UN BUEN CREYENTE HONRA A DIOS Evangelio martes 10 de febrero 2026
UN BUEN CREYENTE HONRA Y ALABA A DIOS
“Misericordia quiero no sacrificios”
Evangelio martes 10 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Se acercó a
Jesús un grupo de fariseos con algunos letrados de Jerusalén. Y al ver que
algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, - es
que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta
el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si
no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición,
como la purificación de copas, jarros y bandejas -.
Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus
discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen
con manos impuras?». Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros,
hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su
corazón está lejos de mí.” Marcos 7, 1-13
Seguir la regla bíblica:
"Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto" (Lucas 4, 8),
según el mandato en el libro del Deuteronomio 6, 13, es el mejor consejo
para no vivir una religión legalista, en el extremo, implacable, demasiada
sentencia, mucho apego a la tradición. El Maestro enseña: “Ninguna cosa externa
que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que
sale del hombre” (Marcos 7, 15).
La verdadera religión tiene en
cuenta las siguientes recomendaciones: No juzguen a los demás. No seas
hipócrita mirando los defectos de los demás. (cfr. Mateo 7, 1-5). Entren por la
puerta estrecha. Tengan cuidado con los falsos profetas. Un árbol bueno produce
frutos buenos. Por sus frutos los reconocerán. Entrarán en el Reino los que
hagan mi voluntad. El insensato edifica su casa sobre la arena. Jesucristo
enseñaba con autoridad. (cfr. Mateo 7, 13-29).
Un buen cristiano honra a Dios
con el corazón. Se convierte en una buena persona de oración. Esto le
permite obedecer los mandatos de Dios. “Ora sin desfallecer” (Lucas 18, 1). Un
buen cristiano sabe ofrecer su sacrificio para gloria de Dios. No existe
sacrificio sin amor a los demás. El profeta nos recuerda: “Misericordia quiero,
no sacrificio” (Oseas 6, 6).
El sacrificio
perfecto se une al de Cristo. (cfr. Hebreos 9, 13-14). (Catecismo numerales,
2096 – 2100). Salomón le dio mucha importancia a la oración, a la
comunicación con Dios, a distinguir la grandeza de Dios que guarda su alianza y
su fidelidad. (1 Reyes 8, 22-23).
El Papa Francisco nos propuso una
buena vida cristiana como una lucha bellísima. Se necesita fuerza y
valentía para resistir a las tentaciones y anunciar la verdad. San Pablo
recomienda: Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las
insidias del demonio. (Efesios 6, 11-12) (Homilía, 30 de octubre 2014).
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https://youtu.be/DGbn22SidSo
