EUCARISTÍA FUENTE DE VIDA ETERNA Evangelio jueves 23 de abril 2026
LA EUCARISTÍA ES FUENTE DE VIDA ETERNA
“Eucaristía principio de la vida eclesial”.
Evangelio jueves 23 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“«Nadie puede
venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo le resucitaré el
último día. Está escrito en los profetas: Serán todos enseñados por Dios. Todo
el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien
haya visto al Padre; sino aquel que ha venido de Dios, ése ha visto al Padre.
En verdad, en verdad os digo: el que cree, tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y
murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera.
Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para
siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo». Juan
6, 44-51
El alimento espiritual por
excelencia es la Eucaristía. Los que creemos en Cristo Jesús nos alimentamos
del Pan de la Palabra y el Pan de la Eucaristía. Existe una gran diferencia
con el maná en el desierto, dice la Escritura que solucionó en el momento una
gran necesidad del pueblo de Israel. Quedaron muy agradecidos y en el maná
vieron un signo del amor y de la misericordia de Dios. (cfr. Éxodo 16, 1-21). Avanza la historia y al Hijo de Dios se le
ocurre dejar para la humanidad un Pan que garantiza la vida eterna y es vida
para el mundo. (cfr. Juan 6, 51).
La Eucaristía es fuente de vida
eterna. Así lo enseñaba san Juan Pablo II diciendo: a Eucaristía es prenda
de la resurrección futura, pero ya en el tiempo es fuente de vida eterna. Jesús
no dice «tendrá vida eterna» sino «tiene vida eterna». La vida eterna de
Cristo, con el pan eucarístico, penetra y se da en la vida humana.
La Eucaristía es la fuente de la
vida cristiana, pues quien participa de ella recibe el impulso y la fuerza
necesaria para vivir como auténtico cristiano. La ofrenda de Cristo en la
cruz, hecha presente en el sacrificio eucarístico, comunica al creyente su
dinamismo de amor generoso; el banquete eucarístico nutre a los fieles con el
cuerpo y la sangre del Cordero divino, inmolado por nosotros y les da la fuerza
para «seguir sus huellas» (cfr. 1 Pedro 2, 21).
La Eucaristía es el culmen de
toda la vida cristiana, porque los fieles llevan a ella todas sus oraciones y
obras buenas, sus gozos y sufrimientos, y estas modestas ofrendas se unen a
la oblación perfecta de Cristo, quedan plenamente santificadas y se elevan
hasta Dios en un culto perfectamente agradable, que introduce a los fieles en
la intimidad divina (cfr. Juan 6, 56-57).
«El pan que
partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque, aún siendo muchos, un
solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan» (1 Corintios
10, 16-17). (cfr. San Juan Pablo II, Audiencia, 8 de abril, 1992).
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https://youtu.be/Fn_ns00ImYU 