EL PODER ESTÁ EN EL SERVICIO Evangelio lunes 9 de febrero 2026
EL PODER SE CONVIERTE EN SERVICIO
Solo Dios tiene el poder, el honor y la gloria.
Evangelio lunes 9 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Terminada la
travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, le
reconocieron en seguida, recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a
los enfermos en c amillas adonde oían que él estaba.
Y dondequiera que
entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas
y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron
quedaban salvados.” Marcos 6, 53-56
Solo Dios tiene el poder. El Hijo
del creador pone al servicio de la comunidad su poder. Solo Él puede sanar,
perdonar, liberar y conceder lo que más desea un creyente: la vida eterna.
Jesucristo combina perfectamente el poder con la compasión.
Por el bautismo hemos recibido
grandes bendiciones de Dios. Hemos recibido dones y carismas. Gracias del
Espíritu Santo que son para la edificación de la Iglesia, el bien de las
personas y las necesidades del mundo. El discernimiento es un don
supremamente necesario para poder entender el talento que se tiene y cómo
usarlo en bien de una sociedad. Quien se deja guiar por el don de
discernimiento logra hacer la voluntad de Dios. En cada carisma el Espíritu
revela su presencia con un don que también es un servicio”. (Catecismo, numeral
799)
El poder de Jesús llama mucho la
atención, porque ese poder va a acompañado de milagros, curaciones,
comprensión, ternura, dolor, acompañamiento, sabiduría, etc. Jesucristo tiene un programa de salud, para
un mundo mejor. Nuestra misión no debe olvidar nuestro compromiso con los que
necesitan de la salud, nuestra mano, nuestro apoyo, nuestro buen consejo. El
apóstol Pedro puso muy bien en práctica el poder que el mismo Dios le había
dado. Le dijo a un paralítico: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo:
en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina” (Hechos 3, 6).
El apóstol Pablo utilizó su poder
para ayudar a los enfermos. Le pidió a un hombre que tenía sus piernas
paralizadas «Levántate, y permanece erguido sobre tus pies». Él se levantó de
un salto y comenzó a caminar” (Hechos 14, 10).
Ambos apóstoles Pedro y Pablo fueron prudentes en el uso del poder.
No permitieron que la gente los elevara a la categoría de Dios. Pablo y Bernabé
dijeron: “«Amigos, ¿Qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como
ustedes”. (Hechos 14, 15).
San Pedro le dijo al pueblo: “«Israelitas, ¿de qué
se asombran? ¿Por qué nos miran así, como si fuera por nuestro poder o por
nuestra santidad, que hemos hecho caminar a este hombre? (Hechos 3, 12).
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https://youtu.be/f_XGGDqT8xI