PERMANECER ES LA CLAVE PARA EL ÉXITO Evangelio jueves 7 de mayo 2026
PERMANECER ES LA CLAVE PARA EL ÉXITO
Quien persevera llega hasta el final.
Evangelio jueves 7 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Dijo Jesús a sus
discípulos: Como el Padre me amó, yo también los he amado a ustedes; permanezcan
en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he
guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Les he dicho esto, para que mi gozo esté en ustedes,
y su gozo sea colmado”. Juan 15, 9- 11
Permanecer es el verbo dinámico
que nos permite entender una clave muy segura para conservar la Fe, para
cumplir la misión, para llegar hasta el final, para ganar la eternidad.
El acontecimiento de Pentecostés
definió la clave esencial para los futuros misioneros del Maestro de Nazareth.
Todos recibieron el Espíritu Santo, sus dones, sus gracias, sus talentos, sus
fortalezas, su sabiduría y había algo que los distinguía: “Todos
perseveraban” Se reunían cumplidamente para meditar y escuchar la Palabra.
Participaban de
la fracción del Pan. Estaban todos en la oración. Mantenían unidos como
hermanos. Compartían las necesidades de los demás. Practicaban la caridad y la
misericordia. La clave de este exitoso proceso ha estado en algo que denominan
“Permanecer y Perseverar” (cfr. Hechos 2, 41-47).
Lo sacramentos son un buen
ejemplo para que podamos entender cómo el consejo divino de Permanecer se
cumple y produce sus grandes efectos, gracias a que la persona logró
entender que quien permanece, vive y alimenta el sacramento que recibió en la
Iglesia, automáticamente va acrecentando su propia salvación. De hecho los
sacramentos son medios de salvación. Pensemos en los sacramentos de la
iniciación cristiana.
Por el Bautismo de Jesucristo se
inicia propiamente su misión. El Hijo de Dios es el Siervo doliente que se
dispone a Salvar la humanidad con el dolor y el sufrimiento. (cfr.
Catecismo numeral 535 – 536). Quienes somos bautizados debemos perseverar en
vivir como verdaderos hijos de Dios. “Los bautizados debemos vivir una vida
nueva” (Romanos 6, 3-10).
El Bautismo es
el principal sacramento del perdón de los pecados. (Marcos 16, 15-16). Perseveramos cuando nos
conceden el perdón en el sacramento de la Reconciliación. San Gregorio
Nacianceno decía: La penitencia es como un bautismo laborioso. (Catecismo
numeral, 980). El Maestro nos dirá: “Vete y no peques más” (Juan 8, 11).
Todos los bautizados gracias al
Sacramento de la confirmación participamos del sacerdocio de Cristo, vivimos
unidos, perseveramos en la Fe. (Catecismo, numeral 941). Quienes somos
confirmados debemos vivir como auténticos testigos de Cristo, defender la
Fe con las obras y con las Palabras. (Catecismo, numeral 1285).
El sacramento de la Eucaristía es
la fuente y culmen de la vida eclesial. Nos permite vivir unidos con Dios,
unidos con los demás, es el compendio de nuestra Fe. (Catecismo, numeral
1324-1327). El gran mandato es
permanecer unidos en la Fe, en la Fracción del Pan, en la oración. (Hechos 2,
42).
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https://youtu.be/6TXnQv3OB3I 