23 de agosto de 2026

VOCACIÓN Y MISIÓN DON DE DIOS Evangelio lunes 24 de agosto 2026


LA VOCACIÓN ES UN DON PRECIOSO DE DIOS
“Toda vocación debe estar animada por la Esperanza”                     
Evangelio lunes 24 de agosto 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
Fiesta de san Bartolomé, apóstol.
“Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a Aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?”.
 
Felipe le contestó: “Ven y lo verás”. Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?”. Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”.
 
Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”. Juan 1, 45-51
 
            Para entrar en el mundo de Dios es necesario una buena experiencia con su Palabra, con sus sacramentos, con su Evangelio, contemplando en la oración la presencia del Salvador del mundo. El apóstol Felipe tuvo toda la razón en decir: “Ven y lo verás” (Juan 1, 46). Debemos convencernos de que es Dios quien sale a nuestro encuentro, es Dios quien llama, es Dios quien nos ubica en su Reino, es Dios quien nos designa una misión, es Dios quien propone lo que debemos hacer.
 
            Un buen ejemplo en la historia apostólica es san Bartolomé apóstol, quien se impactó ante la aclamación del Maestro de Nazareth que le dijo “Eres un israelita de verdad” como parodiando el salmo 32 “Dichosa la persona en cuyo espíritu no hay fraude”. Bartolomé ya existía en el pensamiento de Dios, el mismo Dios sabía la misión maravillosa que iba a cumplir, porque es Dios quien nos llama y nos sostiene en la vida cristiana.
 
Bartolomé nació en Caná de Galilea, el apóstol Felipe se lo presentó al Maestro, hizo parte del grupo de los doce. Anunció el Evangelio en la India, Mesopotamia, Persia, Egipto. Murió martirizado en Abanópolis (Armenia) costa occidental del mar caspio.
 
            Vocación cristiana y misión se convierten en sinónimo de desprendimiento en la Buena Nueva de Jesús de Nazaret. Cristo necesita muchas personas en el mundo que coloquen su granito de arena, que lo hagan convencidos de su propia vocación, que se dejen inspirar por la Gracia de Dios, que no miren hacia atrás, que no se detengan ante ninguna perturbación, que asuman los retos.
 
El apostolado se hace fecundo cuando hacemos la voluntad de Aquel que lo instituyó. Dice el Maestro “Ven y sígueme”. El Papa Francisco enseñaba: La vocación es un don precioso que Dios siembra en el corazón, una llamada a salir de nosotros mismos para emprender un camino de amor y servicio. Y cada vocación es un signo de la esperanza que Dios pone en el mundo y en cada uno de sus hijos. (cfr. Mensaje 11 de mayo, 2025).
 
ORACIÓN PARA UN BUEN APÓSTOL
“¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. Vale mucho a los ojos del Señor la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo, siervo tuyo, hijo de tu esclava: rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor.” (Salmo 115).
 
SI DESEAS ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ  
https://youtu.be/0iiMCIxevEQ