3 de septiembre de 2026

UNA RELIGIÓN DEL AMOR Y LA VERDAD Evangelio viernes 4 de septiembre 2026


JESUCRISTO ENSEÑA UNA RELIGIÓN DEL AMOR Y VERDAD
La caridad nos permite tener todo en orden
Evangelio viernes 4 de septiembre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
Los escribas y fariseos le dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y recitan oraciones, igual que los de los fariseos, pero  los tuyos no se privan de comer y beber.» Jesús les dijo: «¿Pueden acaso hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el novio está con ellos? Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces, en aquellos días, ayunarán.»
 
Les dijo también una parábola: «Nadie rompe un vestido nuevo para echar un remiendo a uno viejo, porque, si lo hace, desgarrará el nuevo, y al viejo no le irá el remiendo del nuevo.
«Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los pellejos, el vino se derramará, y los pellejos se echarán a perder; sino que el vino nuevo debe echarse en pellejos nuevos. Nadie, después de beber el vino añejo, quiere del nuevo porque dice: El añejo es el bueno.» Lucas 5, 33-39
 
            El Hijo de Dios resuelve los conflictos religiosos que tradicionalmente han ido corriendo a lo largo de la historia de la salvación. El punto no es cerrarle la puerta a la tradición antigua sino el espíritu como se debe vivir correctamente una religión. Los pensamientos extremos nunca han logrado permitir un estado saludable de vida espiritual para una persona. La posición del Maestro de Nazareth es la indicada: “A vino nuevo, odres nuevos”.
 
            Cuando el Maestro llega a enseñar una religión de Vida Nueva, encuentra conflictos que cierran la puerta a lo que podríamos llamar una “Civilización del amor”, por ejemplo: conflicto con el perdón de los pecados. Conflicto porque algunos comen con pecadores. Conflicto porque el ayuno es estricto y no tiene alternativa. Conflicto con el tema del día sábado.
            Jesucristo propone una vida nueva, una religión nueva, una Fe que piensa más en el ser, el dolor y el estado de cada persona.
 
            El Hijo de Dios propone una religión del amor: Un creyente en Dios que aprende a perdonar siempre, ora por sus enemigos, vive en paz con los demás, su regla de vida es el amor y la misericordia (cfr.  Colosenses 3, 13-15). Ese es el modelo de servidores que quiere Dios en el mundo. Una religión de la compasión: No les pido ofrendas, sino que tengan compasión. Mateo 9, 23 Por qué ves la mota en el ojo de tu hermano y no la viga que tiene en el tuyo. Mateo 7,3.
 
Una religión de la caridad: La manera práctica como reconocieron al Salvador del mundo, fue por su inmensa caridad y amor, como anunciaba la Palabra y como ponía en práctica el mismo mensaje. Toda persona que se le acercaba al Maestro, no se iba con las manos vacías. La fe nos hace acoger el mandamiento del Señor y Maestro; la caridad nos da la dicha de ponerlo en práctica (cfr. Juan 13,13-17).
ORACIÓN PARA VIVIR LA FE 
SEGÚN LA CARIDAD Y EL AMOR
“Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas.
Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi opción, que acepte las renuncias y los riesgos que comporta y que exprese el culmen decisivo de mi personalidad: creo en Ti, Señor.

Señor, haz que mi fe sea cierta: cierta por una congruencia exterior de pruebas y por un testimonio interior del Espíritu Santo, cierta por su luz confortadora, por su conclusión pacificadora, por su connaturalidad sosegante.

Señor, haz que mi fe sea fuerte, que no tema las contrariedades de los múltiples problemas que llena nuestra vida crepuscular, que no tema las adversidades de quien la discute, la impugna, la rechaza, la niega, sino que se robustezca en la prueba íntima de tu Verdad, se entrene en el roce de la crítica, se corrobore en la afirmación continua superando las dificultades dialécticas y espirituales entre las cuales se desenvuelve nuestra existencia temporal” (San Pablo VI).
 
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https://youtu.be/AUtU1esBFBA