO, LA NUBE Y LA LUZ nos hablan del Espíritu Santo
Simboliza
la energía transformadora de los actos del Espíritu Santo. El profeta Elías que
"surgió [...] como el fuego y cuya palabra abrasaba como antorcha"
(Si 48, 1), con su oración, atrajo el fuego del cielo sobre el sacrificio del
monte Carmelo (cf. 1 Reyes 18, 38-39), figura del fuego del Espíritu Santo que
transforma lo que toca. Juan Bautista, "que precede al Señor con el
espíritu y el poder de Elías" (Lucas 1, 17), anuncia a Cristo como el que
"bautizará en el Espíritu Santo y el fuego" (Lucas 3, 16). (Numeral 696)
LA NUBE Y LA LUZ. Estas figuras son cumplidas por Cristo en el
Espíritu Santo. Él es quien desciende sobre la Virgen María y la cubre
"con su sombra" para que ella conciba y dé a luz a Jesús (Lucas 1,
35). En la montaña de la Transfiguración es Él quien "vino en una nube y
cubrió con su sombra" a Jesús, a Moisés y a Elías, a Pedro, Santiago y
Juan, y «se oyó una voz desde la nube que decía: "Este es mi Hijo, mi
Elegido, escuchadle"» (Lucas 9, 34-35). (Numeral 697).
LA PALABRA DE DIOS EN ESTE CUARTO DÍA
Cumpliremos
bien nuestra misión siempre confiados en la asistencia y la presencia del
Espíritu de Dios. Dice
el santo Evangelio: Miren que
llega la hora (y ha llegado ya) en que los dispersaré cada uno por su lado y me
dejarán solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les he dicho
estas cosas para que tengan paz en mí. En el mundo tendrán tribulación. Pero
¡ánimo! yo he vencido al mundo” Juan 16, 29-33
UN POCO DE SILENCIO. MEDITEMOS
Cumplimos
la misión de anunciar la Palabra de Dios con la gran recomendación del Hijo de
Dios, que sea en comunión con Él. Vivir en unidad tiene su secreto misional. La tarea evangelizadora no es tanto de predicar
cantidad de ideas o cantidad de propuestas al mundo. La misión que propone el
Nazareno logra dos objetivos: el primero que tendremos éxito si estamos
unidos a Dios, a su Gracia, a su poder. El segundo es que la misión se
logra en unidad con los hermanos, en unidad con la Iglesia, en comunión con
los sacramentos. Algo así como dos ideas cumbres para la obra evangelizadora:
“Comunión y Participación”.
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en ellos
la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los
corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu,
disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe
¡oh, Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en
este día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de
mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza,
y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh, Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA
EN ESTE QUINTO DÍA
El profeta Isaías nos enseña sobre los dones
del Espíritu Santo: "Un brote saldrá del tronco de Jesé, un
vástago surgirá de sus raíces." "Sobre él reposará el espíritu del
Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de
fuerza, espíritu de conocimiento y de temor del Señor.
En el temor del Señor
se inspirará; no juzgará por lo que sus ojos vean, ni fallará por lo que oigan
sus oídos; juzgará con justicia a los débiles, y con rectitud a los pobres del
país; al tirano herirá con la vara de su boca, matará al criminal con el soplo
de sus labios. La justicia será el ceñidor de su cintura; la lealtad, el
cinturón de sus caderas." (Isaías 11, 1-5).
LA PALABRA DE DIOS EN ESTE QUINTO DÍA
Jesucristo pide desde la oración que seamos
misioneros en el amor y la verdad: Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la
gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese. He manifestado tu Nombre a
los hombres que tú me has dado tomándolos del mundo.
Tuyos eran y tú me
los has dado; y han guardado tu Palabra. Ahora ya saben que todo lo que me has
dado viene de ti; porque las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y
ellos las han aceptado”. Juan 17, 1-11ª
UN POCO DE SILENCIO. MEDITEMOS
La oración es
importante, definitiva, necesaria, obligatoria, es parte constante ante la vivencia de la Fe y
el cumplimiento de la misión. Jesús de Nazareth como una excelente persona de
oración. La usó en todos los momentos que puede vivir alguien que está
interesado en asumir con Fe lo que Dios le ha encomendado. El apóstol san Pablo
nos recomienda que nuestra oración sea en todo tiempo. (Efesios 6, 18). Nuestra
oración debe ir acompañada de la virtud de la Esperanza, la perseverancia y la
Fe.
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en ellos
la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz del Espíritu Santo iluminas los
corazones de tus fieles, concédenos que guiados por el mismo Espíritu,
disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su consuelo celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe
¡oh, Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en
este día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de
mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza,
y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh, Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA
EN ESTE SEXTO DÍA
El apóstol san Pablo nos enseña la
funcionalidad de los dones del Espíritu Santo.
"Hay diversidad de dones espirituales, pero el Espíritu es el
mismo" "diversidad de funciones, pero el mismo Señor;"
"diversidad de actividades, pero el mismo Dios, que lo hace todo en todos.
A cada cual se le da la manifestación del Espíritu para el bien común.
Así, el Espíritu a
uno le concede hablar con sabiduría; a otro, por el mismo Espíritu, hablar con
conocimiento profundo; el mismo Espíritu a uno le concede el don de la fe; a
otro el poder de curar a los enfermos; a otro el don de hacer milagros; a otro el
decir profecías; a otro el saber distinguir entre los espíritus falsos y el
Espíritu verdadero; a otro hablar lenguas extrañas, y a otros saber
interpretarlas.
Todo esto lo lleva a
cabo el único y mismo Espíritu, repartiendo a cada uno sus dones como
quiere." (1 Corintios 12, 4-12).
LA PALABRA DE DIOS EN ESTE SEXTO DÍA
El Mayor deseo del Salvador del mundo es que seamos uno en la fe, en la
hermandad, en el cumplimiento de la misión: “Levantando los ojos al cielo oró
Jesús diciendo: Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que
sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a
los que me había s dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el
hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura” Juan 17, 11b-19
UN POCO DE SILENCIO. MEDITEMOS
Vivir en la unidad, anunciar la verdad, ser
auténticos y gozar de una buena santidad de vida son los deseos del Hijo de
Dios para todos aquellos que deseen ser mensajeros de su Palabra.
El Papa Francisco nos
propuso pensar en el valor tan importante que tiene la unidad en el campo de la
Fe, la evangelización, la vida misma de la Iglesia. El Maestro enseñaba: «Padre
Santo guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como
nosotros» (Juan 17, 11). Dijo el santo
Padre: nuestro anuncio y nuestro testimonio serán tanto más creíbles cuanto más
nosotros primero seamos capaces de vivir en comunión y amarnos.
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que
con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos
que guiados por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos
con su consuelo celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe
¡oh, Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en
este día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de
mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza,
y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh, Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA
EN ESTE SÉPTIMO DÍA
Nuestra
Iglesia Católica administra los sacramentos gracias al Espíritu Santo.
El Espíritu Santo dispone a la recepción de los
sacramentos por la Palabra de Dios y por la fe que acoge la Palabra en los corazones
bien dispuestos. Así los sacramentos fortalecen y expresan la fe. (Catecismo, Numeral 1133).
Los tres sacramentos del Bautismo,
de la Confirmación y del Orden sacerdotal confieren, además de la gracia, un
carácter sacramental o "sello" por el cual el cristiano participa del
sacerdocio de Cristo y forma parte de la Iglesia según estados y funciones
diversas. Esta configuración con Cristo y con la Iglesia, realizada por el
Espíritu, es indeleble. (Catecismo, Numeral 1121).
LA PALABRA DE DIOS EN ESTE SÉPTIMO
DÍA
El mayor
ejemplo de una buena vida cristiana es vivir en comunión con los demás. Dice el
santo Evangelio: “Jesús levantó los ojos al cielo y dijo: «Padre, no sólo te
pido por mis discípulos, sino también por los que van a creer en mí por la
palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti
somos uno, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has
enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como
nosotros somos uno” Juan 17, 20-26.
UN
POCO DE SILENCIO MEDITEMOS
El Salvador
del mundo piensa en un tema que define propiamente la esencia de la Iglesia
Católica. La Koinonía. Es un término griego que significa “Comunión” son los
deseos del Nazareno que vivamos como hermanos, que compartamos lo que
tenemos, que el amor de los unos para con los otros nos distinga en medio
de una sociedad, que superemos el individualismo, que exista una plena comunión
con Dios y con los demás.
El reto para el futuro de nuestra
Iglesia es que seamos un solo corazón una sola alma. (Hechos 4, 32). La
Koinonía es el fruto y la manifestación de aquel amor que surgiendo del corazón
de Dios se derrama en nosotros a través del Espíritu que Jesús. (cfr. Romanos
5, 5).
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los
corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que
con la luz del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos
que guiados por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos
con su consuelo celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe
¡oh, Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en
este día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de
mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza,
y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh, Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA EN ESTE OCTAVO DÍA
Nuestra Iglesia Católica nos enseña que el
Espíritu Santo es el principio de la vida sacramental en la Iglesia.
San Juan Bautista
había anunciado y presentado a Cristo como "el que bautiza con Espíritu
Santo" (Juan 1, 33), "en Espíritu Santo y fuego" (Mateo 3, 11).
En los Hechos de los Apóstoles y en los escritos apostólicos aparece la misma
verdad. El día de Pentecostés Pedro invitaba a los oyentes de su mensaje:
"Que cada uno de se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para
remisión de los pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo" (Hechos 2,
38).
San Pablo habla de un
"baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo", que
derramó Jesucristo, nuestro Salvador (cfr. Tito 3, 5-6); y recuerda a los
bautizados: "Han sido lavados, han sido santificados, han sido
justificados en el nombre del Señor. (cfr. 1 Corintios 6, 11).
LA PALABRA DE DIOS EN ESTE OCTAVO DÍA
Es muy cierto que el amor se debe demostrar.
“Obras son amores y no buenas razones”. El santo Evangelio
dice: dice Jesús a Simón Pedro: «Simón de Juan, ¿me amas más que éstos?» Le
dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis
ovejas». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón de Juan, ¿me amas?» Le dice
él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas».
Le dice por tercera vez: «Simón de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro. Juan 21, 1ª. 15-19.
UN POCO DE SILENCIO MEDITEMOS
El apóstol de los gentiles enseñó que el amor no se puede quedar solo en
los sentimientos, en los buenos deseos, en las posibles propuestas a futuro.
Amar es hacer siempre el bien. San Ignacio de Loyola afirmaba: “El amor se debe
poner más en las obras que en las palabras”.
Para Dios es más
importante que cada persona demuestre su calidad de vida con el amor en sus
obras, en su manera de hablar, en su manera de tratar a los demás. El Hijo de
Dios se preocupa por aquel apóstol que se va a convertir en la cabeza y columna
de su Iglesia, y quiere saber con certeza si es una persona que vive según el
amor de Dios. “¿Me amas?” (Juan 21, 1).
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria
Oración para todos los días
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones
de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Oh, Dios, que con la luz
del Espíritu Santo iluminas los corazones de tus fieles, concédenos que guiados
por el mismo Espíritu, disfrutemos de lo que es recto y nos gocemos con su
consuelo celestial. Amén
Consagración al Espíritu Santo
(diario)
“Recibe
¡oh, Espíritu Santo!, la consagración absoluta de todo mi ser, que te hago en
este día para que te dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de
mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi Luz, mi Guía, mi Fuerza,
y todo el amor de mi Corazón.
Me abandono
sin reservas a tus divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a tus santas
inspiraciones.
¡Oh, Santo
Espíritu! Dígnate formarme con María y en María, según el modelo de tu amado
Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu
Santo Santificador. Amén.”
ENSEÑANZA
EN ESTE NOVENO DÍA
Existe
un vínculo entre la Eucaristía y el Espíritu Santo.
La
tradición cristiana es consciente de este vínculo entre la Eucaristía y el
Espíritu Santo. Así lo ha manifestado y lo manifiesta también hoy en la misa,
cuando con la epíclesis la Iglesia pide la santificación de los dones ofrecidos
sobre el altar: "con la fuerza del Espíritu Santo" (Plegaria
eucarística tercera), o "con la efusión de tu Espíritu" (Plegaria
eucarística segunda), o "bendice y acepta, oh, Padre, esta ofrenda"
(Plegaria eucarística primera).
La
Iglesia subraya el misterioso poder del Espíritu Santo para la realización de
la consagración eucarística, para la transformación sacramental del pan y
del vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo, y para la irradiación de la gracia en
los que participan de ella y en toda la comunidad cristiana.
El Maestro de Nazareth enseña:
"El Espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las
palabras que os he dicho son espíritu y son vida" (Juan 6, 63). Tanto la
palabra como el sacramento tienen vida y eficacia operativa por el Espíritu
Santo.
LA
PALABRA DE DIOS EN ESTE NOVENO DÍA
Aprendemos
a vivir como hermanos y en comunión con los demás, cuando no invadimos el
espacio del otro.
El santo
Evangelio nos enseña: “Dijo Jesús a Pedro: Sígueme. Pedro entonces,
volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto quería el
mismo que en la cena se había recostado en su pecho y le había dicho: Señor,
¿quién es el que te va a entregar? Al verlo, Pedro dice a Jesús: Señor, y éste,
¿qué? Jesús le respondió: Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿qué te
importa? Tú, sígueme. Juan 21, 20-25.
UN
POCO DE SILENCIO Y MEDITEMOS
Dios nos
regaló sabios consejos para vivir en comunidad, para cumplir una buena misión,
para tener una buena amistad, para comprender a los demás. El Hijo de Dios estuvo muy atento a que
sus apóstoles lograran llegar a la madurez del discipulado, razón para que
fuera corrigiendo ciertas actitudes que no vienen bien. Podemos formar grupo
con los demás, pero no debemos intentar invadir el espacio de cada persona.
Existen claves para vivir en
complementariedad: Autonomía, Libertad, vida privada, espacio de cada persona.
Jesucristo hizo valer estos consejos. Incluso le llamó la atención al futuro
discípulo cabeza de la Iglesia Católica diciéndole: “A ti qué te importa”.
(Juan 21, 22). En otras palabras, compararse con los demás, sentir envidia de
los demás no viene bien a un discípulo.
Oración
“Eterno
Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo,
y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre
nosotros los siete dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de
Entendimiento, el Espíritu de Consejo y de Fortaleza, el Espíritu de
Conocimiento y de Piedad, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.
Padrenuestro
y Avemaría, y Gloria










