19 de mayo de 2026

UNIDAD DE VIDA Evangelio miércoles 20 de mayo 2026


UNIDAD DE VIDA PARA UN MISIONERO
Que vivamos según la verdad que anunciamos.         
Evangelio miércoles 20 de mayo 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Levantando los ojos al cielo oró Jesús diciendo: Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura.
 
Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno”. °°° Juan 17, 11b-19. 
 
            La oración le da base, fundamento, seguridad a los deseos del Salvador del mundo para con todos aquellos que salen a cumplir la misión en su nombre. Es importantísimo para el Maestro pedirle a su Padre celestial que abra el entendimiento, que fortalezca, que permita la sabiduría a los futuros discípulos. ¿Qué es lo que pide el Maestro? Que vivamos en la unidad a ejemplo de él que forma la unidad perfecta con su Padre celestial. Que anunciemos la verdad. Sabemos que Él mismo es la verdad y la vida.
 
Que vivamos según esa verdad que anunciamos. Que no cambiemos nunca la verdad por un parecer personal. Que seamos misioneros auténticos en nombre del Maestro, que no exista doble personalidad ni falsedad, sino autenticidad y por último que nunca falte la santidad de vida. Para que se cumpla el mandato: “Sean santos como Dios es santo”.
            Vivir en la unidad, anunciar la verdad, ser auténticos y gozar de una buena santidad de vida son los deseos del Hijo de Dios para todos aquellos que deseen ser mensajeros de su Palabra.
 
            El Papa Francisco nos propuso pensar en el valor tan importante que tiene la unidad en el campo de la Fe, la evangelización, la vida misma de la Iglesia. El Maestro enseñaba: «Padre Santo guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros» (Juan 17, 11).  Dijo el santo Padre: nuestro anuncio y nuestro testimonio serán tanto más creíbles cuanto más nosotros primero seamos capaces de vivir en comunión y amarnos.
 
Es lo que después sus apóstoles, con la gracia del Espíritu Santo, comprendieron profundamente y tomaron en serio, de modo que san Pablo llegará a implorar a la comunidad de Corinto con estas palabras: «Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir» (1 Corintios 1, 10). (cfr. Audiencia, 8 de octubre, 2014).
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https://youtu.be/W5bteRzO_is