26 de junio de 2026

UNA FE ADMIRABLE Evangelio sábado 27 de junio 2026


UNA FE ADMIRABLE Y MARAVILLOSA
“La Fe que no irradia no tiene espíritu”.          
Evangelio sábado 27 de junio 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Entrando Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un centurión y le rogó diciendo: Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos. Jesús le dijo: Yo iré a curarle. Replicó el centurión: Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: "Vete", y va; y a otro: "Ven", y viene; y a mi siervo: "Haz esto", y lo hace.
 
Al oír esto Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: Les aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande. Y les digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos, mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes”. °°° Mateo 8, 5-17
 
            Una Fe admirable. Es la mejor experiencia que tiene el Maestro de Nazareth al conocer una persona que respeta la autoridad divina, que a pesar de su estado social goza de la virtud de la humildad, que le da la palabra a Dios, que no se siente por encima de los demás, le da a Dios el puesto principal como lo debería hacer una persona que goce de una Fe maravillosa.
 
            Un militar de alto rango, una persona que gozaba del poder humano, alguien que debía dirigir a cantidad de soldados, se destaca por ser un hombre de Fe. Un hombre bueno, una persona sensible, alguien que tiene sabiduría y distingue muy bien entre el poder de Dios y el poder humano. Reconocer podría ser el verbo común en la vida ejemplar del centurión romano: Reconocer las cualidades que él tiene y se las comenta al Maestro. Reconoce sus limitaciones y le pide al Maestro que él resuelva lo que necesita. Reconocerle a Dios que es Dios.
 
            El modelo de Fe que aprendemos del centurión romanos es el siguiente: Lo primero reconocemos nuestras virtudes, talentos, cualidades que Dios nos ha dado para servir mejor a los demás. El apóstol san Pablo enseñaba: “Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo eso tenedlo en cuenta” (Filipenses 4, 8). No existe justificación para que una persona desprecie lo que es. Eso no es cristiano.
 
            Lo segundo reconocemos nuestras propias limitaciones. El pecado más frecuente es la soberbia, el orgullo, el creerse Dios, el sentirse superior a los demás. Quien reconoce sus limitaciones avanza y llegar a ser una persona virtuosa. Job es reconocido por su inquebrantable Fe y paciencia. Resiste a las adversidades, reconoce su limitación: (cfr. Job 40, 1-5). Lo tercero reconocemos a Dios lo que es de él. «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios» (Mateo 22, 21).

ORACIÓN PARA PEDIR LA FE
“Señor, yo creo, yo quiero creer en Ti
Señor, haz que mi fe sea pura, sin reservas, y que penetre en mi pensamiento, en mi modo de juzgar las cosas divinas y las cosas humanas.
 
Señor, haz que mi fe sea libre, es decir, que cuente con la aportación personal de mi opción, que acepte las renuncias y los riesgos que comporta y que exprese el culmen decisivo de mi personalidad: creo en Ti, Señor.
 
Señor, haz que mi fe sea cierta: cierta por una congruencia exterior de pruebas y por un testimonio interior del Espíritu Santo, cierta por su luz confortadora, por su conclusión pacificadora, por su connaturalidad sosegante.
 
Señor, haz que mi fe sea fuerte, que no tema las contrariedades de los múltiples problemas que llena nuestra vida crepuscular, que no tema las adversidades de quien la discute, la impugna, la rechaza, la niega, sino que se robustezca en la prueba íntima de tu Verdad, se entrene en el roce de la crítica, se corrobore en la afirmación continua superando las dificultades dialécticas y espirituales entre las cuales se desenvuelve nuestra existencia temporal.” (San Pablo VI).
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https://youtu.be/SfA7RhCDGwk