HUMILDAD Y OBEDIENCIA Evangelio sábado 10 de enero 2026
HUMILDAD Y OBEDIENCIA EN UN BUEN
DISCÍPULO
El buen testigo presenta a su
Maestro
Evangelio sábado 10 de enero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez.
Arquidiócesis de Ibagué
“Se originó entonces una discusión
entre los discípulos de Juan y un judío, acerca de la purificación. Fueron a
buscar a Juan y le dijeron: “Maestro, el que estaba contigo al otro lado del
Jordán y del que tú has dado testimonio, también bautiza y todos acuden a Él”.
Juan respondió:
“Nadie puede atribuirse nada que no haya recibido del cielo. Ustedes mismos
son testigos de que he dicho: «Yo no soy el Mesías, pero he sido enviado
delante de Él». En las bodas, el que se casa es el esposo; pero el amigo del
esposo, que está allí y lo escucha, se llena de alegría al oír su voz. Por eso
mi gozo es ahora perfecto. Es necesario que Él crezca y que yo disminuya”. Juan
3, 22-30
El buen testigo de Dios en el
mundo piensa primero en su Maestro. Sabe y es consciente que fue enviado
para proponer a su Maestro como el modelo a seguir, la perfección de la vida,
la plenitud de la Palabra, la verdadera fuente de la salvación. Logrará ser un
buen testigo del Enviado cuando entienda: “Es necesario que Él crezca y que yo
disminuya”. (Juan 3, 30)
Sin humildad y sencillez de
corazón es imposible ser discípulo del Maestro. San Juan el Bautista es un
ejemplo espectacular de aquella persona modelo de Fe y Testimonio cristiano. El
Bautista combinó perfectamente lo que creía con lo que hacía. Lo que creía con
lo que anunciaba. Lo que creía con su propia identidad de ser precursor de
Aquel a quien no es digno de desatarle la sandalia de su pie. (Juan 1, 27).
Aprendemos de san Juan el
Bautista a ser buenos discípulos como lo vivió él mismo. Juan es el modelo
perfecto de la humildad, de la sencillez, del desprendimiento, de la obediencia
sagrada a la misión que le encomendaron. Su vida es ejemplo de persona
austera y sencilla. Su forma de vestir llamaba la atención, como quien dice
tenía lo necesario para cumplir la misión. Su forma de ser estaba en la línea
profética.
No en vano algunos dicen que era el último
profeta de la Antigua Alianza y el primero de la Nueva Alianza. El Bautista
estaba en sintonía con el mayor de los profetas de la Antigua Alianza: “Una voz
proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un
sendero para nuestro Dios!” (Isaías 49, 3). El mensaje del Bautista tuvo como
fundamento la conversión: “Arrepiéntanse porque el Reino de los cielos está
cerca” (Mateo 3, 2). Fidelidad y obediencia en la vida de Juan el Bautista.
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https://youtu.be/fSUJAZIpHZ0