10 de agosto de 2026

HUMILDAD, CARIDAD Y SERVICIO Evangelio martes 11 de agosto 2026


HUMILDAD, CARIDAD Y SERVICIO EN LA MISIÓN
“El más pequeño y el más humilde”           
Evangelio martes 11 de agosto 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: ¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos? Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: Yo les aseguro: si no cambian y no son como los niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos.Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guárdense de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo les digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.
 
            ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, les digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños”. Mateo 18, 1-5. 10. 12-14
 
            Seguir a Jesucristo tiene un denominador común. Para Dios es muy importante los humildes, los sencillos, el servicio, la caridad, los desprotegidos, los necesitados de amor y de justicia. Se logra servirle correctamente a Dios en la misión tomando el siguiente lema: “El más pequeño y el más humilde, será el más grande entre ustedes”. Para no fallar en la misión es importante un segundo lema: “Cuídense de preciar a los demás”. (Mateo 18, 10).
 
            Humildad y sencillez de corazón es la mejor presentación de un verdadero creyente en Dios. Amar es el imperativo categórico en la mente de Dios. Vino a salvar y perdonar, porque ama su propia obra. El Papa Benedicto XVI propuso tres misiones que debemos cumplir en nuestra Iglesia: «La naturaleza íntima de la Iglesia se expresa en una triple tarea: anuncio de la Palabra de Dios (kerigma) celebración de los Sacramentos (liturgia) y servicio de la caridad (diakonia). Son tareas que se implican mutuamente y no pueden separarse una de otra» (cfr. Carta encíclica. Deus caritas est, numeral 25).
 
            El servicio es una virtud, es una gracia es una vocación. El servicio se entiende desde la caridad. La caridad como virtud teologal nos permite amar a Dios sobre todas las cosas (cfr. Tres primeros mandamientos) La caridad nos permite amar a los demás como a nosotros mismo. (cfr. Desde el 4 hasta el 10 mandamiento). 
 
            Lo que Dios quiere es servicio y caridad con los demás como el perfil de un excelente creyente. “Cuanto más servimos, más sentimos la presencia de Dios”. Sobre todo “cuando servimos a los que no tienen nada que devolvernos, los pobres, abrazando sus dificultades y necesidades”.
 
ORACIÓN PARA SER HUMILDE
“Señor Jesús, manso y humilde.
Desde el polvo me sube y me domina esta sed de que todos me estimen, de que todos me quieran.
Mi corazón es soberbio. Dame la gracia de la humildad, mi Señor manso y humilde de corazón.
No puedo perdonar, el rencor me quema, las críticas me lastiman, los fracasos me hunden, las rivalidades me asustan.
No sé de dónde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad, no ceder, sentirme más que otros... Hago lo que no quiero. Ten piedad, Señor, y dame la gracia de la humildad.
Dame la gracia de perdonar de corazón, la gracia de aceptar la crítica y aceptar cuando me corrijan. Dame la gracia, poder, con tranquilidad, criticarme a mí mismo.
Ayúdame, Señor, a pensar menos en mí y abrir espacios en mi corazón para que los puedas ocupar Tu y mis hermanos”. (Autor: Padre Ignacio Larrañaga)
 
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https://youtu.be/P0OM1jplP2s