SER SANTO ES EL RETO DE LA VIDA CRISTIANA
“La santidad es un don y es un camino a seguir”
Evangelio domingo 1 de noviembre 2026
Solemnidad de todos los santos
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Al ver Jesús a
las multitudes, subió al monte; se sentó y se le acercaron sus discípulos; y les
enseñaba diciendo: —Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el
Reino de los Cielos. Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados. Bienaventurados
los mansos, porque heredarán la tierra. Bienaventurados los que tienen hambre y
sed de justicia, porque quedarán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia. Bienaventurados
los limpios de corazón, porque verán a Dios. Bienaventurados los pacíficos,
porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que padecen
persecución por causa de la justicia, porque suyo es el Reino de los Cielos”
°°° Mateo 5, 1-12ª
Damos gracias a Dios, a su santa
Palabra, a su excelente ejemplo. Nuestro creador le comunicó a Moisés el gran
reto de toda persona que sea creyente y practicante de la Palabra divina:
“Ustedes serán santos porque yo, el Señor su Dios, soy santo” (Levítico 19,
1-12). Razón suficiente para que nuestra Iglesia Católica celebre la solemnidad
de todos los santos. El máximo modelo es Dios mismo.
El creyente logra su perfección cuando vive a
plenitud el llamado de Dios. Cuando cumple con su Palabra. Cuando practica una buena vida cristiana
y la perfecciona con la caridad. Cuando toma en serio la propuesta del
Evangelio: “Sean perfectos como el Padre celestial es perfecto” (Mateo 5, 48).
Nuestra Iglesia nos enseña el
camino a seguir para ser santo: “Lo harán siguiendo las huellas de Cristo,
haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del
Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos
abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de
los santos» (Lumen Gentium, 40).
Es cierto que no existe santidad
de vida sin un camino de la Cruz. El apóstol san Pablo lo llama el combate
espiritual: “vigila atentamente, soporta las pruebas, cumple tu misión de
anunciar, he peleado hasta el fin el buen combate” (II Timoteo 4, 5-7). “La
perfección cristiana sólo tiene un límite: el de no tener límite” (San Gregorio
de Nisa, De vita Moysis, 1, 5).
El Papa san Pablo VI enseñaba que para
llegar a la santidad se hace necesario la gracia de Dios y la buena
voluntad. El Papa san Juan Pablo II enseñaba que la santidad es una medida
alta de la vida cristiana, implica vivir unidos a Cristo cumpliendo sus
mandatos. El Papa Benedicto XVI enseñó que: La santidad se mide por la
estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del
Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya. El Papa Francisco
decía: La santidad es un don y un camino.
ORACIÓN PARA
ALCANZAR LA SANTIDAD
“¡Oh Jesús mío!,
quiero amarte y hacerme santo, y lo quiero para complacerte y amarte mucho en
esta y en la otra vida.
Nada puedo, pero
Tú lo puedes todo y eres quien me quiere santo.
Siento ya que,
por un efecto de tu gracia, mi alma suspira por ti y a nadie busca sino a ti.
No quiero seguir
viviendo para mí; Tú me deseas todo tuyo
y yo quiero darme por entero a ti.
Eres bondad
infinita, que con tanto amor me ha distinguido; eres amante excesivo y amable
sobre cuanto se puede encarecer.
¿Cómo, pues,
podré amar otra cosa fuera de Ti? Prefiero tu amor a todas las cosas creadas;
Eres el dueño
único de todos mis afectos.
Renuncio a todo
para no tener más ocupación que amarte a ti solo, Creador mío, Redentor mío,
consuelo, esperanza, amor mío y mi todo” (Fuente: parroquiadigital.olgagodinez)
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https://youtu.be/lXy85kz3baU