9 de agosto 2026 La presencia del Señor lo cambia todo. Ángelus Regina Coeli Papa León XIV, Plaza de san Pedro.
Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!
Hoy el Evangelio nos habla de Jesús, quien, en el lago de Galilea, caminando sobre las aguas, se une a los discípulos en medio de una tormenta (cf. Mateo 14,22-33).
Tras una experiencia exitosa, en la que habían sido protagonistas de un signo prodigioso, ahora se encuentran frágiles y asustados ante la amenaza de las olas y el viento en contra.
Este milagro nos
enseña algo importante: ante todo, a no dejarnos llevar por el éxito y a no
ser nunca presuntuosos; y, al mismo tiempo, a no desesperarnos, ni siquiera
en los momentos de oscuridad, cuando nos sentimos impotentes ante los problemas
y, a pesar de nuestros esfuerzos, nos parece que vamos más hacia atrás que
hacia adelante. En cualquier circunstancia, Jesús no nos abandona y, si lo
acogemos con humildad en la barca de nuestra vida —con la oración, con los
sacramentos, con la escucha de su Palabra—, en Él encontraremos la paz,
encontraremos luz y fuerza para nuestro camino.

