LAS BUENAS OBRAS NOS IDENTIFICAN Evangelio domingo 8 de febrero 2026
LAS BUENAS OBRAS NOS IDENTIFICAN
“Sal de la tierra y luz del mundo”.
Evangelio domingo 8 de febrero
2026
Padre, Jairo Yate Ramírez.
Arquidiócesis de Ibagué
“Ustedes son la
sal de tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve
para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. Ustedes
son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un
monte.
Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino
sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille
así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen
a su Padre que está en los cielos.”
Mateo 5, 13-16
Nuestra carta de presentación
deben ser las buenas obras. Lo lograremos cuando recorramos el sendero de
ser sal de la tierra y luz del mundo. La misión que el Maestro de Nazareth
encomienda a todos sus seguidores tiene una lógica. Podemos sacar las
siguientes conclusiones: No es tan necesario inventar nuevos métodos para
llevar a cabo la tarea que nos pide Dios, Él ya propuso los lineamientos y son
muy precisos y cada uno tiene su razón de ser.
Nuestro
trabajo permanente debe ser luz para los demás. Lo lograremos cuando pongamos al servicio de los
demás nuestros talentos y gracias que Dios mismo nos ha regalado. No debemos
esconder ni negar nuestras propias virtudes. Al contrario el objetivo es que
brillemos por nuestras buenas obras.
El Papa Francisco nos recordó que
la sal conserva todo aquello de la corrupción. el discípulo está llamado a
mantener lejos de la sociedad los peligros, los gérmenes corrosivos que
contaminan la vida de las personas. No ceder a las tentaciones mundanas
del arribismo, el poder y la riqueza. el discípulo de Jesús es luz "cuando
sabe vivir su fe fuera de los espacios reducidos, cuando contribuye a eliminar
los prejuicios, a eliminar las calumnias y a permitir que la luz de la verdad
entre en las situaciones difíciles.” (cfr. Ángelus, 9 de febrero, 2020).
No hay que dejarse vencer por el excentricismo en
la manera actual de entender la vida, tampoco por el subjetivismo moral, menos por la modernidad de las ideas. El
hecho evidente es que el mundo actual necesita de la luz de Dios, de hombres y
mujeres que seamos luz para los demás; de creyentes que aprendamos a ser sal de
la tierra (cfr. Mateo 5,13), luz del mundo (cfr. Mateo 5,14) Lámpara que
ilumine a los demás, (cfr. Mateo 5, 15).
¿Cuál es el modelo de servidores
que desea Dios? Un cualificado cristiano que debe ser sal de la tierra y
luz del mundo. Un creyente en Dios que aprende a perdonar siempre, ora por sus
enemigos, vive en paz con los demás, su regla de vida es el amor y la
misericordia (cfr. Colosenses 3, 13-15).
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https://youtu.be/sYCQLVc-Jac
