17 de junio de 2026

DIOS ES UN PADRE AMOROSO Y NUESTRO Evangelio jueves 18 de junio 2026


LA ORACIÓN PERFECTA PARA LA VIDA CRISTIANA
Dios es un Padre amoroso, es un Padre nuestro.   
Evangelio jueves 18 de junio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Dijo Jesús a sus discípulos: Y al orar, no hablen mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que necesitan antes de pedírselo. Ustedes, pues, oren así:
 
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del mal. Que si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, los perdonará también su Padre celestial; pero si no perdonan a los hombres, tampoco su Padre perdonará sus ofensas” Mateo 6, 7-15
 
            Jesucristo nos enseña la oración perfecta donde alabamos y bendecimos el nombre de Dios, lo reconocemos como nuestro Padre y el efecto de esa oración es la laudable relación con las demás personas. Dios es nuestro Padre y debemos llevar una gran relación con Él, y los que nos rodean son nuestros hermanos. La recomendación es tratar bien a los demás, perdonar de corazón, y orar porque las tentaciones no destruyan nuestras vidas.  La primera parte del “Padre nuestro” mira directamente a Dios, mientras la segunda parte se refiere a las necesidades del hombre en la vida terrena.
 
            Santo Tomás de Aquino enseñaba: Por ser Dios nuestro Padre debemos igualmente imitarle por la perfección del amor y de una misericordia que vaya siempre acompañada por las obras. Si Dios está en el cielo estas palabras nos ayudan a prepararnos para orar imitando, contemplando y deseando los bienes de allá arriba donde está Cristo. Es Dios, en el mensaje de los profetas de Israel, quien “santifica el propio Nombre” (o sea, Él mismo: “el nombre es la persona”). 
Es cierto que debe venir su Reino: El gran acontecimiento anunciado por Jesús es la cercanía definitiva del Reino de Dios a los hombres: “Sabed que el reino de Dios está cerca” (Lucas 10,11).
 
            Cuando decimos “hágase tu voluntad”, estamos pidiendo que cumplamos sus mandamientos, para indicar que es necesaria la gracia de Dios y la cooperación humana. Hay que pedir el Pan cotidiano:  Todos somos llamados a recibir todo de la Providencia, como un don gratuito de Dios, aunque venga del trabajo de nuestras manos. Dios nos recuerda: vivir en la humildad reconociéndonos pecadores; pero también en la esperanza, pues por muy pecadores que seamos, nunca debemos desesperar, porque la desesperación puede arrastrarnos a pecados todavía mayores. las tentaciones.
 
Sólo el que se teme a sí mismo y confía en el auxilio de Dios, está seguro de no pecar. Al pedir que Dios no nos deje caer en las tentaciones, nos obligamos, a la vez, a evitar todas las ocasiones de pecado y emplear los medios necesarios para no pecar.
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https://youtu.be/6uokQkw67ow