Evangelio
para el viernes 1 de enero 2021. María, Madre de Dios y Madre de la Iglesia. °°°
«Cuando los pastores recibieron el anuncio del Ángel, se fueron corriendo y
encontraron a María, a José y al niñito acostado en la pesebrera. Al verlo,
contaron lo que se les había dicho acerca de ese niño. Y todos los que lo
oyeron se quedaron admirados de lo que los pastores les contaron. María por su
parte, conservaba todas estas cosas en el corazón pensando qué significaban.”
(Lucas 2, 16-21). La Santísima Virgen
María es verdaderamente la Madre de Dios, así fue declarada solemnemente por el
concilio de Éfeso en el año 431. Como no darle toda su importancia a una
solemnidad que define dogmáticamente la maternidad, de aquella mujer, pura,
limpia, transparente, obediente a la Palabra de Dios. Ella es el modelo
perfecto de un creyente, la bienaventurada Virgen honrada con el título de
Madre divina, y a ella, nos acogemos todos ante las necesidades y los peligros
en nuestra vida. Así lo expresó sabiamente el Concilio Ecuménico, Vaticano II.
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué.
La Virgen Santísima, tuvo una fe ejemplar.
La Virgen Santísima, tuvo una fe ejemplar.





