LA FE DEBE GUARDAR LA UNIDAD Evangelio miércoles 4 de febrero 2026
SI LA FE NO ES UNA, NO ES FE
Por la Fe reconocemos la voz de
Dios
Evangelio miércoles 4 de febrero
2026
Padre, Jairo Yate Ramírez.
Arquidiócesis de Ibagué
“Salió Jesús de
allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se
puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y
decía: «¿De dónde le viene esto? y ¿Qué sabiduría es ésta que le ha sido dada?
¿Y esos milagros hechos por sus manos?
¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José,
Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se
escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria,
entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». °°° Marcos 6, 1-6.
Un profeta no es admitido en su
propia tierra por nuestra falta de Fe. Se hace obligatorio sanarnos en
asuntos de la Fe. Se supone que una persona de Fe tiene sus sentimientos
centrados en Dios, hace la voluntad de Dios, no discrimina a ninguno, no
clasifica las personas, no propone su Fe de acuerdo a un estatus social, sino
que aprende a leer los signos de Dios en el tiempo.
Nuestra Fe debe ser cultivada en
la Palabra de Dios y alimentada desde la Eucaristía y las obras de misericordia.
El Papa Francisco nos enseñó que: En el origen de todo se encuentra Dios. La fe
en Dios es justamente reconocer este hecho, que dilata la razón y el corazón
del hombre, amplía sus horizontes, y lo hace siempre más cercano a los demás.
Con la Fe podemos mirar con realismo el futuro. Por la Fe reconocemos la voz de
Dios. Gracias a la Fe creemos en el amor de Dios. (1 de Juan 4, 16).
Gracias a la Fe cada persona se transforma en su
seguimiento a Jesucristo. Quien acepta la Fe se convierte en una criatura
nueva. La Fe ensancha los
horizontes de la razón para iluminar el mundo que se nos presenta. La Fe tiene
una estructura sacramental. Si la Fe no es una, no es Fe. La Fe es un don
precioso que estamos llamados a testimoniar, alimentar y garantizar. La Fe en
Jesucristo es un bien para hombres y mujeres, es un bien común. La Fe está
vinculada a la escucha, de esta manera logra su identidad personal. (cfr.
Encíclica, Lumen Fidei, Año 2013).
La incredulidad es un rechazo a
seguir la verdad. Cuando alguien clasifica demasiado la Fe cae fácilmente en la
incredulidad. Ninguna evidencia le sirve a ese modelo de personas. La
Escritura responde: “Algunos escribas y fariseos le dijeron: «Maestro, queremos
que nos hagas ver un signo». Él les respondió: «Esta generación malvada y
adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás.”
(Mateo 12, 38-39).
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https://youtu.be/vo2hMU89mBg
