SEGUIMOS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Evangelio viernes 12 de junio 2026
SEGUIMOS LOS SENTIMIENTOS DEL CORAZÓN DE JESÚS
El Corazón del Maestro es Núcleo para nuestra Fe.
Evangelio viernes 12 de junio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Jesús declaró: —Yo
te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas
cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre,
porque así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie
conoce al Hijo sino el Padre, ni nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a
quien el Hijo quiera revelarlo.
Vengan a mí todos los fatigados y agobiados, y yo los aliviaré. Lleven mi
yugo sobre ustedes y aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón, y
encontrarán descanso para sus almas: porque mi yugo es suave y mi carga es
ligera”. Mateo 11, 25-30
El Maestro de Nazareth nos
comparte tres ideas esenciales para vivir nuestra Fe y la vida cristiana de
acuerdo al Corazón de Dios y menos a la intransigencia de la ley o de una
predicación algo extrema. La primera
idea es no vivir una religión con cargas pesadas. El punto de una religión
no es la cantidad de compromisos, no es la imposibilidad del tiempo, no es
agotar el tiempo y descuidar otras actividades sino cumplirle a Dios en lo
esencial. “Quiero misericordia y no sacrificios” (Mateo 9, 13).
La segunda idea es aceptar la
liberación que propone el Maestro. Él no pide cosas imposibles. Él no se va
al extremo. Su carga es ligera. Él no quiere que las personas se compliquen la
vida y no tengan tiempo para sí mismas. “Todo es posible para el que cree”
(Marcos 9, 23).
La tercera idea es aprenderle al
Maestro las dos virtudes para cumplir con la misión y nuestra Fe:
mansedumbre y humildad. Jesucristo no exige nada que no sea posible para un ser
humano. San Pablo recomienda la mansedumbre y la paciencia para convivir bien
con los demás. (Efesios 4, 2) Quien es sabio y entendido demuestra su buen
conducta con la mansedumbre. (Santiago 3, 13). Jesucristo nos recuerda que quien
se conserve firme y paciente hasta el final se salvará. (Mateo 24, 13).
Debemos ser humildes, amables, pacientes y tolerantes, dice san Pablo (Efesios
4, 2).
Debemos vivir nuestra Fe de
acuerdo al corazón de Dios. Nuestra Iglesia Católica celebra la solemnidad del
Sagrado Corazón. El ideal sería que podamos vivir nuestra Fe de acuerdo a
los grandes y nobles sentimiento del Corazón del Maestro de Nazareth. Nuestro
Catecismo de la Iglesia nos recomienda: “Solo el corazón de Cristo que
conoce las profundidades del amor del Padre pudo revelarnos el abismo de su
misericordia”. (Catecismo, numeral, 1439). La imagen del Sagrado Corazón
de Jesús nos recuerda el núcleo central de nuestra fe: todo lo que Dios nos
ama con su Corazón y todo lo que nosotros, por tanto, le debemos amar. Jesús
tiene un Corazón que ama sin medida
ORACIÓN AL
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
¡Oh Corazón divino
de Jesús, digno de la adoración de los hombres y de los ángeles! ¡Oh Corazón
inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas,
por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por
ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las
criaturas!
¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús! Profundamente te adoramos con todos los
espíritus de nuestro pobre corazón, te alabamos, te ofrecemos las alabanzas de
los más amantes serafines y de toda tu corte celestial y todas las que nos
puede dar el Corazón de tu Madre Santísima. Amén.
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/S4fVTGQadrU