LA PRUDENCIA NOS PERMITE DISCERNIR CORRECTAMENTE Evangelio domingo 8 de noviembre 2026
LA PRUDENCIA ES LA MÁXIMA REGLA
La prudencia perfecciona la inteligencia ante las decisiones.
Evangelio domingo 8 de noviembre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Dijo Jesús a sus
discípulos El Reino de los Cielos será como diez vírgenes, que tomaron sus
lámparas y salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco
prudentes; pero las necias, al tomar sus lámparas, no llevaron consigo aceite; las
prudentes, en cambio, junto con las lámparas llevaron aceite en sus alcuzas. Como
tardaba en venir el esposo, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz: «¡Ya está aquí el esposo! ¡Salgan a su
encuentro!» Entonces se levantaron todas aquellas vírgenes y aderezaron sus
lámparas. Y las necias les dijeron a las prudentes: «Dadnos aceite del vuestro
porque nuestras lámparas se apagan». Pero las prudentes les respondieron: «No,
no sea que no alcance para nosotras y ustedes. Mejor es que vayan a quienes lo
venden y compren para ustedes». °°° Mateo 25, 1-13
El Reino de Dios se gana siendo
una persona virtuosa. El padre de la filosofía occidental enseñaba que la
virtud es un punto de equilibrio entre dos extremos. Por exceso o por defecto.
El sabio consejo es “In medio Stat virtus” (en el medio está la virtud).
Podemos fallar en el Reino de Dios cuando nos vamos al extremo, pecamos porque
somos imprudentes, porque confiamos más en nosotros mismos, porque no estamos
atentos y diligentes a los consejos del Salvador, porque no estamos preparados
para el día y la hora que no la sabemos.
El apóstol san Pablo nos ofrece
un buen consejo para ser personas virtuosas: “Todo cuanto hay de verdadero,
de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y
cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta” (Filipenses 4, 8).
La moral de nuestra Iglesia
Católica nos enseña las virtudes cardinales para que podamos entender que
existen virtudes básicas que no pueden faltar en la vida de alguien que
cree en Dios y que desea llegar bien hasta el final. Dichas virtudes son: la
prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.
El Hijo de Dios recomienda a sus
discípulos la prudencia contraria a la necedad. Un persona prudente nunca
falla, está lista, sabe responder a tiempo, no se confía en las cosas de este
mundo, tiene todo preparado para el final del tiempo.
Santo Tomás de Aquino el doctor
angélico enseñaba: la prudencia es la “Regla recta de la acción”. Es cierto
que la prudencia perfecciona la inteligencia en el conocimiento ético de
nuestros actos.
Quien es prudente evita el
peligro y busca el refugio. (Proverbios 27, 12). El prudente edifica su
casa sobre la roca. (Mateo 7, 24). Dios valora mucho a quien es prudente y
actúa con lealtad. (Proverbios 12, 22). El consejo de oro es conservar siempre
la prudencia, el buen juicio, no perder la discreción. (Proverbios 3, 21-22).
ORACIÓN PARA
SER PRUDENTES
“«Señor Dios,
fuente de sabiduría y guía en nuestras vidas, te pido que me concedas el don de
la prudencia. Ayúdame a discernir con claridad el camino correcto en cada
decisión que tome, a reflexionar con madurez y a no dejarme llevar por la
rabia, el enojo o los impulsos del momento.
Dame la paciencia
para escuchar antes de hablar, el cuidado para no dañar a nadie con mis
palabras o mis acciones, y la sabiduría para elegir siempre aquello que refleje
tu amor y tu verdad” (Fuente: IA).
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/P7zvKsG1sXo
