VIVIMOS NUESTRA FE SEGÚN EL ESPÍRITU Evangelio martes 14 de abril 2026
VIVIMOS NUESTRA FE SEGÚN EL ESPÍRITU
No somos nada sin el Espíritu
Evangelio martes 14 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Jesús dijo a
Nicodemo: "No te asombres de que te haya dicho: Tienes que nacer de lo
alto. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene
ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu". Respondió Nicodemo:
"¿Cómo puede ser eso?" Jesús le respondió: "Tú eres maestro en
Israel y ¿no sabes estas cosas?
En verdad, en
verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo
que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen al
decirles cosas de la tierra, ¿cómo van a creer si les digo cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como
Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo
del hombre, para que todo el que crea tenga por él vida eterna".
Juan 3, 7b-15
El Espíritu Santo es el
protagonista esencial de nuestra vida, nuestra Fe y nuestra misión. De acuerdo
al Maestro de Nazareth “Así es todo el que nace del Espíritu” (Juan 3, 8).
Las primeras comunidades que se fueron formando con la predicación de Pedro,
Pablo, Juan, Bernabé, otros, aprendieron la gran lección de alguien que nace
del Espíritu y vive según el Espíritu de Dios.
La Escritura nos
enseña que todos los que se iban convirtiendo tenían un solo corazón, una sola
alma, todos se trataban como hermanos, daban testimonio de la resurrección del
Maestro y en todos estaba la Gracia de Dios. (cfr. Hechos 4, 32-33). Ese es el efecto
de alguien que vive según el Espíritu y que se ha renovado según el Espíritu.
El Papa Francisco recomendaba a
alguien que deseara vivir según el Espíritu de Dios, dejarse guiar por las
virtudes teologales. La combinación perfecta entre la Fe, la Esperanza y la
Caridad. Por ejemplo nuestro Catecismo Católico nos recuerda que: «Las virtudes
teologales fundan, animan y caracterizan el obrar moral del cristiano. Informan
y vivifican todas las virtudes morales. Son infundidas por Dios en el alma de
los fieles para hacerlos capaces de obrar como hijos suyos y merecer la vida
eterna. Son la garantía de la presencia y la acción del Espíritu Santo en
las facultades del ser humano» (Catecismo, numeral 1813).
Decía el santo Padre: El cristiano
nunca está solo. Hace el bien no por un esfuerzo titánico de compromiso
personal, sino porque, como humilde discípulo, camina detrás del Maestro Jesús.
Él va delante en el camino. El cristiano posee las virtudes teologales, que
son el gran antídoto contra la autosuficiencia. cuando perdemos la confianza,
Dios aumenta nuestra fe; cuando nos desalentamos, despierta en nosotros la
esperanza; y cuando nuestro corazón se enfría, Él lo enciende con el fuego de
su amor. (Audiencia, 24 de abril, 2024).
SI DESEAS
ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ
https://youtu.be/Ub17zH149vA 