UN DIOS LLENO DE BONDAD Y MISERICORDIA Evangelio sábado 18 de julio 2026
JESUCRISTO SE IDENTIFICA POR SU BONDAD Y MISERICORDIA
La bondad es el lenguaje del amor
Evangelio sábado 18 de julio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Los fariseos
salieron y se confabularon para buscar la forma de acabar con él. Al enterarse
de esto, Jesús se alejó de allí. Muchos lo siguieron, y los curó a todos. Pero
él les ordenó severamente que no lo dieran a conocer, para que se cumpliera lo
anunciado por el profeta Isaías: «Este es mi servidor, a quien elegí, mi muy
querido, en quien tengo puesta mi predilección.
Derramaré mi espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No
discutirá ni gritará, y nadie oirá su voz en las plazas. No quebrará la caña
doblada y no apagará la mecha humeante, hasta que haga triunfar la justicia; y
las naciones pondrán la esperanza en su nombre». Mateo 12, 14-21
Dios se preocupó por anunciar con
bastante tiempo cómo iba a ser la identidad de Aquel que vendría a salvar la
humanidad. 800 años antes el profeta le anunció al mundo cómo era quien venía
como elegido y como servidor. Sería la persona ideal que viene en nombre de
Dios a practicar la bondad, la justicia y la misericordia con todos los que
deseen acogerse a la bondad del Hijo de Dios. Así quedó escrito en la profecía
de Isaías 42, 1-4.
El Salvador del mundo se
distingue por la humildad, la sencillez, la bondad, y la misericordia para
cumplir su misión. Aprendemos de Jesucristo que construir una sociedad para
que viva en paz y en armonía los unos con los otros, es tener actitudes
contrarias a las que muchos miembros de la sociedad creen normales como
respuesta a las ofensas de los demás. El Maestro enseña: No vine a juzgar a los
demás, sino a ofrecer salvación. (Juan 3, 17).
Los criterios para vivir de
acuerdo a la misericordia de Dios podrían ser: “No juzgar a ninguna
persona, no mirar el defecto en los demás, no ser hipócrita con nadie” (cfr.
Mateo 7, 1-5). Un buen método para no
caer en la tentación de ser juez de los demás es: reconocer primero nuestras
propias limitaciones para poder entender a los demás. Dios recomienda: Sean
misericordiosos como Él es misericordioso” (Lucas 6, 36).
El amor es un presupuesto
obligatorio para poder vivir de acuerdo a la misericordia divina. Nadie podrá
decir que ama a Dios pero aborrece a los demás, sería un mentiroso. (1 Juan
4, 20). Hay que aprender a perdonar para ser perdonados por los demás. (Lucas
6, 37). La murmuración es una falta grave contra la misericordia que nos pide
Dios. San Bernardo de Claraval enseñaba: «La lengua del murmurador es
una espada de tres filos» hiere al prójimo, hiere a quien le escucha y se
hiere a sí mismo».
La difamación es
una espada de tres filos. La maledicencia daña la dignidad y la buena fama de
los demás. El apóstol enseña que es un veneno mortal, con la misma boca
bendecimos y maldecimos. (cfr. Santiago 3, 8-10).
ORACIÓN PARA SER
UNA PERSONA BONDADOSA
“Dios mío, hoy me
presento ante ti con un corazón humilde y el deseo de ser más como tú. Lléname
de tu Espíritu de bondad y compasión para que pueda ser una luz para quienes me
rodean. Ayúdame a recordar en mi día a día. “Recuérdame que no haga nada por
ambición egoísta ni por vanidad, sino que valore a los demás por encima de mí
mismo”. Filipenses 2, 3
Señor, sé que la
bondad no siempre es fácil, sobre todo cuando me encuentro con personas o
situaciones difíciles. Te ruego que me des la fuerza y la sabiduría para
responder con gracia y amor. Que sea pronto para escuchar, lento para hablar y
lento para enojarme.
También les pido
que me ayuden a comprender las necesidades de quienes me rodean. A veces, las
personas sufren y no saben cómo pedir ayuda. Denme la capacidad de ver y de
escuchar para poder brindar consuelo y apoyo a quienes lo necesitan”. (Fuente:
Abide. Com)
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https://youtu.be/asbDP22yP94
