LA HUMILDAD NOS RECUERDA LO QUE SOMOS Evangelio sábado 31 de octubre 2026
LA HUMILDAD NOS RECUERDA LO QUE SOMOS
“La humildad devuelve todo a su justa dimensión”
Evangelio sábado 31 de octubre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Un sábado Jesús fue
a comer a casa de uno de los jefes de los fariseos. Ellos le estaban
observando. Notando
cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: «Cuando
alguien te invite a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya
invitado a otro más distinguido que tú y, viniendo el que os invitó a ti y a
él, te diga: `Deja el sitio a éste’, y tengas que ir, avergonzado, a sentarte
en el último puesto.
Al contrario, cuando te inviten, vete a sentarte en el último puesto, de
manera que, cuando venga el que te invitó, te diga: `Amigo, sube más arriba.’ Y
esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa.
Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será
ensalzado.» Lucas 14, 1. 7-11
La humildad es la virtud
propuesta por el Hijo de Dios que funciona en todo lugar, en todo momento, en
toda decisión, en toda comunión y vivencia con los demás. Quien elige la
humildad no se lleva sorpresas en su vida. La persona humilde se deja
invitar, no presiona su presencia en una reunión social. La persona
humilde no reclama su puesto ante los demás, se ubica donde más se siente
cómo para estar con los demás. La persona humilde comprende perfectamente que
significa esa situación de sentirse humillado por una fallida decisión. (cfr.
Lucas 14, 11).
Jesucristo organiza una escuela
de apóstoles donde debe reinar la humildad. El problema es cuando se busca
por medio de la competencia, ser superiores a los demás, tener posiciones más
altas, estar más adelante. La raíz del problema está en el orgullo, la
soberbia, la vanidad, la inconformidad. ¿Cuánto mal hace una persona
soberbia en la sociedad? Es muy complicado para una persona reconocer a los
demás sus valores, sus principios, sus derechos. Quien reclama o se siente por
encima del otro, viola sus derechos.
Toda búsqueda de honor fracasa
delante de Dios. No existe la posibilidad de que Dios permita el honor,
prestigio y esplendor. El mayor entre los demás religiosamente deberá ser el
servidor. (Mateo 20, 26) Jesucristo se propone como Aquel que sirve. (Mateo 20,
28). Hay que vencer el exclusivismo derribando los muros y los círculos
cerrados en las relaciones humanas.
El Papa Francisco enseñó que la
virtud de la Humildad es la que puede derrotar los peores vicios o
comportamientos en un ser humano. Decía el santo Padre: Mientras el orgullo
y la soberbia hinchan el corazón humano, haciéndonos aparentar más de lo que
somos, la humildad devuelve todo a su justa dimensión: somos criaturas
maravillosas pero limitadas, con virtudes y defectos. La Biblia nos recuerda
desde el principio que somos polvo y al polvo volveremos (cfr. Génesis 3,19);
«humilde» ¡Bienaventuradas las personas que guardan en su corazón esta
percepción de su propia pequeñez! Estas personas están a salvo de un vicio
feo: la arrogancia. (Mateo 5, 3). (cfr. Audiencia, 22 de mayo, 2024).
UNA ORACIÓN
CRISTIANA POR LA VIRTUD DE LA HUMILDAD
“Señor Jesús,
cuando caminaste sobre la tierra,
tu humildad
eclipsó tu realeza. Dos siluetas arrodilladas ante una cruz.
Tu mansedumbre
confundió a los arrogantes,
impidiéndoles
comprender tu propósito;
tu nobleza
atendió a los necesitados.
Enséñame a imitar
tu eminencia,
a someter mi
naturaleza humana a la humildad.
Concédeme una
inclinación natural
a jamás
considerarme superior a nadie.
Destierra toda
chispa de vanidad
que pudiera
elevarme por encima de ti.
Que mi corazón
imite siempre tu humildad”.
- Autor
desconocido Fuente: Xavier.edu,jesuitresource.
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https://youtu.be/nmZhTtWJTsY
