11 de abril de 2026

NOS DEJAMOS GUIAR POR EL ESPÍRITU SANTO Evangelio domingo 12 de abril 2026


EL ESPÍRITU SANTO NOS INDICA LA MISIÓN
No seamos incrédulos sino creyentes
Evangelio domingo 12 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo: —La paz esté con vosotros. Y dicho esto les mostró las manos y el costado.
Al ver al Señor, los discípulos se alegraron.
 
Les repitió: —L a paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo. Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: —Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos. Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.
 
Los otros discípulos le dijeron: —¡Hemos visto al Señor! Pero él les respondió: —Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré. A los ocho días, estaban otra vez dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Aunque estaban las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo: —La paz esté con vosotros. Después le dijo a Tomás: —Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.” Juan 20, 19-31
 
            El Maestro nos concede todos los poderes necesarios para que podamos cumplir con la misión. El Espíritu de Dios tendrá la última palabra en lo que debemos hacer, pensar y definir en la vida pastoral de nuestra Iglesia. “No seas incrédulo sino creyente” será la frase repetitiva para todos aquellos que confían más en su inteligencia, en sus poderes, en su manera egoísta de pensar, en su misma soberbia. No podemos caer en la tentación primera de Tomás de anteponer el poder y la Gracia de Dios a la soberbia humana. La incredulidad no es base para ningún apostolado ni para ninguna misión.
 
            La buena, sapiencial y excelente enseñanza de Pedro y Juan a las primeras comunidades permitieron el resultado de una gran cantidad de discípulos misioneros que tenía como fundamento para su Fe y la misión en la Palabra del Maestro, vivir en comunión con los demás, asistir con Fe y devoción a la fracción del Pan y no fallar en el campo de la oración. El gran secreto estaba en que confiaban más en el poder de Dios, en el espíritu de Dios y menos en sus propias fuerzas. (cfr. Hechos 2, 42-44).
 
            La incredulidad se supera con una buena terapia de Esperanza. Así lo recomendó el Papa Francisco. El encuentro con Jesús resucitado define prácticamente el destino de la Iglesia Católica. Quien permite que Jesús haga parte de su vida logra superar las dificultades, las debilidades, las tentaciones. El santo Padre afirmaba: Jesucristo enciende la Esperanza en los discípulos de Emaús cuando les recuerda las Escrituras. Jesús siempre estará con nosotros para decirnos: Ve adelante, yo estoy contigo. (cfr. Audiencia, 24 de mayo, 2017).
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https://youtu.be/tRzfjMI-TdE