14 de mayo de 2026

LA ALEGRÍA ACOMPAÑA EL EVANGELIO viernes 15 de mayo 2026


LA ALEGRÍA SIEMPRE ACOMPAÑA EL EVANGELIO
Jesucristo devuelve la alegría a nuestros corazones        
Evangelio viernes 15 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“En verdad, en verdad os digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.
 
También ustedes estarán tristes ahora, pero volveré a verlos y se alegrará su corazón y su alegría nadie los la podrá quitar. Aquel día no me preguntarán nada” Juan 16, 20-23
 
            La alegría hace parte de la misión evangelizadora. El Hijo de Dios le promete a todos sus seguidores que por más que exista el odio, la envidia, la persecución, la maledicencia contra la obra salvadora, nadie podrá ni terminar con la obra ni con la alegría de todos aquellos que anuncian el mensaje de salvación.
 
            El apóstol san Pablo tuvo una variedad de experiencias con la persecución que recibió de todos aquellos que se oponían a su trabajo misionero, a sus mensajes de salvación en nombre de Cristo Jesús. Ante la persecución siempre apareció Dios para animarlo, para fortalecerlo, para decirle lo que debía hacer. El apóstol nunca bajó los ánimos al contrario siguió predicando con alegría. En un momento tuvo una visión de Dios que le decía: “No tengas miedo sigue hablando y no calles, yo estoy contigo y nadie se acercará a hacerte daño” (Hechos 18, 9-10).
 
            El Papa Francisco en su primer documento oficial promulgado en noviembre del año 2013, el santo Padre proponía pensar en la incidencia que tiene la alegría para la proclamación del Evangelio. Decía el Papa: La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. La alegría se renueva y se comunica.
 
            El profeta Isaías se dirige al Mesías esperado saludándolo con regocijo: «Tú multiplicaste la alegría, acrecentaste el gozo» (Isaías 9,2). Y anima a los habitantes de Sión a recibirlo entre cantos: «¡Dad gritos de gozo y de júbilo!» (Isaías 12,6). A quien ya lo ha visto en el horizonte, el profeta lo invita a convertirse en mensajero para los demás: «Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión.
 
            La creación entera participa de esta alegría de la salvación: «¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra! ¡Prorrumpid, montes, en cantos de alegría! Porque el Señor ha consolado a su pueblo, y de sus pobres se ha compadecido» (Isaías 49,13). Zacarías, viendo el día del Señor, invita a dar vítores al Rey que llega «pobre y montado en un borrico»: «¡Exulta sin freno, Sión, grita de alegría, Jerusalén, que viene a ti tu Rey, justo y victorioso!» (Isaías 9,9). (cfr. Evangelii Gaudium, numerales 1-4).
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https://youtu.be/8mqlVLz4iJo