10 de junio 2026.
“Toda persona es digna” Discurso Papa León XIV, centro Penitenciario Brians 1.
Visita Apostólica. Barcelona (España).
Queridos Hermanos
y Hermanas
Gràcies a tots
pel vostre acolliment tan ple de simpatia i cordialitat!
Todo ser
humano es “digno” por el mero hecho “de haber sido querido, creado y amado por
Dios” (cfr. Magnifica Humanitas, 52). No existe, pues, ninguna situación
que haga al Señor apartar de nosotros su mirada. Es una verdad consoladora que
nos acompaña en todo momento y que nos recuerda cómo su amor misericordioso
está siempre por encima de cuánto bien o mal hayamos hecho.
Esto es válido,
de manera particular, para vosotros queridos hermanos y hermanas, que lleváis
el peso de estar lejos de vuestros seres queridos y sufrís, además, a causa de
vuestra actual condición. Cuando os venga la tentación de sentiros menos y
penséis que no vale la pena seguir adelante, “alzad vuestra mirada” hacia Aquel que, a través
de la presencia de tantas personas, nunca deja de mostrarnos su amor y
cercanía.
Aunque el agobio
y la tristeza marquen algunos momentos de vuestro camino, recordad que los errores de la vida no determinan la
identidad de una persona. San Agustín, en sus Confesiones, nos comparte su
itinerario vital y nos habla de ello; si confiamos en la gracia divina y nos
dejamos guiar y transformar por ella, descubrimos cómo en nuestra vida el
pasado no condena el futuro, sino que
nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones.
Hagamos espacio
al Señor en nuestro corazón y busquemos su rostro. Dejémonos acompañar por su amor. Aferrémonos a Él, que nos invita
continuamente a la esperanza y nos muestra un
horizonte maravilloso que ninguna barrera física puede impedirnos
alcanzar.
Hoy, Él continúa
hablándonos en lo profundo de nuestras conciencias para hacernos descubrir que
tiene su morada en medio de nosotros. Sólo espera que le demos una oportunidad.
Queridos amigos y
amigas, os invito a seguir soñando el sueño de Dios.
A cada uno os
digo: ¡Dios te ama como eres, pero te sueña mejor! El Señor nos permite a todos
empezar siempre de nuevo, pues ser humano y ser cristiano no consiste en no
equivocarse sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse,
enmendarse y, sobre todo, de reconciliarse y de perdonar.
Os encomiendo de
modo particular a la intercesión maternal de Nuestra Señora de la Merced y
con todo afecto pido al Señor que os
bendiga. Muchas gracias. Fuente: Aciprensa.

