EL VERDADERO AYUNO Evangelio sábado 4 de julio 2026
EL VERDADERO AYUNO IMPLICA COHERENCIA
Hacer la voluntad de Dios es un excelente ayuno.
Evangelio sábado 4 de julio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Se le acercaron
los discípulos de Juan para decirle: —¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos
con frecuencia y, en cambio, tus discípulos no ayunan? Jesús les respondió: —¿Acaso
pueden estar de duelo los amigos del esposo mientras el esposo está con ellos?
Ya vendrá el día en que les será arrebatado el esposo; entonces, ayunarán.»
Nadie pone un remiendo de paño nuevo a un vestido viejo, porque lo añadido
tira del vestido y se produce un desgarrón peor. Ni se echa vino nuevo en odres
viejos; porque entonces los odres revientan, y el vino se derrama, y los odres
se pierden. El vino nuevo lo echan en odres nuevos y así los dos se conservan.
Mateo 9, 14-17
¿Cuál será el verdadero concepto
para vivir la Fe? ¿Cuál es la nueva religión que Jesucristo anuncia? ¿Cómo
se combina lo antiguo sin ofender la novedad de los conceptos propuestos por
Dios? Jesucristo propone una religión en lo novedoso. De acuerdo a la
Escritura, Existe un libro que presenta leyes sobre el culto, los sacrificios,
la vida sacerdotal, las fiestas religiosas del pueblo.
Aparece un día
llamado de la expiación. Cada persona debe ayunar el décimo día del séptimo
mes. A fin de purificarse de sus pecados. (Levítico 16, 29-30). Jesucristo
propone un estilo de religión donde una ley no se quede fija sin sentido
sino que avance y la persona pueda comprobar que lo que cree tiene que ver con
lo que hace, con lo que decide, con lo que se relaciona con los demás. “El vino
nuevo en odres nuevos” (Mateo 9, 17).
El Ayuno es una buena práctica
que data de la antigüedad. Habría que pensar si las veces que ayunamos
guarda una relación con la caridad y misericordia con los demás. El ayuno se
remonta a tiempos bíblicos, donde personajes como Moisés (Éxodo 34, 28), Elías
(1 Reyes 19, 8) y Jesús mismo (Marcos 1, 13) practicaron el ayuno. Por ejemplo:
“Moisés estuvo allí con Yahveh cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan
ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez
palabras.” (Éxodo 34, 28).
La razón
fundamental es la conversión del corazón. Si no sucede este efecto espiritual
nuestro ayuno es engañoso y sin sentido. El profeta del siglo VIII enseñó que: El
ayuno que prefiere Dios es soltar las ataduras del yugo, dejar libres a los
oprimidos y quebrar todo yugo”. (Isaías 58, 6).
El Papa Benedicto XVI enseñaba:
"el verdadero ayuno tiene como finalidad comer el 'alimento verdadero',
que es hacer la voluntad del Padre". (cfr. Mensaje cuaresma, 2009).
El Papa Francisco aclara que el verdadero ayuno implica la humildad
y la coherencia de reconocer y corregir los propios pecados. (cfr. Homilía, 16
de febrero, 2018). Para Dios lo más importante es la conversión del corazón, no
tanto las cosas externas. (cfr. Joel 2, 12-14).
ORACIÓN PARA
SABER EL EFECTO DEL BUEN AYUNO
“Pues yo
reconozco mi culpa,
tengo siempre
presente mi pecado:
contra ti, contra
ti solo pequé,
cometí la maldad
que aborreces.
Te gusta un
corazón sincero,
y en mi interior
me inculcas sabiduría.
Rocíame con el
hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré
más blanco que la nieve.
Oh Dios, crea en
mí un corazón puro,
renuévame por
dentro con espíritu firme;
no me arrojes
lejos de tu rostro,
no me quites tu
santo espíritu.
Devuélveme la
alegría de tu salvación,
afiánzame con
espíritu generoso:
enseñaré a los
malvados tus caminos,
los pecadores
volverán a ti” (Salmo 50)
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/giJLgwqe9Ng
