CAMINOS PARA ENCONTRAR LA SALVACIÓN
“Con la boca se confiesa para la salvación”.
Evangelio martes 23 de junio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Jesús dijo a sus
discípulos: "No den a los perros las cosas santas ni echen sus perlas a
los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan
contra ustedes y los despedacen. Traten a los demás como quieren que ellos los
traten a ustedes. En esto se resumen la ley y los profetas.
Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino
que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué
estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué
pocos son los que lo encuentran!". Mateo 7, 6. 12-14
Discernir para tomar la decisión
correcta es la propuesta del Hijo de Dios. El reto es vivir y ganar el
Reino de Dios de acuerdo a los consejos divinos. El primer consejo es No
juzgar. Aprendemos la norma suprema: “Dios es el único juez” Él nos dio la
ley y es el único que puede decir si somos inocentes o culpables. No hay
derecho a juzgar a los demás. (Santiago 4, 11-12).
El segundo consejo es no profanar
las cosas santas, no despreciar lo bueno, no decidirse por aquello que no
es bueno ni agradable a Dios. Por ejemplo Dios le advertía a Moisés que tengan
mucho cuidado con los dones sagrados que me consagran los israelitas, no sea
que profanen mi santo Nombre. No profanen mi santo Nombre, para que yo sea
santificado en medio de los israelitas. (cfr. Levítico 22, 1-33).
El tercer consejo es no exigir lo
que tú no eres ni haces por los demás. Eso implica la humildad en cada
persona y un autoexamen antes de hablar de los demás. Por ejemplo: El Maestro
advierte, por qué nos fijamos en el defecto pequeño del otro y no miramos
nuestros grandes defectos. (Mateo 7, 3) El apóstol san Pablo nos propone
pensar: ¿Quién eres tú para criticar a los demás? (Romanos 14, 4).
El cuarto consejo es reconocer a
Jesucristo como la única y verdadera puerta para encontrar la vida eterna,
para cumplir la misión, para vivir auténticamente la Fe. La puerta estrecha
exige sacrificio, dedicación, perseverancia, transparencia. Razón tiene el
Maestro cuando dice: “Él es la verdadera puerta. Los que han venido antes son
ladrones y asaltantes. El que entra por mí se salvará” (Juan 10, 8-9).
El Papa Benedicto XVI enseñaba:
La salvación, que Jesús realizó con su muerte y resurrección, es universal.
Él es el único Redentor, e invita a todos al banquete de la vida inmortal.
Pero con una sola condición, igual para todos: la de esforzarse por seguirlo e
imitarlo, tomando sobre sí, como hizo él, la propia cruz y dedicando la
vida al servicio de los hermanos. Él es la puerta estrecha. Así pues, esta
condición para entrar en la vida celestial es única y universal. (cfr.
Ángelus, 26 de agosto de 2007).ORACIÓN PARA
PEDIR LA SALVACIÓN
“Señor Jesús, yo
reconozco que te necesito, reconozco que moriste por amor a mí en la cruz y por
mi salvación. Te pido perdón por mis pecados. Te abro las puertas de mi
corazón, te entrego toda mi vida en su totalidad, entra en mí. Te deseo y te
anhelo. Quiero recibirte. Te acepto como mi Señor y Salvador. Límpiame con tu
sangre preciosa, escribe mi nombre en el libro de la vida y nunca me borres de
allí. Haz en mí lo que tú quieras que yo sea. En el nombre de Jesús. Amén. (Fuente:
La salvación. Bible.com).