JUZGAR NO ES DIGNO DE UN CREYENTE Evangelio lunes 22 de junio 2026
JUZGAR NO ES DIGNO DE UN BUEN CREYENTE
Juzgar equivale a condenar a los demás
Evangelio Lunes 22 de junio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Dijo Jesús a sus
discípulos: No juzguen, para que no sean juzgados. Porque con el juicio con que
juzguen serán juzgados, y con la medida con que midan los medirán. ¿Cómo es que
miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que
hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: "Deja que te saque la
brizna del ojo", teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la
viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu
hermano.” Mateo 7, 1-5
Juzgar puede equivaler a condenar
a los demás. Podríamos decir que el Maestro de Nazareth enseña una
condición básica para vivir en comunidad. “No juzgar” esa actitud define el ser
de cada persona y lo que anuncia dicha persona. No es digno de un buen creyente
estar preocupado por juzgar.
La Sagrada Escritura advierte
sobre el juicio condenatorio que no debe ser el medio de proclamar la Palabra
de un creyente. La misericordia, la bondad, el perdón y dar la mano a los
demás es la propuesta del nuevo sistema de vida que propone Dios a la
humanidad. Así que juzgar dañaría todo tipo de proyecto evangelizador.
Cuando no juzgamos, cuando no nos creemos jueces de los demás, cuando no
nos creemos mejores que los demás, funciona muy bien la obra evangelizadora. El
No juzgar evita la hipocresía, la severidad de nuestras palabras. El mejor
remedio para no caer en la tentación de juzgar es primero saber quién soy para
luego hablar de alguna persona.
En la Escritura existe el libro
de lo “Jueces” para proponer un sistema de pensamiento donde cada persona va
tomando conciencia que cuando desobedece a Dios va perdiendo el verdadero
camino. La alternativa es la misericordia de Dios. Recordamos tres jueces
que ayudaron a resolver los litigios en Israel. Por ejemplo Débora, acudían a
ella para resolver los problemas. (Jueces 4, 5). Gedeón, Dios lo transformó un
hombre fuerte y venció los madianitas. (Jueces 6, 11-24). Sansón cumplió su
misión y liberó al pueblo haciendo reconocer su pecado. (Jueces 13, 1-25). Los
jueces invitan a acogerse a la misericordia de Dios.
El Papa Francisco anheló una
Iglesia que no señale con el dedo para juzgar los demás, sino que cumpla su
misión en la caridad. Una Iglesia que eduque en el amor auténtico. Una Iglesia
que no olvide la misión de un buen samaritano. (cfr. Homilía, 4 de octubre
2015).
El Papa Benedicto XVI explica que
la misericordia de Dios exige de cada uno de nosotros un plan de conversión.
Dios no condena, quiere conversión. Dios quiere salvar al pecador y
desenmascarar la hipocresía. (cfr. Ángelus, 21 de marzo, 2010).
ORACIÓN PARA NO
CAER EN LA TENTACIÓN DE JUZGAR A LOS DEMÁS
“Señor mío,
quiero grabar en mi vida las leyes de tu amor, para que mi corazón sólo pueda
moverse en una dirección: justicia, equidad, solidaridad, perdón, amor y
misericordia.
Debo ser
agradecido con todos los talentos que me has dado para ser un fiel imitador
tuyo, tener tu Espíritu, ser un verdadero portador de tu bondad, que es
compasivo, que no juzga ni condena, que siempre perdona y da a manos llenas.
No permitas que
caiga en la tentación de juzgar y criticar a mis hermanos. Yo también me
equivoco y fallo. Enséñame a descubrir en los demás lo mejor de cada uno, sus
virtudes y sus buenas obras. Ayúdame Señor, a olvidar con prontitud todo cuanto
me han ofendido. Aparta de mí todo sentimiento negativo y de rencor, toda
emoción negativa acumulada en mi corazón que causa resentimiento y malos deseos”
(Fuente: Facebook).
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https://youtu.be/NX2gijbw86k