21 de agosto de 2026

LA COHERENCIA DE VIDA DEFINE EL ÉXITO Y LA MISIÓN Evangelio sábado 22 de agosto 2026


LA COHERENCIA DE VIDA DEFINE EL ÉXITO Y LA MISIÓN
María Santísima cumplió con su misión, ella es Reina                    
Evangelio sábado 22 de agosto 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Jesús habló a las multitudes y a sus discípulos, diciendo: "En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dic en una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente.
 
Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame 'maestros'. Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen 'maestros', porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos”. Mateo 23, 1-12
 
            La coherencia de vida define el ser de la persona, de la misión y del anuncio de la Palabra. El Maestro de Nazareth propone no caer en la debilidad de quienes presentan una religión bastante estricta y ellos mismos no son ejemplo de vivir de acuerdo con lo que anuncian. Existen varias debilidades que debemos evitar en lo que somo y en lo que hacemos.
 
Por ejemplo: Las apariencias. Es una debilidad bastante frecuente. Muchos se dejan ilusionar por el qué dirán. Muchos viven de acuerdo al consentir social. El Salvador del mundo recomienda: “no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo” (1 de Juan 3, 18-20). Dios conoce lo que somos y lo que hacemos, ¿por qué aparentar.?
 
            Otra debilidad es el pecado de la soberbia. Muchos eligen el camino de sentirse superiores a los demás, por encima de los demás, que los saluden con venias, que les recuerden su cargo y su título. Ese no es el modelo del misionero propuesto por el Maestro. La teología moral en nuestra Iglesia nos enseña que: el mal del alma consiste en apartarse de la recta razón. La soberbia, la autosuficiencia de tantos hombres y mujeres, es el deseo de quien aspira estar por encima de sus posibilidades.
 
El santo Obispo de Hipona en la historia, decía que: la soberbia es un deseo de excelencia desmedida. Quien es soberbio, odia ser igual a las demás personas y trata de imponer su dominio. Con esa forma de ser y de actuar, lastima portentosamente a los demás, a la sociedad, a la Iglesia, a la misma familia. Viene muy válido el consejo bíblico: “No permitas que la soberbia domine nunca sobre tus sentimientos ni sobre tus palabras.” (Tobías 4, 15).
 
ORACIÓN A MARÍA REINA
“María, “llena de gracia y bendita entre las mujeres”, extiende, te lo suplicamos, la mano de tu maternal protección sobre nosotras, tus hijas, que estamos en torno a tu trono de Reina, como falanges dóciles a tus indicaciones y resueltas a realizar con tu ayuda, en nosotros mismos y en nuestras hermanas, el ideal de la verdad y de la perfección cristiana.
 
Nuestra mirada se fija con admiración en ti, Hija Inmaculada y predilecta del Padre, Esposa del Espíritu Santo y Madre delicadísima de Jesús. Obtennos de tu Hijo el poder reflejar en nosotras tus sublimes virtudes en cualquier edad y cualquier condición.
 
Haz que seamos puras y sin mancha en nuestros sentimientos y en nuestras costumbres; compañeras dulces, afectuosas, comprensivas para con nuestros esposos; administradoras prudentes de nuestros hogares domésticos; ciudadanas ejemplares en nuestra querida nación; hijas fieles de la Iglesia, dispuestas a dejarnos guiar por ella en el pensar y en el obrar.
 
Ayúdanos, María amantísima, a observar plenamente los deberes de nuestro estado y a hacer de nuestras moradas centros de vida espiritual y de caridad activa, escuelas de formación de las conciencias y jardines de todas las virtudes; asístenos a fin de que, incluso en la vida social y pública, sepamos ser un ejemplo de fe profunda, de práctica cristiana constante, de integridad incorruptible y de justo equilibrio, fundado sobre los más sólidos principios religiosos.
 
Bendice las intenciones que nos inspiras y las fatigas que nos ayudas a soportar, y que nos sea dado el poder ver, con tu auxilio, sus frutos abundantes en el tiempo y en la eternidad. Amén” (Papa Pío XII)
 
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https://youtu.be/yF3aHGYkh8A