LA AUTORIDAD NO SE IMPONE Evangelio jueves 29 de octubre 2026
LA AUTORIDAD NO SE IMPONE
Anunciar el Reino no necesita permiso civil.
Evangelio jueves 29 de octubre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Se acercaron
algunos fariseos, y le dijeron: «Sal y vete de aquí, porque Herodes quiere matarte».
Y él les dijo: «Vayan a decir a ese zorro: Yo expulso demonios y llevo a cabo
curaciones hoy y mañana, y al tercer día soy consumado. Pero conviene que hoy y
mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de
Jerusalén.
«¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata
a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido
reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis
querido! Pues bien, le digo si va a dejar su casa. Le digo que no me volverán a
ver hasta que llegue el día en que digan: ¡Bendito el que viene en nombre del
Señor!» Lucas 13, 31-35
Cumplir con la misión encomendada
comprende asumir momentos complicados, persecuciones, envidias, difamaciones,
hasta sentenciar a la otra persona con tal que no siga anunciando el Reino
de Dios. El mismo personaje que permite que Juan el Bautista sea decapitado por
sostener la verdad. Ese mismo pretende terminar con la vida de Jesús de
Nazareth.
Curiosamente quienes no comulgaban con las predicaciones de la Palabra de
Jesús, que eran los Fariseos, son quienes advierten que Herodes pretende
matarlo. El Hijo de Dios responde a este episodio con una gran enseñanza: “Anunciar
el Reino de Dios no necesita ningún permiso de la autoridad civil”. La
autoridad terrenal no está por encima de la autoridad divina. “Jerusalén que
matas a los profetas” (Lucas 13, 34).
El apóstol san Pablo tuvo una
fuerte experiencia como perseguidor y como criticado por la misma comunidad,
nos enseña cómo enfrentar ese ambiente. Debemos confiar siempre en Dios.
Nuestra confianza debe estar en el poder de Dios. Sólo Dios tiene el poder. Con
la misma Palabra de Dios podemos resistir a las insidias del diablo. Lo más
complicado de anunciar el Evangelio en enfrentarse a los principados,
potestades y dominaciones. (cfr. Efesios 6, 10-12).
Aprendemos de Jesús de Nazareth
que la autoridad no es estar por encima de los demás. No violar los derechos de
los demás. No manipular la vida de los demás. “El que manda como el que le
sirve a los demás” (Lucas 22, 26).
La autoridad
se reconoce por sí misma,
no se le impone a los demás. La autoridad en la Iglesia se expresa con el amor
a los demás. Con el servicio, con la caridad, con lo justo. Las leyes en la
autoridad eclesiástica deben estar para el servicio de la comunidad. "El
sábado ha sido hecho para el hombre y no el hombre para el sábado" (Marcos
2, 27). El legalismo no es autoridad.
ORACIÓN PARA
SER AUTORIDAD Y SERVIR A LOS DEMÁS
«Señor, gracias
por el lugar o la responsabilidad que pones en mis manos. No te pido poder para
enaltecer mi nombre, sino un corazón noble y humilde para servirte a Ti y a mis
hermanos.
Dame una mirada
serena para comprender a quienes me rodean, palabras prudentes que guíen con
paz, y oídos atentos para escuchar las necesidades de los más pequeños.
Recuérdame cada
día que la verdadera autoridad no consiste en mandar, sino en amar, proteger y
levantar al que está caído. Que mis decisiones busquen siempre el bien común y
que mi liderazgo sea el reflejo del tuyo: sencillo, firme y entregado por
completo al servicio de los demás. Amén.» (Fuente: IA,)
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/juR5cqTsT4w
