LA AVARICIA NO DEBE REINAR Evangelio lunes 19 de octubre 2026
LAS POSESIONES NO DAN FELICIDAD
El amor desordenado por los bienes materiales no conviene.
Evangelio lunes 19 de octubre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Alguien le dijo:
«Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». Él le respondió:
«¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?» Y les
dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida
de uno no está asegurada por sus bienes». Les dijo una parábola: «Los campos de
cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: "¿Qué
haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?"
Y dijo: "Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré
otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma:
Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe,
banquetea." Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te
reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?" Así es
el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios». Lucas 12,
13-21
La teología moral en nuestra
Iglesia Católica no enseña que la avaricia es el amor desordenado de las
riquezas y de los bienes temporales. Así pues, si una persona está pensando
en la eternidad, en vivir bien con los demás, en sentir dichoso de lo que hace,
lo que trabaja, lo que lucha y lo que emprende, no tomará el camino de la
avaricia. Las posesiones no dan la felicidad en la vida. (cfr. Lucas 12, 15).
La Avaricia como pecado capital
no es recomendable ni beneficioso para la vida de la Fe, para la misión, para
la administración en la misma Iglesia. El apóstol san Pablo enseña: “el que
siembra mezquinamente, tendrá una cosecha muy pobre; en cambio, el que siembra
con generosidad, cosechará abundantemente. Que cada uno dé conforme a lo que ha
resuelto en su corazón”. (II Corintios 6, 7).
El Maestro de Nazareth advierte:
«No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los
consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.» (Mateo 6, 19-20).
El Papa Francisco nos propuso
pensar que la Avaricia no tiene lógica, no tiene sentido, no tiene razón de
ser. “Cuando una persona se muere no se puede llevar en un camión todos sus
bienes” Por mucho que una persona acumule bienes en este mundo, de una cosa
estamos absolutamente seguros: de que en el ataúd no cabrán.
No podemos
llevarnos los bienes con nosotros. Aquí se revela el sinsentido de este vicio.
El vínculo de posesión que construimos con las cosas es sólo aparente, porque
no somos los amos del mundo: esta tierra que amamos no es en verdad nuestra, y
nos movemos por ella como extranjeros y peregrinos. (cfr. Audiencia, 24 de
enero, 2024).
La Avaricia está considerada la
raíz de todos los males, algunos pierden la fe, otros se someten a
dolorosos sufrimientos. (1 Timoteo 6, 10). La opción es buscar los bienes de
arriba y no aceptar los malos deseos ni la avaricia. (cfr. Colosenses 3, 5).
“DONDE REINA
LA AVARICIA EL AMOR DE DIOS SE EXTINGUE”.
ORACIÓN PARA
NO CAER EN LA AVARICIA
“Señor Dios,
dueño de la vida y de todo lo creado,
hoy me acerco a
ti con un corazón humilde para pedirte gracia y protección.
Guarda mi alma
del peligro de la avaricia y del engaño de la riqueza material.
No permitas que
las cosas de este mundo ocupen el lugar que solo te pertenece a ti.
Limpia mis
pensamientos de toda codicia, ambición desmedida y egoísmo.
Enséñame a
valorar lo que tengo y a vivir con un corazón agradecido y conforme.
Dame la sabiduría
para entender que mi verdadero tesoro no se mide por lo que poseo,
sino por el amor,
la fe y la paz que habitan en mí.
Transforma mi
necesidad de acumular en un deseo profundo de compartir y ayudar.
Hazme un
instrumento de tu generosidad para con los más necesitados.
Que mi seguridad
no dependa del dinero, sino de tu providencia divina.
Amén”. (Fuente: IA).
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/C8DCd-4cQRI
