TESTIGOS DEL RESUCITADO Evangelio jueves 9 de abril 2026
SOMOS TESTIGOS DEL RESUCITADO
Anunciamos lo que hemos vivido y experimentado
Evangelio jueves 9 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Cuando los dos
discípulos regresaron de Emaús y llegaron al sitio donde estaban reunidos los
apóstoles, les contaron lo que les había pasado en el camino y cómo habían
reconocido a Jesús al partir el pan.
Mientras hablaban de esas cos
as, se presentó Jesús en
medio de ellos y les dijo: "La paz esté con ustedes". Ellos,
desconcertados y llenos de temor, creían ver un fantasma. Pero él les dijo:
"No teman; soy yo. ¿Por qué se espantan? ¿Por qué surgen dudas en su
interior? Miren mis manos y mis pies. Soy yo en persona. Tóquenme y
convénzanse: un fantasma no tiene ni carne ni huesos, como ven que tengo
yo". Y les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de
creer de pura alegría y seguían atónitos, les dijo: "¿Tienen aquí algo de
comer?". Le ofrecieron un trozo de pescado asado; él lo tomó y se puso a
comer delante de ellos.” °°° Lucas 24, 35-48
Las apariciones del Maestro después
del acontecimiento cumbre de la resurrección son importantes desde varios
puntos de vista: Sirven para que todos aquellos que dudaban de ese misterio
lo acepten y comiencen a vivir su Fe de acuerdo al resucitado. También el
resucitado permite que muchos afiancen y sepan con suprema seguridad en qué
consiste la misión después de haber conocido a Jesús resucitado.
Los discípulos de
Emaús comparten a los apóstoles su experiencia del resucitado. (Lucas 24, 35).
El mismo resucitado se manifiesta en medio y les comparte su ser. Su
recomendación es: “No tengan miedo, soy yo”. Ustedes deben ser testigos de la
resurrección. (cfr. Lucas 24, 48).
El apóstol san Pedro es un buen
testigo de la resurrección de su Maestro. Enseña con una sana doctrina
aclarando que el Dios de Abahan, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el
Dios de nuestros padres, glorificó a Jesús. Gracias a un Jesús glorificado
razón por la que Pedro y Juan tienen el poder de sanar a los enfermos. (cfr.
Hechos 3, 12-15).
Nuestra Iglesia Católica nos
enseña que: “La fe de la primera comunidad de creyentes se funda en el
testimonio de hombres concretos, conocidos de los cristianos y, para la
mayoría, viviendo entre ellos todavía. Estos "testigos de la Resurrección
de Cristo" (cfr. Hechos 1, 22) son ante todo Pedro y los Doce, pero no
solamente ellos: Pablo habla claramente de más de quinientas personas a las que
se apareció Jesús en una sola vez, además de Santiago y de todos los apóstoles
(cfr. 1 Corintios 15, 4-8).” (Catecismo, numeral 642).
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https://youtu.be/OZ9Z6K9UUQs 