LA ALEGRÍA ACOMPAÑA EL EVANGELIO viernes 15 de mayo 2026
LA ALEGRÍA SIEMPRE ACOMPAÑA EL EVANGELIO
Jesucristo devuelve la alegría a nuestros corazones
Evangelio viernes 15 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“En verdad, en
verdad os digo que llorarán y se lamentarán, y el mundo se alegrará. Estarán
tristes, pero su tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a
luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al
niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el
mundo.
También ustedes estarán tristes ahora, pero volveré a verlos y se alegrará su
corazón y su alegría nadie los la podrá quitar. Aquel día no me preguntarán
nada” Juan 16, 20-23
La alegría hace parte de la
misión evangelizadora. El Hijo de Dios le promete a todos sus seguidores que
por más que exista el odio, la envidia, la persecución, la maledicencia contra
la obra salvadora, nadie podrá ni terminar con la obra ni con la alegría de
todos aquellos que anuncian el mensaje de salvación.
El apóstol san Pablo tuvo una
variedad de experiencias con la persecución que recibió de todos aquellos que
se oponían a su trabajo misionero, a sus mensajes de salvación en nombre de
Cristo Jesús. Ante la persecución siempre apareció Dios para animarlo,
para fortalecerlo, para decirle lo que debía hacer. El apóstol nunca bajó los
ánimos al contrario siguió predicando con alegría. En un momento tuvo una
visión de Dios que le decía: “No tengas miedo sigue hablando y no calles, yo
estoy contigo y nadie se acercará a hacerte daño” (Hechos 18, 9-10).
El Papa Francisco en su primer
documento oficial promulgado en noviembre del año 2013, el santo Padre proponía
pensar en la incidencia que tiene la alegría para la proclamación del Evangelio.
Decía el Papa: La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de
los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados
del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con
Jesucristo siempre nace y renace la alegría. La alegría se renueva y se
comunica.
El profeta Isaías se dirige al
Mesías esperado saludándolo con regocijo: «Tú multiplicaste la alegría,
acrecentaste el gozo» (Isaías 9,2). Y anima a los habitantes de Sión a
recibirlo entre cantos: «¡Dad gritos de gozo y de júbilo!» (Isaías 12,6). A
quien ya lo ha visto en el horizonte, el profeta lo invita a convertirse en
mensajero para los demás: «Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión.
La creación entera participa de
esta alegría de la salvación: «¡Aclamad, cielos, y exulta, tierra!
¡Prorrumpid, montes, en cantos de alegría! Porque el Señor ha consolado a su
pueblo, y de sus pobres se ha compadecido» (Isaías 49,13). Zacarías, viendo el
día del Señor, invita a dar vítores al Rey que llega «pobre y montado en un
borrico»: «¡Exulta sin freno, Sión, grita de alegría, Jerusalén, que viene a
ti tu Rey, justo y victorioso!» (Isaías 9,9). (cfr. Evangelii Gaudium, numerales
1-4).
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/8mqlVLz4iJo 