5 de enero de 2026

LA CARIDAD ES EL VERDADERO CRITERIO Talleres en torno a la Exhortación "Dilexi Te"


5 de enero 2026. LA CARIDAD ES EL VERDADERO CRITERIO
PARA RENDIRLE CULTO A DIOS
“Si no tengo caridad nada soy” (1 Corintios 13, 1-2).
Desde un primer momento la Iglesia Instituida por Jesucristo ha tenido la preocupación por los pobres. Los apóstoles eligieron a siete hombres llenos del Espíritu Santo y sabiduría. Ellos convirtieron en realidad los deseos de Dios. (cfr. Hechos 6, 1-5).
Tomando como punto de referencia la Exhortación Apostólica: “Dilexi Te” Te he amado, del santo Padre León XIV. Me han pedido el favor de proponer unos talleres de reflexión sobre la caridad, la misericordia, la preocupación por los pobres y necesitados.
Así es este tema tan eclesial, tan histórico, tan urgente en la vida pastoral de nuestra Iglesia Católica.
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué.   Año 2026
SAN AGUSTÍN DE HIPONA HACÍA MUCHO ÉNFASIS SOBRE LA CARIDAD DICIENDO:
«La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ese es el fin; para conseguirlo, corremos; hacia él corremos; una vez llegados, en él reposamos» (San Agustín, In epistulam Ioannis tractatus, 10, 4).  
La caridad es propia de la persona que ama.
La caridad es de origen divino, Dios nos infunde dicha virtud.
Sin caridad no se puede entender el misterio pascual de Jesucristo
La Fe y la Esperanza preparan al hombre para recibir la caridad
 
LA SAGRADA ESCRITURA NOS PROPONE LA CARIDAD
Jesucristo propone la caridad como el mandamiento nuevo (cfr. Juan 13, 34)
El Maestro nos propone que amemos como Él hasta nuestros enemigos. (cfr. Mateo 5, 44)
Quien cumple con la caridad, todo lo puede, todo lo soporta. (cfr. 1 Corintios 13, 1-4)
La mayor de las virtudes es la caridad. (cfr. 1 Corintios 13, 13)
La caridad es vínculo de perfección. (cfr. Colosenses 3, 14) (Catecismo numerales 1822-1832)
 
 

NO DEBEMOS BAJAR LA GUARDIA
FRENTE A LA POBREZA
Nuestro primer tema.
 
El Papa León XIV nos propone el siguiente pensamiento: Dios se muestra solícito hacia la necesidad de los pobres: «clamaron al Señor, y él hizo surgir un salvador» (Jueces 3,15).
 
REFLEXIONEMOS EN TORNO A LAS SIGUIENTES PROPUESTAS
 
El Papa León XIV nos recuerda:
«A los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre»
(Mateo 26,8-9.11).
 
La opción preferencial por los pobres genera una renovación extraordinaria tanto en la Iglesia como en la sociedad.
 
Dios le expresa a la humanidad su preocupación por los pobres y los que sufren: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo. (Éxodo 3, 7-8. 10),
 
Escuchando el grito del pobre, estamos llamados a identificarnos con el corazón de Dios, que es premuroso con las necesidades de sus hijos y especialmente de los más necesitados.
 
Existen muchas formas de pobreza: aquella de los que no tienen medios de sustento material, la pobreza del que está marginado socialmente y no tiene instrumentos para dar voz a su dignidad y a sus capacidades, la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural.
 
En un mundo donde los pobres son cada vez más numerosos, paradójicamente, también vemos crecer algunas élites de ricos, que viven en una burbuja muy confortable y lujosa.
 
«Doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos.”
 

SOCIALIZACIÓN
 
            ¿Qué conclusiones puedes proponer al reflexionar en grupo las siguientes máximas del Papa Francisco sobre los pobres?
 
El pobre no es un número ni un problema, sino “nuestro hermano.
 
Los pobres siempre estarán con nosotros, son la carne de Cristo. Ellos lo hacen visible a nuestros ojos.
 
La oración a Dios y la solidaridad con los pobres y los que sufren son inseparables. (cfr. Sirácida 7, 32).
 
Mantener la mirada hacia el pobre es difícil, pero muy necesario para dar a nuestra vida personal y social la dirección correcta.
 
El grito silencioso de tantos pobres debe encontrar al pueblo de Dios en primera línea, siempre y en todas partes, para darles voz, defenderlos y solidarizarse.
 
“Tiende la mano al pobre” es, por lo tanto, una invitación a la responsabilidad y un compromiso directo de todos aquellos que se sienten parte del mismo destino.” El apóstol san Pablo afirmaba: “«Mediante el amor, poneos al servicio los unos de los otros. Porque toda la Ley encuentra su plenitud en un solo precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. [...] Llevad las cargas los unos de los otros» (Gálatas 5, 13-14; 6,2)
 
«No evites a los que lloran» (Eclesiástico 7, 34) «No dejes de visitar al enfermo» (Eclesiástico 7, 35). «En todas tus acciones, ten presente tu final» (Sirácida 7,3 6).
(cfr. Mensaje Jornada de los pobres, año 2020).
 

TRABAJO EN GRUPO
            El Papa León XIV enseña:
 
Si reconocemos que todos los seres humanos tienen la misma dignidad, independientemente del lugar de nacimiento, no se deben ignorar las grandes diferencias que existen entre los países y las regiones.
 
Los pobres no están por casualidad o por un ciego y amargo destino. Menos aún la pobreza, para la mayor parte de ellos, es una elección.
 
No es posible olvidar a los pobres si no queremos salir fuera de la corriente viva de la Iglesia que brota del Evangelio y fecunda todo momento histórico.
 
 

EL CORAZÓN DE DIOS TIENE UN SITIO
PREFERENCIAL POR LOS POBRES
Nuestro segundo tema. 
 
El Papa León XIV nos propone el siguiente pensamiento: Los signos que acompañan la predicación de Jesús son manifestación del amor y de la compasión con la que Dios mira a los enfermos, a los pobres y a los pecadores.
 
REFLEXIONEMOS EN TORNO A LAS SIGUIENTES PROPUESTAS
 
El Papa León XIV nos pone a meditar:
Dios se compadece ante la pobreza y la debilidad de toda la humanidad y, queriendo inaugurar un Reino de justicia, fraternidad y solidaridad, se preocupa particularmente de aquellos que son discriminados y oprimidos.
 
Dios, refugio del pobre, por medio de los profetas —Amós e Isaías— denuncia las iniquidades en perjuicio de los más débiles y dirige a Israel la exhortación a renovar también el culto desde dentro, porque no se puede rezar ni ofrecer sacrificios mientras se oprime a los más débiles.
 
Jesucristo asumió una pobreza radical. Dicha pobreza incidió en cada aspecto de su vida. Desde su llegada al mundo, Jesús experimentó las dificultades relativas al rechazo
 
Al inicio de la vida pública, Jesús fue expulsado de Nazaret después de haber anunciado que en Él se cumple el año de gracia del que se alegran los pobres (cf. Lucas 4, 14-30). No hubo un lugar acogedor ni siquiera a la hora de su muerte, ya que lo condujeron fuera de Jerusalén para crucificarlo (cfr. Marcos 15, 22).
 
Jesucristo enseña: «Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza» (Mateo 8, 20; Lucas 9, 58). Él, en efecto, es un maestro itinerante, cuya pobreza y precariedad es signo de su vínculo con el Padre. 
 
Jesucristo anuncia su misión en la sinagoga de Nazareth: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres» (Lucas 4, 18; cfr. Isaías 61, 1).
 
Había una convicción de que la enfermedad y la pobreza estuvieran vinculadas a algún pecado personal. Jesús se opuso con firmeza a ese modo de pensar, afirmando que Dios «hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos» (Mateo 5, 45).
 

SOCIALIZACIÓN
 
            Saca tus propias conclusiones tomando como punto de referencia las siguientes propuestas bíblicas.
 
El apóstol Juan escribe: «¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve?» (1 Juan 4,20).
 
«Si encuentras perdido el buey o el asno de tu enemigo, se los llevarás inmediatamente. Si ves al asno del que te aborrece, caído bajo el peso de su carga, no lo dejarás abandonado; más aún, acudirás a auxiliarlo junto con su dueño» (Éxodo 23, 4-5). ¿Quién merece nuestra ayuda?
 
El amor al prójimo representa la prueba tangible de la autenticidad del amor a Dios, como asevera el apóstol Juan: «Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros” °°° (1 Juan 4, 12. 16).
 
Se recomiendan las obras de misericordia, como signo de la autenticidad del culto que, mientras alaba a Dios, tiene la tarea de disponernos a la transformación que el Espíritu puede realizar en nosotros. PIENSA: “Cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte!» (Lucas 14, 12-14).  
 
El Señor nos dejó bien claro que la santidad no puede entenderse ni vivirse al margen de sus exigencias: Las obras de misericordia, las bienaventuranzas, la parábola del juicio final. (cfr. Mateo 25, 31-46).
 
«¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta» (Santiago 2, 14-17).
 

TRABAJO EN GRUPO
 
¿Qué piensas de la propuesta de los apóstoles ante las necesidades de las viudas? Los apóstoles, reorganizan la asistencia a las viudas pidiendo a la comunidad que busquen personas sabias y estimadas a quienes confiar el servicio de las mesas, mientras ellos se ocupaban de la predicación de la Palabra. (cfr. Hechos 6, 1-6).
 
¿Qué opinas? San Pablo organizó varias colectas para ayudar a las comunidades necesitadas «Dios ama al que da con alegría» (2 Corintios 9, 7).
 
El Papa Francisco nos propone: “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó” (Salmo 34, 7). el Señor escucha a los pobres que claman a él y que es bueno con aquellos que buscan refugio en él con el corazón destrozado por la tristeza, la soledad y la exclusión. Escucha a todos los que son atropellados en su dignidad. (cfr. Mensaje mundial a los pobres, año 2018).
 
 

¿CUÁL SERÍA EL MODELO IDEAL DE IGLESIA?
“Una Iglesia pobre y para los pobres?
Nuestro tercer tema
 
La Escritura nos recuerda: “Desde que la Iglesia católica inició con los primeros cristianos tenían la conciencia de servir a aquellos que sufrían de mayores privaciones.” (cfr. Hechos 6,1-5).
 
El Papa León XIV nos indica: la Iglesia «reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y paciente, se esfuerza en remediar sus necesidades y procura servir en ellos a Cristo». 
 
REFLEXIONEMOS EN TORNO A LAS SIGUIENTES PROPUESTAS
 
El Papa León XIV nos refresca la memoria históricamente:
Los primeros cristianos tienen clara conciencia de la necesidad de acudir a aquellos que sufren mayores privaciones.
 
Lorenzo, diácono en Roma en el pontificado del Papa Sixto II, al ser obligado por las autoridades romanas a entregar los tesoros de la Iglesia, «al día siguiente trajo consigo a los pobres. Cuando le preguntaron dónde estaban los tesoros que había prometido, les mostró a los pobres, diciendo: “Estos son los tesoros de la Iglesia”».
 
Ambrosio pregunta: «¿Qué mejores tesoros tendría Cristo que aquellos en los que él mismo dijo que estaba?». Y, recordando que los ministros de la Iglesia nunca deben descuidar el cuidado de los pobres y, menos aún, acumular bienes en beneficio propio, afirma: «Es necesario que cada uno de nosotros cumpla con esta obligación con fe sincera y providencia perspicaz.
 
LA CARIDAD HACIA LOS NECESITADOS NO SE ENTENDÍA COMO UNA SIMPLE VIRTUD MORAL, SINO COMO EXPRESIÓN CONCRETA DE LA FE
Por ejemplo:
 
La fe que no iba acompañada del testimonio de las obras, como había enseñado Santiago, se consideraba muerta (cfr. Santiago 2,17).
 
San Juan Crisóstomo Arzobispo de Constantinopla en su homilías decía: «¿Quieres honrar el Cuerpo de Cristo? No permitas que sea despreciado en sus miembros, es decir, en los pobres que no tienen qué vestir. °°° “Dios no necesita vasos de oro, sino almas de oro”. “La caridad no es una vía opcional, sino el criterio del verdadero culto.”
 
Quien dice amar a Dios y no se compadece de los necesitados, miente (cfr. 1 Juan 4, 20).
La tradición cristiana de visitar a los enfermos, de lavar sus heridas, de consolar a los afligidos no se reduce a una mera obra de filantropía, sino que es una acción eclesial a través de la cual, en los enfermos, los miembros de la Iglesia «tocan la carne sufriente de Cristo».
 
SAN VICENTE DE PAÚL es el patrono de las obras de caridad. se propuso pagar con amor todo el amor recibido de Dios, y quiso hacerlo de manera especial con los más necesitados. Fundador de la Congregación de la Misión, cuyos miembros son llamados vicentinos, así como de las Hijas de la Caridad, más conocidas como vicentinas.
 
Santa Luisa de Marillac escribía a sus hermanas, las Hijas de la Caridad, recordándoles que habían «recibido una bendición especial de Dios para servir a los pobres enfermos en los hospitales».
 
San Benito de Nursia elaboró una Regla que se convertiría en la columna vertebral de la espiritualidad monástica europea. En ella, la acogida de los pobres y los peregrinos ocupa un lugar de honor: «Mostrad sobre todo un cuidado solícito en la recepción de los pobres y los peregrinos, porque sobre todo en ellos se recibe a Cristo». 
 

SOCIALIZACIÓN
 
Detengamos el pensamiento en algunos ejemplos de la pobreza evangélica que nos recuerda el Papa León XIV:
 
San Francisco de Asís se convirtió en el icono de esta primavera espiritual. Tomando la pobreza como esposa, quiso imitar al Cristo pobre, desnudo y crucificado. En su Regla, pide a los hermanos que de «nada se apropien, ni casa, ni lugar, ni cosa alguna.
 
Santa Clara de Asís, inspirada por Francisco, fundó la Orden de las Damas Pobres, más tarde llamadas clarisas. Su lucha espiritual consistió en mantener fielmente el ideal de la pobreza radical. Rechazó los privilegios pontificios que podrían garantizar la seguridad material de su monasterio.
 
Santo Domingo de Guzmán, contemporáneo de Francisco, fundó la Orden de Predicadores con otro carisma, pero con la misma radicalidad. Deseaba anunciar el Evangelio con la autoridad que brota de una vida pobre, convencido de que la Verdad necesita testigos coherentes.
 
San Vicente de Paúl enseñaba: «Debemos esforzarnos por mantener nuestro corazón abierto al sufrimiento y la miseria de los demás, y orar continuamente para que Dios nos conceda ese espíritu de compasión que es verdaderamente el espíritu de Dios».
 
Muchas Congregaciones femeninas fueron también protagonistas de esta revolución pedagógica. Las ursulinas, las monjas de la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora, las Maestras Pías y muchas otras fundadas especialmente en los siglos XVIII y XIX ocuparon espacios donde el Estado estaba ausente.
 
San Juan Bautista Scalabrini y santa Francisca Javier Cabrini. Scalabrini, obispo de Piacenza, fundó los Misioneros de San Carlos para acompañar a los migrantes en sus comunidades de destino, ofreciéndoles asistencia espiritual, jurídica y material.
 
Santa Teresa de Calcuta, canonizada en el año 2016, se convirtió en un icono universal de la caridad vivida hasta el extremo en favor de los más indigentes, descartados por la sociedad. Fundadora de las Misioneras de la Caridad.
 

TRABAJO EN GRUPO
 
El Papa Francisco nos recuerda una Iglesia pobre y para los pobres. Es la dimensión social de la evangelización. (Evangelii Gaudium, numeral 198).
 
Trabaja en grupo las siguientes consignas:
 
El contenido del primer anuncio tiene una repercusión social en la caridad.
 
Lo que hagamos con los demás tiene una dimensión trascendente. (cfr. Mateo 7, 2)
 
Estamos llamados a ser instrumentos para la promoción y liberación de los pobres. (cfr. Éxodo 3, 7-8. 10).
 
El imperativo de escuchar el clamor de los pobres se hace carne en nosotros cuando se nos estremecen las entrañas ante el dolor ajeno. El Apóstol Santiago enseña que la misericordia con los demás nos permite salir triunfantes en el juicio divino (Santiago 2, 12-13)
 
Los pobres tienen un lugar privilegiado en el pueblo de Dios. Para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. El corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta Él mismo «se hizo pobre» (2 Corintios 8, 9). 
 
la Iglesia hizo una opción por los pobres entendida como una «forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana, °°° quiero una Iglesia pobre, para los pobres. 
 
Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por  los pobres. La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia.
 
Estamos llamados a descubrir a Cristo en los pobres, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos.
 
Sin la opción preferencial por los más pobres, «el anuncio del Evangelio, aun siendo la primera caridad, corre el riesgo de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras al que la actual sociedad de la comunicación nos somete cada día»
(cfr. Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, capítulo IV).
 
 

¿CÓMO DEBE CUMPLIR LA MISIÓN NUESTRA IGLESIA?
“Una Iglesia fiel al corazón de Dios”
Amor por los pobres.
Nuestro cuarto tema
 
El Papa León XIV nos recuerda tener en cuenta: “Los pobres pueden ser para nosotros como maestros silenciosos, devolviendo nuestro orgullo y arrogancia a una justa humildad.” 
 
REFLEXIONEMOS EN TORNO A LAS SIGUIENTES PROPUESTAS
 
El Papa León XIV afirma:
Los pobres deben estar en el centro de la Iglesia.
 
El corazón de la Iglesia, por su misma naturaleza, es solidario con aquellos que son pobres, excluidos y marginados, con aquellos que son considerados un “descarte” de la sociedad.
 
«La peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual […]. La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria». 
 
El cristiano no puede considerar a los pobres sólo como un problema social; estos son una “cuestión familiar”, son “de los nuestros”. Nuestra relación con ellos no se puede reducir a una actividad o a una oficina de la Iglesia
 
El corazón de la Iglesia, por su misma naturaleza, es solidario con aquellos que son pobres, excluidos y marginados, con aquellos que son considerados un “descarte” de la sociedad
 
«Se nos pide dedicar tiempo a los pobres, prestarles una amable atención, escucharlos con interés, acompañarlos en los momentos más difíciles.” (Conferencia de Aparecida, Año 2007)
 

SOCIALIZACIÓN
 
Piensa en los siguientes desafíos para nuestra Iglesia enunciados por el Papa León XIV:
 
Los pobres, en el silencio de su misma condición, nos colocan frente a la realidad de nuestra debilidad.
 
Los pobres nos hacen reflexionar sobre la precariedad de aquel orgullo agresivo con el que frecuentemente afrontamos las dificultades de la vida. En esencia, ellos revelan nuestra fragilidad y el vacío de una vida aparentemente protegida.
 
El corazón de la Iglesia, por su misma naturaleza, es solidario con aquellos que son pobres, excluidos y marginados, con aquellos que son considerados un “descarte” de la sociedad.
 
La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria»
 
El hombre generoso será bendecido, porque comparte su pan con el pobre» (Proverbios 22,9).
 
«La limosna es el ala de la oración; si no le das alas a la oración, no volará» San Juan Crisóstomo.
 

TRABAJO EN GRUPO
 
            Una Iglesia fiel a su misión. Dice la Escritura: “No aparta su rostro del pobre”
(Tobías 4, 7).
 
En grupo saquemos conclusiones pastorales sobre la enseñanza del Papa Francisco en su Primera Jornada mundial de los pobres, año 2017
 
«Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras» (1 Juan 3,18). El amor no admite excusas: el que quiere amar como Jesús amó, ha de hacer suyo su ejemplo; especialmente cuando se trata de amar a los pobres.
 
La vida de los discípulos de Jesús se tenía que manifestar en una fraternidad y solidaridad que correspondiese a la enseñanza principal del Maestro, que proclamó a los pobres como bienaventurados y herederos del Reino de los cielos (cf. Mateo 5, 3).
 
No pensemos sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia.
 
Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la Eucaristía.
 
No olvidemos que para los discípulos de Cristo, la pobreza es ante todo vocación para seguir a Jesús pobre. Es un caminar detrás de él y con él, un camino que lleva a la felicidad del reino de los cielos (cf. Mateo 5, 3; Lucas 6, 20) 
 
La pobreza es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo como objetivo de vida y condición para la felicidad.
 
La pobreza tiene el rostro de mujeres, hombres y niños explotados por viles intereses, pisoteados por la lógica perversa del poder y el dinero.
 
Esta Jornada tiene como objetivo, estimular a los creyentes para que reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche, haciendo suya la cultura del encuentro.