1 de enero de 2026

EL DISCÍPULO OBEDECE A SU MAESTRO Evangelio viernes 2 de enero 2026


EL DISCÍPULO OBEDECE A SU MAESTRO
Obedecer es un mandato divino.
Evangelio viernes 2 de enero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Éste es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: “¿Quién eres tú?” Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: “Yo no soy el Mesías”. “¿Quién eres, entonces?”, le preguntaron: “¿Eres Elías?”
 
Juan dijo: “No”. “¿Eres el Profeta?” “Tampoco”, respondió. Ellos insistieron: “¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?”
Y él les dijo: “Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”. Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle:
 
“¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?” Juan respondió: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: Él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”. °°° Juan 1, 19-28
 
Un buen discípulo no se apropia, no se cree el dueño, no se apodera de la misión que le encomienda su Maestro. Ahí está el gran secreto de un excelente discípulo que representa muy bien a su Señor. Ese modelo lo encontramos en Juan el Bautista. En este hombre maravilloso se cumplen las cualidades del futuro misionero, el buen creyente, el gran consagrado.
 
¿Qué virtudes podemos destacar del Bautista? Tomó muy en serio que él era un testigo. Él no es el Maestro, no es el Mesías, es un auténtico testigo. Sería tan seria su misión de testigo que muchos llegaron a confundirlo con el Maestro. La misión se cumplió, porque él habló en nombre de otro. (cfr. Juan 3, 27-28) 
 
El bautista logra su misión por la virtud de la humildad. La persona que pone en práctica esta virtud reconoce sus limitaciones, agradece las bondades que Dios ha dado y sigue los consejos de su Maestro: “Es manso y humilde de corazón” (Mateo 11, 29). “No hace nada por rivalidad ni por vanagloria” (Filipenses 2, 3). “Hace fructificar los talentos que Dios le regaló” (Mateo 25, 14). El bautista dice a los sacerdotes y levitas, Yo no soy el Mesías. (Juan 1, 19-20).
 
 El bautista prepara los caminos del Señor. Gracias a su ser y quehacer, muchos se convirtieron y regresaron por los senderos de Dios. (cfr. Lucas 1, 15-16) El verdadero arrepentimiento está en el reconocimiento de la situación de pecado. El bautista no tuvo miedo en decir la verdad y expresarle a una persona que estaba equivocada en su vida poco moral que llevaba. 

Dijo a Herodes: “No es lícito tener la mujer de tu hermano” (cfr. Mateo 14, 1-12). El Papa Francisco enseñó que Juan el Bautista enseñó la Palabra hasta su propio martirio. (cfr. Homilía, 24 de junio, 2013).
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https://youtu.be/zriYTppC_-I