TE SANAS Y SIRVES A LOS DEMÁS Evangelio miércoles 2 de septiembre 2026
DIOS SANA Y LIBERA PARA EL SERVICIO
“Quien no vive para servir, no sirve para vivir”.
Evangelio miércoles 2 de septiembre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Al salir Jesús
de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con mucha
fiebre, y le rogaron por ella. Inclinándose sobre ella, conminó a la fiebre, y
la fiebre la dejó; ella, levantándose al punto, se puso a servirles.
A la puesta del sol, todos cuantos tenían enfermos de diversas dolencias se
los llevaban; y, poniendo él las manos sobre cada uno de ellos, los curaba.
Salían también demonios de muchos, gritando y diciendo: Tú eres el Hijo de
Dios. Pero Él, conminaba y no les permitía hablar, porque sabían que Él era el
Cristo”. Lucas 4, 38-44
En la vida de una persona es muy
importante la salud como principio fundamental para su existencia, para su
misión, para sus quehaceres. Los antiguos decían: Si Dios nos da vida y
salud, podremos realizar muchas cosas. Así que el tema es importantísimo. El
Salvador del mundo llega a cumplir la misión que su Padre le pidió que era
instaurar su Reino. En medio de los quehacer del Reino aparece la sanación, la
liberación del alma, expulsión de demonios, perdonar pecados para la salud
espiritual.
Hoy aprendemos del mismo Maestro que la sanación
debe ir acompañada del servicio. Hay que ser muy prudentes con el tema de la
sanación. El Maestro de
Nazareth restauró la vida de muchas personas para el servicio, para integrarlas
nuevamente a su estado social. El Maestro estuvo atento para que la sanación no
se saliera de su punto y la ubicó en el servicio, la conversión y un nuevo sistema
de vida. Jesucristo sanó en el momento necesario y evitó la popularidad de la
sanación.
Jesucristo practicó la caridad
con todas las dolencias humanas. Nos enseñó que todo el bien que podamos
hacer por los demás deberá ser en honor al servicio. El magisterio de nuestra
Iglesia Católica enseñó que: La caridad es el alma de la santidad a la que
todos están llamados: "dirige todos los medios de santificación, los
informa y los lleva a su fin" (Lumen Gentium 42).
El Hijo de Dios siempre está para
hacer el bien. Para sanar, para curar, para dar una palabra de aliento, para
restaurar la vida y convertirla en servicio para una sociedad. Jesús de
Nazareth nos sorprende con su pedagogía, con su Palabra novedosa, con su estilo
particular de hacer las cosas. La sanación de nuestras vidas va en concordancia
con la Palabra que recibimos y aceptamos definitivamente como presupuesto de
nuestra vida espiritual.
Jesucristo supera las fronteras
de la cultura y la maledicencia de algunas personas. Su objetivo es: sanar,
curar, levantar la auto estima, permitir que las personas se superen, ir más
allá, porque la bondad y la misericordia de Dios es infinita.
ORACIÓN PARA
PRESTAR UN BUEN SERVICIO
“Dios de amor,
ayúdanos a usar
los dones que nos das
para quienes nos
necesitan.
Ayúdanos a ver su
necesidad y, inspirados por tu Hijo,
a ir más allá de
nosotros mismos,
más allá de
nuestras instituciones,
hasta los
márgenes, y a traerlo todo a ti, el centro.
Que todo lo que
hagamos nos prepare para servirte con mayor plenitud,
buscándote en el
mundo que estamos invitados a crear contigo.
Envía tu Espíritu
para que nos mantengamos encendidos con el deseo de justicia”
Autor desconocido
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https://youtu.be/imisEOex6yc
