LA PALABRA DEBE ESTAR EN TUS LABIOS Y CORAZÓN Evangelio sábado 19 de septiembre 2026
QUE LA PALABRA ESTÉ EN NUESTROS LABIOS Y CORAZÓN
“Desconocer la Palabra, es desconocer a Jesucristo”.
Evangelio sábado 19 de septiembre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Le preguntaron
sus discípulos a Jesús qué significaba esta parábola, y él dijo: A ustedes se les
ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en
parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan.
La parábola
quiere decir esto: La simiente es la Palabra de Dios. Los del borde del camino,
son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la
Palabra, no sea que crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que,
al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por
algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten.
Lo que cayó entre los abrojos, son
los que han oído, pero a lo largo de su caminar son ahogados por las
preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y no llegan a madurez.
Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la
Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia” (Lucas 8,
4-15).
Los efectos que pueda producir la
Palabra de Dios en la vida de cada persona, depende de la actitud, de su
capacidad de escucha, de su Fe, de su confianza en Dios. La clave está en llegar
al culmen del deseo de Dios para cada uno de nosotros: Que la Palabra se quedé
en nuestro corazón y desde los sentimientos nobles y misericordiosos demos
mucho fruto en nuestra historia perseverando hasta el final.
La Sagrada Escritura presenta la
Palabra con su fuerza creadora, La Palabra es unificadora: La Palabra es
personalizada y a la vez comunitaria; La Palabra es como una semilla que va
creciendo hasta lograr convertirse en espiga: "La Palabra no es para
ponerla bajo la cama, sino para proclamarla públicamente.
La Palabra es Universal. La Palabra es nuestro
compromiso con Dios y con todos los que nos rodean. No podemos defraudar a Dios
después de haber escuchado su Palabra. La Palabra dará fruto en nuestra vida cuando la ubiquemos en nuestros
labios y en nuestro corazón. (cfr. Éxodo 13, 9).
El Papa Benedicto XVI hablando de
la parábola del sembrador enseñaba: Quien siembra en el corazón del hombre es
siempre y sólo el Señor. Únicamente después de la siembra abundante y
generosa de la Palabra de Dios podemos adentrarnos en los senderos de acompañar
y educar, de formar y discernir. (cfr. Discurso, 4 de julio, 2009).
Nos convertimos en sembradores de
la Palabra de Dios. Las recomendaciones son: Escuchar la Palabra, creer en
la Palabra, y poner en práctica la Palabra. La dificultad inicia cuando no hay
voluntad para este ejercicio misionero.
El Papa Francisco recomienda
sembrar la semilla de la Palabra de Dios con el buen ejemplo, con el
testimonio, no tanto con las palabras. Las palabras se las lleva el viento, los
ejemplos son concretos, sencillos y valientes. (cfr. Ángelus, 21 de marzo,
2021)
ORACIÓN PARA
OBEDECER A LA PALABRA DE DIOS
«Gracias DIOS por
guiarme. Oro para que Tu fuerza y sabiduría estén conmigo mientras tome
decisiones que sigan Tu camino.
Ayúdame a poner
Tu Palabra en acción en mi vida para que mi obediencia sea de bendición a todos
los que ven Tu trabajo en mí.
SEÑOR, ayúdame a
estar enfocado en TI y así los obstáculos que se presenten no parezcan
imposibles de superar.
Sé que todas las
cosas son posibles a través de Ti, y te doy gracias por el privilegio de poder
hacer cualquier pequeña obra que traiga Tu gloria. Que mi nombre sea olvidado,
SEÑOR, y el Tuyo sea recordado. En el nombre de Jesús, Amén.»
(Fuente: ammirata daniela.wordpress.
SI DESEAS
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https://youtu.be/gC0PgTmeePs 