Misterio central de nuestra fe.
Evangelio domingo 31 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez.
Arquidiócesis de Ibagué
“Tanto amó Dios
al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que cree en él no
perezca, sino que tenga vida eterna. Pues Dios no envió a su Hijo al mundo para
juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no es juzgado; pero quien no cree ya está juzgado, porque
no cree en el nombre del Hijo Unigénito de Dios”. Juan 3, 16-18











