EL MESÍAS YA HABÍA SIDO ANUNCIADO POR DIOS
El Mesías juzgará con bondad y justicia
Evangelio jueves 24 de septiembre 2026
Padre Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Se enteró el tetrarca Herodes de todo lo que pasaba, y estaba perplejo; porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, que Elías se había aparecido; y otros, que uno de los antiguos profetas había resucitado.
Herodes dijo: A Juan, lo mandé decapitar yo. ¿Quién es, pues, éste de quien oigo tales cosas? Y buscaba verle” Lucas 9, 7- 9
Conocer al Maestro y poder disfrutar las gracias que concede el Maestro para poder cumplir con la misión implica una lógica. Existe un principio filosófico que lo denominan: “Principio de la razón suficiente”. Todo tiene su explicación lógica, todo tiene su razón de ser. Una Fe bien orientada debe tener su lógica.
Los profetas que nos ponen en sintonía con la venida y misión del Salvador son: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. El Profeta Jeremías anuncia la pasión de Jesús. El profeta Ezequiel anuncia al Mesías como el Pastor único. El profeta Daniel anuncia la venida triunfante y gloriosa del gran Dios y Salvador. San Juan Bautista, prepara el camino para la llegada del Salvador. ¿Por qué será que Herodes no sabe de la vida del Mesías?
“Padre No ruego solamente por ellos, sino también por los que, gracias a su palabra, creerán en mí. Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.
Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno –yo en ellos y tú en mí– para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que tú me has enviado, y que yo los amé cómo tú me amaste.
Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado, porque ya me amabas antes de la creación del mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocí, y ellos reconocieron que tú me enviaste.
Les di a conocer tu Nombre, y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos». Juan 17, 20-26.

