25 de junio de 2026

NOS DEJAMOS GUIAR POR EL ESPÍRITU DE LA LEY Evangelio viernes 26 de junio 2026


NOS DEJAMOS GUIAR POR EL ESPÍRITU DE LA LEY DE DIOS
La verdadera virtud está en evitar los excesos         
Evangelio viernes 26 de junio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Se le acercó un leproso a Jesucristo y se postró ante Él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra.
 
Entonces Jesús le dijo: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos”. Mateo 8, 1-4
            El Hijo de Dios nos enseña a vivir nuestra Fe, a anunciar su mensaje de salvación, a proponer un nuevo sistema de vida cristiano dejándonos guiar por el espíritu de la ley. Sabiamente la historia ha enseñado: “Todo extremo es vicioso”. El padre de la filosofía occidental encontró la solución cuando el pensamiento de muchas personas se van al extremo. La solución es: “In medio stat virtus” Así lo planteó Aristóteles.
 
La verdadera virtud consiste en evitar el exceso (demasiado lejos) o el defecto (poco) hay que buscar el punto del equilibrio. Jesucristo le sugiere a un leproso que se presente ante los sacerdotes para que sirva de testimonio las bendiciones que él ha recibido.
 
            ¿En qué consiste la pureza? Comprende los pensamientos, los sentimientos, los afectos, los comportamientos, de las personas, de una cultura. Si nos vamos al extremo caemos en la fatídica conclusión que una enfermedad puede convertir a una persona en impura. La verdadera religión no está en el legalismo o la imposición extrema de la ley en un creyente, sino en la bondad y la misericordia con dicha persona.
 
            Recordemos algunos extremos en la historia bíblica: Algunos pensaban que la impureza era provocada por la lepra (cfr. Levítico 13, 1-8). Si la lepra es crónica deben declarar a la persona impura. (Levítico 13, 9-17). ¿Será justo y caritativo discriminar a una persona por una enfermedad? ¿Será que eso es lo que desea Dios? La persona con lepra deberá cubrir su boca, gritar por donde vaya que es impuro. Vivirá apartado. (Levítico 13, 45-46).
 
            El apóstol san Pablo nos recomienda que si vivimos animados por el espíritu de Dios, debemos dejar que nos guie el espíritu de Dios. (Gálatas 5, 25). A los “limpios de corazón” se les promete que verán a Dios cara a cara y que serán semejantes a Él (cfr. 1 Corintios 13, 12, 1 Juan 3, 2). La pureza de corazón es el preámbulo de la visión. (cfr. Catecismo Iglesia Católica, numeral 2519).    
 
            La pureza debe acompañar todas las virtudes en una persona creyente. La pureza es parte integral de lo que piensa y hace cada persona. La impureza no es enfermedad, no es algo que viene de fuera, el Maestro enseña: “Nada hay fuera del ser humano que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale de él... Porque de dentro del corazón de los seres humanos salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez…” (Marcos 7, 14-23).

ORACIÓN PARA PEDIR LA LIMPIEZA ESPIRITUAL
“Ten piedad de mí, oh Dios, por tu amor
por tu inmensa ternura borra mi culpa;
lava del todo mi maldad, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado;
contra ti, contra ti solo pequé; hice lo que tú detestas.
Por eso eres justo cuando hablas e irreprochable cuando juzgas.
Mira que nací culpable, pecador me concibió mi madre.
Pero tú amas la verdad en lo íntimo del ser,
en mi interior me enseñas sabiduría. Rocíame con hisopo y quedaré limpio,
lávame y quedaré más blanco que la nieve.” (Salmo 51).
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https://youtu.be/HRAS5aeoCNk