2 de abril de 2026

DOLOR, SUFRIMIENTO Y GLORIA Viernes Santo 3 de abril 2026


DOLOR, SUFRIMIENTO Y GLORIA
La Cruz se convierte en signo del perdón  
Evangelio viernes 3 de abril 2026
Padre, Jairo Yate Ramírez. Arquidiócesis de Ibagué
“Dicho esto, pasó Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, en el que entraron él y sus discípulos.  Pero también Judas, el que le entregaba, conocía el sitio, porque Jesús se había reunido allí muchas veces con sus discípulos.  Judas, pues, llega allí con la cohorte y los guardias enviados por los sumos sacerdotes y fariseos, con linternas, antorchas y armas.
Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, se adelanta y les pregunta: «¿A quién buscáis?»  Le contestaron: «A Jesús el Nazareno.» Contestó: «Yo soy.» Judas, el que le entregaba, estaba también con ellos.  Cuando les dijo: «Yo soy», retrocedieron y cayeron en tierra.  Les preguntó de nuevo: «¿A quién buscáis?» Le contestaron: «A Jesús el Nazareno». Respondió Jesús: «Ya os he dicho que yo soy; así que si me buscáis a mí, dejad marchar a éstos.»  Así se cumpliría lo que había dicho: «De los que me has dado, no he perdido a ninguno.» °°° Juan 18, 1-19. 42
 
            El dolor se transforma en gloria y esperanza por la fuerza del amor. Cuando contemplamos a Cristo crucificado, descubrimos la extraordinaria riqueza que emana del madero de la cruz, con un solo objetivo, el bien de cada uno de nosotros. Allí pende, su sacerdocio, su realización, su visión profética, su sacrificio redentor, su martirio, el hombre que sufre, el Dios que salva, el hombre que se hace solidario, el Dios que perdona, la Iglesia misma que nace del costado de Cristo.  Nos decidimos a aceptar el sufrimiento humano como un valor, como parte integrante de lo que significa el camino de la vida.  El sufrimiento humano constituye en sí mismo casi un específico –mundo- que existe junto con el hombre, que aparece en él y pasa, o a veces no pasa, pero se consolida y se profundiza en él.
 
            San Juan Pablo II enseñaba que el dolor y el sufrimiento guardan en sí un valor salvífico. El hombre se convierte de modo particular en camino de la Iglesia, cuando en su vida entra el sufrimiento. Esto sucede, en diversos momentos de la vida; se realiza de maneras diferentes; asume dimensiones diversas; sin embargo, de una forma o de otra, el sufrimiento parece ser, y lo es, casi inseparable de la existencia terrena del hombre.  La Iglesia, que nace del misterio de la redención en la cruz de Cristo, está obligada a buscar el encuentro con el hombre, de modo particular en el camino de su sufrimiento. En tal encuentro el hombre «se convierte en el camino de la Iglesia», y es este uno de los caminos más importantes. (cfr. Carta Apostólica, Salvifici Doloris, numerales 1-3).
 
EL VIERNES SANTO NOS DEJA GRANDES ENSEÑANZAS
Cuando contemplamos a Cristo crucificado, descubrimos la extraordinaria riqueza que emana del madero de la cruz, con un solo objetivo, el bien de cada uno de nosotros. La Cruz se convierte en el signo del perdón, la salvación, la humildad, la conversión, la identidad con la Palabra de Jesús de Nazareth.
 
El viernes santo nos dispone para contemplar la pasión del Señor en su santa Pasión. El Vía Crucis es la oración del que se mueve; interrumpe nuestros recorridos habituales, para que del cansancio vayamos hacia la alegría. Es verdad, el camino de Jesús nos cuesta; en este mundo que calcula todo, la gratuidad tiene un alto precio. Pero en el don todo vuelve a florecer.
 
Las estaciones nos muestran cómo enfrentó el dolor el Salvador del mundo: I estación Jesús es condenado a muerte Evangelio según san Lucas (23,13-16). II estación Jesús carga la cruz Evangelio según san Lucas (9,43b-45) III estación Jesús cae por primera vez Evangelio según san Lucas (10,13-15) IV estación Jesús encuentra a su madre Evangelio según san Lucas (8,19-21) V estación Jesús es ayudado por el Cirineo a llevar la cruz Evangelio según san Lucas (23,26)  VI estación La Verónica enjuga el rostro de Jesús Evangelio según san Lucas (9,29-31) VII estación Jesús cae por segunda vez Evangelio según san Lucas (15, 2-6)
 
VIII estación Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén Evangelio según san Lucas (23,27-31)  IX estación Jesús cae por tercera vez Evangelio según san Lucas (7,44-49) X estación Jesús es despojado de sus vestiduras Libro de Job (1,20-22)  XI estación Jesús es clavado en la cruz Evangelio según san Lucas (23,32-34a)  XII estación Jesús muere en la cruz Evangelio según san Lucas (23,44b-49) XIII estación Jesús es bajado de la cruz Evangelio según san Lucas (23,50-53a)  XIV estación Jesús es colocado en el sepulcro Evangelio según san Lucas (23, 53b-56)                
 
En el Viernes Santo meditamos la Palabra de Dios, adoramos la Santa Cruz y recibimos la Sagrada Comunión.
(Isaías 52, 13-53,12) El Cuarto Cántico del Siervo de Yahvé anunciado por el profeta Isaías encarna todo el sufrimiento humano, que tiene su punto cumbre en la victoria
(Hebreos 4, 14-16; 5,7-9) Contamos con Jesucristo el sumo sacerdote, el Hijo se Dios que se compadece de nuestras debilidades y nos da fortaleza para seguirlo en el camino. 
Juan 18, 1-19,42 Cuando contemplamos a Cristo crucificado, descubrimos la extraordinaria riqueza que emana del madero de la cruz, con un solo objetivo, el bien de cada uno de nosotros.
 
En el Viernes Santo detenemos y meditamos el Testamento del Hijo de Dios en la Cruz. “Mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan el saber, nosotros proclamamos a un Mesías crucificado: para los judíos ¡qué escándalo! Y para los griegos ¡qué locura! Pero para los que Dios ha llamado, judíos o griegos, este Mesías es fuerza de Dios y sabiduría de Dios” (1 Corintios 1, 21-25).
Meditemos las Palabras del Maestro: 1. "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23, 34).  2. "Hoy estarás conmigo en el Paraíso" (Lucas 23, 43).  

3. "He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre" (Juan 19, 26) 4. "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27, 46)  5. "Tengo sed" (Juan 19, 28).  6. "Todo está consumado" (Juan 19, 30).  7. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu" (Lucas 23, 46). En tus manos Padre Santo y Misericordioso, ponemos nuestra vida, Tú nos la diste, Guíala y llénala de tus dones. 
 
ORACIÓN ANTE LA SANTA CRUZ
“Dios todo poderoso que habéis sufrido la muerte sobre la cruz, por nuestros pecados,
Acompáñanos.
Santa Cruz de Jesucristo, ten piedad de nosotros
Santa Cruz de Jesucristo, rechaza de nosotros toda arma cortante y de fuego.
Santa Cruz de Jesucristo, derrama sobre nosotros todo bien.
Santa Cruz de Jesucristo, descarta de nosotros todo mal.
Santa Cruz de Jesucristo, haz que alumbre el camino de la salud.
Santa Cruz de Jesucristo, rechaza de nosotros todo atentado de muerte.” Amén
SI DESEAS ESCUCHAR EL AUDIO DE ESTA REFLEXIÓN HAZ CLICK AQUÍ 
https://youtu.be/huMSfOv4SEU