4 de octubre de 2026

MISERICORDIA SIEMPRE CON LOS DEMÁS Evangelio lunes 5 de octubre 2026


MISERICORDIA Y AMOR SON LEYES DIVINAS
“La misericordia es la columna que sostiene la vida de la Iglesia”                                              
Evangelio lunes 5 de octubre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Un intérprete de la ley se levantó para poner a prueba a Jesús. «Maestro», dijo, «¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?»  Él le dijo: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees allí?»  Él respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y ​​con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.»  Y Jesús le dijo: «Has respondido correctamente; haz esto, y vivirás.»
 
Pero queriendo justificarse, le preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, quienes lo despojaron, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente, un sacerdote bajaba por ese camino; y al verlo, pasó de largo.  De igual modo, un levita, al llegar al lugar y verlo, pasó de largo. 
 
Pero un samaritano que iba de viaje se acercó a él; y al verlo, sintió compasión. Se acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó.». Lucas 10, 25-37
 
            Dios propone la misericordia, la bondad, el perdón, la justicia, en lugar de condenar a los demás por su raza, por su lengua, por su color, por su estado social. Acertadamente dice la Escritura: Un Samaritano siente compasión de alguien que quisieron destruirle su vida. (Lucas 10, 33-34).
 
            Misericordia es la ley divina a seguir en todos los comportamientos de los seres humanos. Jesús nos revela el amor de su Padre, y lo propone como consigna de unidad y libertad. Quien se deja guiar por el amor y la misericordia difícilmente cae en la tentación de juzgar a los demás o condenarlos definitivamente. El Hijo de Dios nos propone cuatro mandatos para vivir cristianamente en una sociedad, donde el impere la misericordia y no el sacrificio.
 
            Los cuatro mandatos son: Dios amó hasta el extremo. El servicio se traduce en la epifanía del amor. Es mejor perdonar 70 veces que condenar, el resultado es la tolerancia. Aprendemos a caminar en comunión y a vivir como hermanos.
 
            Los conceptos del amor de Dios, la misericordia divina, la caridad del Señor. Son muy diversos a como los conciben muchas personas. La misericordia toca fondo en los sentimientos, en la intimidad de la persona, hace parte de la personalidad cristiana, no es un ejercicio, no es algo que se hace de un momento para otro, es el ser de la misma persona.
 
Una persona misericordiosa piensa constantemente en lo común, descubre rápidamente la necesidad, su espíritu es siempre abierto, totalmente desprendida, su mente cubre un conjunto interminable de posibilidades, su corazón tiene alojamiento para muchas posibilidades.
 
ORACIÓN PARA SER MISERICORDIOSO
"Oh Señor, deseo transformarme toda en Tu misericordia y ser un vivo reflejo de Ti. Que este supremo atributo de Dios, es decir su insondable misericordia, pase a través de mi corazón al prójimo.
Ayúdame, oh Señor, a que mis ojos sean misericordiosos para que yo jamás recele o juzgue según las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi prójimo y acuda a ayudarla.
Ayúdame, oh Señor, a que mis oídos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi prójimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos.
Ayúdame, oh Señor, a que mi lengua sea misericordiosa para que jamás hable negativamente de mis prójimos sino que tenga una palabra de consuelo y perdón para todos.

Ayúdame, oh Señor, a que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras para que sepa hacer sólo el bien a mi prójimo y cargue sobre mí las tareas más difíciles y más penosas.
Ayúdame, oh Señor, a que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi prójimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio. (...)
Ayúdame, oh Señor, a que mi corazón sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi prójimo (...)
Que Tu misericordia, oh Señor mío, repose dentro de mí". (Santa Faustina Kowalska).
 
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https://youtu.be/yy4aGI18Ndg