8 de febrero de 2026

EL PODER ESTÁ EN EL SERVICIO Evangelio lunes 9 de febrero 2026


EL PODER SE CONVIERTE EN SERVICIO
Solo Dios tiene el poder, el honor y la gloria.
Evangelio lunes 9 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcaron, le reconocieron en seguida, recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en c amillas adonde oían que él estaba.
Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados.” Marcos 6, 53-56
 
            Solo Dios tiene el poder. El Hijo del creador pone al servicio de la comunidad su poder. Solo Él puede sanar, perdonar, liberar y conceder lo que más desea un creyente: la vida eterna. Jesucristo combina perfectamente el poder con la compasión.
 
            Por el bautismo hemos recibido grandes bendiciones de Dios. Hemos recibido dones y carismas. Gracias del Espíritu Santo que son para la edificación de la Iglesia, el bien de las personas y las necesidades del mundo. El discernimiento es un don supremamente necesario para poder entender el talento que se tiene y cómo usarlo en bien de una sociedad. Quien se deja guiar por el don de discernimiento logra hacer la voluntad de Dios. En cada carisma el Espíritu revela su presencia con un don que también es un servicio”. (Catecismo, numeral 799)
 
            El poder de Jesús llama mucho la atención, porque ese poder va a acompañado de milagros, curaciones, comprensión, ternura, dolor, acompañamiento, sabiduría, etc.  Jesucristo tiene un programa de salud, para un mundo mejor. Nuestra misión no debe olvidar nuestro compromiso con los que necesitan de la salud, nuestra mano, nuestro apoyo, nuestro buen consejo. El apóstol Pedro puso muy bien en práctica el poder que el mismo Dios le había dado. Le dijo a un paralítico: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina” (Hechos 3, 6).
 
            El apóstol Pablo utilizó su poder para ayudar a los enfermos. Le pidió a un hombre que tenía sus piernas paralizadas «Levántate, y permanece erguido sobre tus pies». Él se levantó de un salto y comenzó a caminar” (Hechos 14, 10).  Ambos apóstoles Pedro y Pablo fueron prudentes en el uso del poder. No permitieron que la gente los elevara a la categoría de Dios. Pablo y Bernabé dijeron: “«Amigos, ¿Qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes”. (Hechos 14, 15). 

San Pedro le dijo al pueblo: “«Israelitas, ¿de qué se asombran? ¿Por qué nos miran así, como si fuera por nuestro poder o por nuestra santidad, que hemos hecho caminar a este hombre? (Hechos 3, 12).
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https://youtu.be/f_XGGDqT8xI