12 de enero
2020. Los chismes y murmuraciones destruyen al ser humano.
El
catecismo de la Iglesia Católica, recomienda: ““el respeto por la reputación y
el honor de las personas prohíbe toda detracción y calumnia en palabra o
actitud”. (Numeral 2507). El Papa Francisco enseña que el ejercicio más
destructivo entre nosotros es la murmuración: ““Siempre es útil ayudar a otros
con consejos sabios, pero mientras observamos y corregimos los defectos de
nuestro prójimo, también debemos ser conscientes de que nosotros tenemos defectos. Si
yo creo que no tengo, no puedo condenar o corregir a los otros, todos
tenemos defectos, todos y debemos ser conscientes, y antes de condenar a los
otros debemos mirarnos a nosotros mismos.
De esta
manera, podemos actuar en modo creíble, con humildad, testimoniando la
caridad”, explicó el Papa. En esta línea, el Santo Padre alertó sobre la
tentación de “ser indulgente con uno
mismo, manga ancha con nosotros mismos”





