LA HIPOCRESÍA NO VA BIEN CON LA PRÁCTICA CRISTIANA
El virus de la hipocresía se difunde fácilmente
Evangelio miércoles 17 de junio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Estén atentos a
no practicar su justicia delante de los hombres para que los vean; de otra
manera no tendrán recompensa ante su Padre, que está en los cielos. Cuando
hagas, pues, limosna, no vayas tocando la trompeta delante de ti, como hacen
los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados de los
hombres; en verdad les digo que ya recibieron su recompensa.
Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha,
para que tu limosna sea oculta, y el Padre, que ve lo oculto, te premiará. Y
cuando ores, no seas como los hipócritas, que gustan de orar en pie en las
sinagogas y en los ángulos de las plazas, para ser vistos de los hombres; en
verdad les digo que ya recibieron su recompensa” °°° Mateo 6, 1-6. 16-18
El buen ayuno guarda una profunda
relación con la persona. El ayuno debe tocar los pensamientos, los
sentimientos, las actitudes, los proyectos de cada persona. Solo así tendrá
sentido y razón lo que el Salvador del mundo propone de no cumplir ciertas
prácticas religiosas si no van acompañadas del cambio en el corazón de la
persona.
Nuestra Iglesia Católica nos
propone ciertas prácticas que vienen bien para la madurez cristiana en la Fe.
Por ejemplo el ayuno. La cuaresma. Jesucristo antes de iniciar su misión,
tiene su experiencia en el desierto: “el Espíritu le empuja al desierto, y
permaneció en el desierto cuarenta días, siendo tentado por Satanás. Estaba
entre los animales del campo y los ángeles le servían.” (Marcos 1, 13).
La razón fundamental de la
penitencia, el ayuno, la abstinencia, la limosna, la oración, es lograr que
sean una práctica beneficiosa ante los ojos de Dios y en ningún momento
para sentir halagos de los demás seres humanos.
Nuestra Iglesia Católica nos
enseña: “la llamada de Jesús a la conversión y a la penitencia no mira, en
primer lugar, a las obras exteriores "el saco y la ceniza", los
ayunos y las mortificaciones, sino a la conversión del corazón, la penitencia
interior. Sin ella, las obras de penitencia permanecen estériles y engañosas;
por el contrario, la conversión interior impulsa a la expresión de esta actitud
por medio de signos visibles, gestos y obras de penitencia (cfr. Joel 2, 12-13).
El Papa Benedicto XVI enseñó que:
"el verdadero ayuno tiene como finalidad comer el 'alimento verdadero',
que es hacer la voluntad del Padre". (cfr. Mensaje cuaresma, 2009). El
Papa Francisco aclara que el verdadero ayuno implica la humildad y la
coherencia de reconocer y corregir los propios pecados. (cfr. Homilía, 16 de
febrero, 2018).
ORACIÓN PARA
NO CAER EN LA HIPOCRESÍA
¡Señor, el
reflejo de tu vida en mi existencia me invita a ser siempre veraz, auténtico,
coherente! ¡Tu ejemplo me invita a rechazar de mi vida toda mentira,
hipocresía, juicio ajeno, maldad, falta de coherencia, caer en tentación!
¡Concédeme la gracia de seguirte siempre viviendo de acuerdo con la Verdad que
Tu nos has enseñado!
¡Señor, no deseo vivir mi vida con el engaño, cuando haya
mentido hazme retractarme, cuando haya engañado enséñame a pedir perdón y a
reparar el mal, cuando mi fortalezca me debilite dame la fuerza para
levantarme, cuando no sea honesto con mis gestos, mis palabras o mis acciones
guíame por medio de tu Santo Espíritu! ¡Cuando actúe de manera incorrecta,
Señor, muéstrame el camino a seguir”. (fuente: Orar con el corazón abierto. Com)
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/ue0qqQZ6bAI