NO A LA HIPOCRESÍA Evangelio martes 17 de febrero 2026
NO AL VIRUS DE LA HIPOCRESÍA
Los grandes tesoros deben estar en el cielo
Evangelio martes 17 de febrero 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Los discípulos se
habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un
pan. Él les hacía esta advertencia: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura
de los fariseos y de la levadura de Herodes».
Ellos hablaban
entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis
hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis?
¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos
no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los 5.000?
¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?» «Doce», le dicen. «Y cuando
partí los siete entre los cuatro mil, ¿Cuántas canastas llenas de trozos
recogisteis?» Le dicen: «Siete». Y continuó: «¿Aún no entendéis?» Marcos 8, 14-21.
Buena advertencia del Maestro de
Nazareth en cuanto a estar atentos a todo aquello que pueda desviar el
contenido esencial de la Fe y la práctica en la misión. Pueden ser varias
inclinaciones que pueden dañar la Fe y la personalidad de cada persona. Las
recomendaciones del Salvador del mundo son las siguientes: No debemos practicar
la justicia para que nos vean los demás o nos halaguen. Que tu mano derecha no
sepa lo que hace tu izquierda. No le recuerdes ni comentes lo que haces por los
demás.
Que nuestra oración sea en silencio y más interesada en el encuentro con
Dios y no tanto para que me vean los demás. El ayuno debe ser un motivo de
conversión, cambio de corazón y no tanto para proclamarlo o que los demás sepan
que soy alguien de mucho sacrificio. Los grandes tesoros se deben acumular
en el cielo, no tanto en la tierra. No se puede vivir en dos partes a la
vez, o eres una persona de la verdad o alguien de la hipocresía. Siempre hay
que buscar el Reino de Dios y no el orgullo propio. (cfr. Mateo 6, 1-33).
El Papa Francisco nos advierte
tener mucho cuidado con el VIRUS DE LA HIPOCRESÍA. Se prefiere fingir en lugar
de ser uno mismo. La hipocresía pone en peligro la unidad en la Iglesia por
la cual el Señor mismo ha rezado. El miedo a la verdad es un comportamiento que
no nos permite ser nosotros mismos. El hipócrita vive en el egoísmo y no tiene
la fuerza de mostrar su corazón con transparencia.
Una buena fórmula
para combatir el virus de la hipocresía es seguir la recomendación del
Evangelio: “Que tu lenguaje sea Sí, sea No, lo que pase de ahí viene del
maligno”. (Mateo 5, 37). (cfr. Audiencia, 25 de agosto, 2021).
El hipócrita será siempre un
adulador. «Un verdadero cristiano no puede ser hipócrita y un hipócrita no
es un verdadero cristiano» La misma etimología de la palabra hipocresía es:
aquellos que hablan y juzgan, pero hay algo que llevan por debajo.
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https://youtu.be/RrFZIYWk62c